Venezuela

Recorrer Caracas y descubrirla sin miedo

Lo que no se conoce, ni se cuida ni se ama. Alberto Veloz se animó a hacer un tour por la Caracas céntrica para contarnos parte de nuestra historia en este aniversario de la capital

Publicidad
Caracas
todas las fotos son de Daniel Hernández |@danielimagengrafica

Recorrer Caracas en una caminata de 3 a 4 horas es un ejercicio físico invaluable para mantener el cuerpo y ayudar a la mente a recordar sitios que creíamos olvidados, nos vincula con el pasado histórico y nos permite descubrir nuevos espacios.

Sin lugar a dudas, los caraqueños tienen varios obstáculos para conocer su entorno citadino. Uno es el miedo, que poco a poco se va perdiendo con iniciativas como los recorridos que hace el arquitecto Rodrigo Capriles, un enamorado de su ciudad.


Por eso, hacer turismo dentro de la misma ciudad es un incentivo para luchar contra la inseguridad o el miedo a lo desconocido, intentar elevar el nivel cultural del ciudadano y que conozca su pasado histórico.

Aunque muchos no lo crean y parezca inverosímil (yo como cronista no lo creía) hay personas del “este” capitalino que nunca han pasado de la Plaza Venezuela hacia el “oeste”, por lo que no conocen los lugares de primer orden histórico y emblemáticos de Caracas como son la Casa Natal del Libertador Simón Bolívar y donde nació la ciudad, la Plaza Bolívar.

Caracas

Por supuesto, a esto se agregan el desconocimiento de todos los demás lugares que fueron y son escenarios de nuestro pasado y presente, ubicados en el centro histórico de Caracas. ¡Aunque usted no lo crea!

El cuadrilátero histórico de Caracas

El más reciente de los recorridos propuestos por este centro de salud se inició en la Plaza Bolívar con la guía de Rodrigo Capriles quien explicó la evolución de la misma que conforma el cuadrilátero histórico con el trazado de ciudad colonial y los emblemas de la recién fundada villa: la autoridad, la iglesia y el comercio, éste último encarnado en los mercados, centros neurálgicos de la cotidianidad ciudadana.

Alrededor de la Plaza Mayor de las nuevas ciudades, casi invariablemente, lo primero que se construyó fueron el palacio o sede del gobierno, la iglesia y el mercado central donde convergía toda la actividad económica.

Rodrigo Capriles comentó que el llamado cuadrilátero histórico de Caracas se ubica en un espacio abierto que ha tenido los más variados nombres y usos, desde Plaza Mayor pasando por Plaza de Armas, Principal, de la Catedral y del Mercado, donde la compra-venta diaria era inusitada y variopinta, hasta convertirse en la Plaza Bolívar de Caracas.

Caracas
El guía Rodrigo Capriles. Foto Daniel Hernández

El pueblo se abastecía en ese lugar de lo indispensable para alimentarse. Los arrieros llegaban con sus mulas cargadas de vegetales, carnes, pescados, gallinas, pavos, entre otros comestibles. También se producía comercio de esclavos. Las condiciones higiénicas no eran las más aceptables. La inmundicia y la pestilencia marcaban el lugar.

Después de innumerables reformas y usos, el presidente Antonio Guzmán Blanco, en 1874, acometió el cambio total del sitio. Mandó a demoler las arcadas y todos los ventorrillos insalubres, en medio de airadas protestas de vendedores, intermediarios y comerciantes del lugar.

En el mercado estilo francés del guzmancismo, se plantaron árboles y construyeron jardinerías. La plaza fue iluminada con faroles de bombillas eléctricas y se construyó una balaustrada de hierro decorado para rodear toda el área.

Oficialmente se designó ese espacio como Plaza Bolívar con la inauguración de la estatua ecuestre del Libertador en medio de una gran celebración.

La Casa del Vínculo

La siguiente parada fue en la esquina de Las Gradillas para visitar la Casa del Vínculo y del Retorno, como es conocida esta casona del siglo XVIII donde vivió El Libertador recién casado con María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza, residencia que alternaba con la Casa Grande del Ingenio de San Mateo.

La Casa del Vínculo también fue lugar de acogida para Francisco de Miranda donde reunió por primera vez a la Sociedad Patriótica. En este lugar murió la esposa de El Libertador en 1803 por “fiebres malignas” hoy conocida como paludismo.


No faltó la obligada visita a la Catedral Metropolitana de Caracas, para admirar las obras de arte de sus altares laterales donde se encuentran pinturas coloniales de inestimable valor de artistas de la talla de Juan Pedro López, Cristóbal Rojas, Antonio Herrera Toro, Tito Salas y Arturo Michelena con su obra inconclusa de La última cena. Detallar estas joyas artísticas nos brindan argumento para obligar su preservación.

Foto Daniel Hernández

Plaza de San Jacinto

Las calles adyacentes a la Plaza Bolívar eran de tránsito vehicular, pero desde hace muchos años todas fueron transformadas en bulevares peatonales que invitan a caminarlas sin apuro, lo que hicimos para llegar a San Jacinto, que otrora fuese el mercado principal de la ciudad, donde existió el convento de la Orden de los Dominicos.

Las autoridades resolvieron mudar a los comerciantes de la plaza Mayor por lo que habilitaron las plazas de San Jacinto, Altagracia y San Pablo para que instalasen allí sus ventas de comestibles.

De pronto, sin aviso ni protesto, aparecieron vendedores y mercaderes de diferentes condiciones en la plaza de San Jacinto, que pasó a ser el principal mercado de la ciudad. Acontecimiento que indica que Caracas siempre ha estado presa de la improvisación.

En una esquina de San Jacinto funcionaron por muchísimos años varios comercios dedicados al rubro de la piñatería, suerte de quincallas donde vendían todo lo necesario para las fiestas infantiles y de carnaval.

Esas tiendas desaparecieron y dieron paso a cafeterías y chocolaterías. Los espacios posteriores se abrieron y ahora descubrimos enormes patios internos con hermosas arcadas que están en proceso de recuperación arquitectónica.

El amaranto o hierba Caracas

En la base de un árbol cercano a San Jacinto crece de manera silvestre la hierba que toma su nombre de la ciudad, hierba Caracas, conocida también como pira, amaranto o bledo.

Foto Daniel Hernández

Esta mágica hierba tiene propiedades curativas impresionantes y siempre ha sido utilizada por los antiguos pobladores caraqueños como alimento debido a su alto valor nutritivo y para la cura de muchos males en infusiones con las raíces y las hojas para aliviar la diarrea, hipertensión, artritis, diabetes, asma, fiebre, tos y reumatismos.

El Calvario, con sus largas escalinatas, fue la siguiente parada de este recorrido histórico.

Pero antes nos sumergimos en el Pasaje Linares, cubierto de sombrillas coloradas, idea foránea que llegó a Caracas, importada de otras latitudes. A finales del siglo XIX fue el centro comercial más importante de la ciudad.

Foto Daniel Hernández

El Calvario

Indudablemente que el mayor esfuerzo físico fue subir las 90 interminables escalinatas de El Calvario, aunque en realidad lo hicimos por una especie de atajo, pasando bajo la imponente arquitectura del Arco de la Federación, pero de todas maneras subimos muchas escaleras laterales para salvar la diferencia de altura desde el inicio hasta la cúspide

Caracas
90 escalinatas hay que subir hasta El Calvario. Foto Daniel Hernández

En la subida apreciamos la Capilla de Nuestra Señora de Lourdes, de estilo neogótico con una vista poco común de la Villa Santa Inés, actualmente sede del Instituto de Patrimonio Cultural Nacional en el sector de Caño Amarillo, antigua estación de tren. También divisamos a lo lejos el Palacio de Miraflores, el Palacio Blanco y la Iglesia de Pagüita. Desde allí se tiene una vista de Caracas que resulta interesante porque ante nuestros ojos tenemos a los centros del poder.

Foto Daniel Hernández

Construido durante la presidencia de Antonio Guzmán Blanco se confirma la influencia francesa, testimoniando el amor que el Ilustre americano sentía por todo lo galo. Sus jardines de diferentes niveles, caminerías y veredas desembocan en varias rotondas, plazas y plazoletas donde se pueden apreciar las estatuas y bustos de personajes de la historia como Simón Bolívar, Teresa Carreño, Agustín Codazzi, Pedro Elías Gutiérrez, Ezequiel Zamora, Diego de Losada, Miguel de Cervantes, entre muchos que se encuentran en varios lugares del parque.

Entre las múltiples terrazas y jardinerías, conocimos el sector de El Parnaso donde descubrimos que en Caracas también habita una representación de las nueve musas de la antigüedad.

El Calvario es considerado como el primer parque urbano construido en el país, protegido por el Instituto de Patrimonio Cultural, es uno de los lugares históricos que debe ser visitado por los ciudadanos. Conocerlo es exigir su cuidado y conservación, pues es una joya de la ciudad.

Lo que no se conoce ni se cuida ni se ama.

Disfrutemos de “Canto a Caracas” del inmortal Luis María «Billo» Frómeta.

Texto publicado originalmente en 2022 y actualizado para el Día de Caracas en 2025.

Publicidad
Publicidad