
Cada vez que el Ejecutivo abre la boca los dicterios y amenazas hormiguean. Fiel a no cuidar su verbo, aun sabiendo que el pez muere por la boca, construye frases que cualquier experto del discurso tildaría de antidemocráticas

Cada vez que el Ejecutivo abre la boca los dicterios y amenazas hormiguean. Fiel a no cuidar su verbo, aun sabiendo que el pez muere por la boca, construye frases que cualquier experto del discurso tildaría de antidemocráticas