Melomanía

El Rastro reeditó su disco "Dioses terrestres"

Una disquera argentina lo "descubrió" y propuso remasterizar y lanzar el único álbum de El Rastro, la banda caraqueña que se movía en la escena alternativa de finales de los 80 y principios de los 90

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Henry tenía 17 años cuando grabó las canciones «Dioses terrestres», «¿Qué significan mis palabras?» y «Almohada para un lunático». Cantaba y tocaba la guitarra en El Rastro, una banda formada en 1988 con el bajista Juan Marcos Cebrián y el baterista César Jara y que rápidamente expandió su sonido con la incorporación de Luis Otero como vocalista, Daniel Tello en los teclados y Carlos Panepinto en el saxofón. Con esa formación, en 1990 entraron al estudio a grabar su primer LP, un vinilo que fue bien recibido en su momento y que quedó finalmente como pequeño tesoro de coleccionistas, hasta que un buen día fue descubierto por un sello discográfico argentino: y está de vuelta.

«Dioses terrestres» es el título de ese disco hoy remasterizado y editado en formato CD por Twilight Records y que tiene distribución en Caracas y Buenos Aires además de estar -claro- en las plataformas digitales, como corresponde.

«El álbum ‘Dioses terrestres’ de El Rastro se editó de forma independiente en 1990», cuenta Henry Casalta: «El tema Una ilusión sonó mucho en la radio y tuvimos videos producidos por A toque y Sonoclips. Luego el disco se agotó. El máster estaba en malas condiciones como para lograr una reedición en ese entonces, pero este año un argentino, Gabriel Carbone, encontró el álbum subido por terceros y me contactó por Instagram para proponerme una reedición remasterizada. Y se logró».

El Rastro, para ubicarnos en contexto, formó parte de aquella escena alternativa de finales de los 80 y principios de los 90 junto a nombres como Sentimiento Muerto, Zapato 3, Desorden Público y Seguridad Nacional.

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Así describe una nota de prensa su sonido: «combinaba letras y música influenciadas por el movimiento dark inglés, compuestas por Henry Casalta, con el estilo folk de Luis Otero, quien también aportaba composiciones con letras bucólicas y frescas. Los ritmos alternativos de César Jara en la batería contribuían a una base indie, mientras que los arreglos de Juan Marcos Cebrián y los aportes en programación electrónica de Daniel Tello agregaban una dimensión innovadora y moderna para la época. Este cóctel de canciones de amor, influenciado por el estilo oscuro inglés y complementado por arreglos meticulosos, daba a El Rastro un sonido de identidad clara y, a la vez, ecléctica».

El disco contiene ocho temas, los tres escritos por Henry y los otros cinco a cargo de Luis Otero. Y así lo presentan hoy: «Este álbum muestra influencias que evocan ambientes al estilo de Pink Floyd, la frescura de The Smiths (por nombrar algunas de las bandas que influyeron en su estilo), el pop rock argentino y el post-punk inglés. Cabe destacar el tributo de El Rastro a Luca Prodan, líder de la banda argentina Sumo, con un tema que lleva su nombre. Sus letras intimistas exploran temas como la soledad, la esperanza y el amor, con una visión de la realidad que, aún hoy, sigue generando identificación y empatía en sus seguidores. Los integrantes de El Rastro estaban inmersos en la cultura, la vanguardia, la poesía y el cine de autor. Parte de estas vivencias y su gran sensibilidad artística se reflejan en las canciones de la banda. Referencias literarias y cinematográficas, pasajes oníricos, metáforas y poesía caracterizan la lírica de El Rastro».

Desde hace poco más de un mes «Dioses terrestres» -remasterizado- está en YouTube y en Spotify y a la primera escucha ya se puede aventurar alguna conjetura de lo que disparó el interés del CEO de Twilight Records: ese sonido tiene «algo» que conecta a las dos ciudades. «Creo que las canciones del disco bien podrían sonar a la actualidad», dice Henry. Vamos a darle play otra vez…

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