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Freddy Guevara: el líder circunstancial

Freddy Guevara
29/12/2015
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FOTOGRAFÍA: FABIOLA FERRERO

Aunque las irregularidades dentro de Voluntad Popular lo colocaron a la cabeza del partido, Freddy Guevara alcanzó ser el diputado más votado del país. Ni Nicolás Maduro ni Diosdado Cabello le quitan el sueño en su futura tarea legislativa; no estar a la altura de las expectativas es su mayor temor mientras intente frenar la inseguridad y la corrupción desde la curul

Su 6 de diciembre de 2015 fue un déjà vu que lo transportó al referéndum para la reforma constitucional del 2 de diciembre de 2007. “Fue una montaña rusa, pero fue un momento de mucho coraje y mucha confianza en el pueblo”, indica Freddy Guevara, el diputado más votado de Venezuela con 29 años, por el circuito 2 del Estado Miranda. Con su elección casi asegurada se siente cual engranaje de una maquinaria que impulsará al país hacia mejor rumbo. Busca ser la voz representativa de todos los electores por igual, sin importar partidos ni ideologías, demostrar que es distinto a “aquellos que nos hicieron tanto daño” con hechos, no palabras.

Y aunque su victoria individual era casi un hecho desde su postulación en uno de los circuitos más opositores de la geografía nacional, la colectiva era su mayor preocupación. “Estaba bastante seguro de que en mi circuito ganaba la oposición, pero lo importante era terminar de ganar en el resto del país. Nada ganaba con ser diputado yo si no ganábamos la mayoría de la Asamblea”, explica. Guevara es un hombre acostumbrado a la victoria, así no lo admita. Con 81,14% de los votos, ganó un puesto en el Concejo Metropolitano de Caracas en las elecciones de noviembre de 2008, convirtiéndose en el concejal más joven y más votado de la historia del país con 171.657 votos. El patrón se repitió el pasado 6 de diciembre, cuando los electores de los municipios Baruta, El Hatillo, Chacao y la parroquia Leoncio Martínez del municipio Sucre lo escogieron para el próximo período asambleísta de 2016-2020 con 233.974 votos, siendo nuevamente el más votado del país, ahora como el diputado que tomará el puesto de María Corina Machado, excandidata a la Presidencia y ex diputada de la República.

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Frenos de mano

Como uno de los pocos asambleístas con menos de 30 años, Guevara entiende que las necesidades de los jóvenes deben ser traducidas en reformas y nuevas propuestas legislativas. La Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión da en la llaga de este comunicador social. “He trabajado mucho el tema de cómo reformar la Ley Resorte y de buscar cómo los medios públicos no sean utilizados como ‘PSUV TV’, sino como un mecanismo realmente de cambio”, explica. La cultura no escapa de sus objetivos, con su impronta musical aún latente luego de estudiar piano por 14 años en la Escuela de Música Olga López, actualmente Manuel Alberto López. “Hay que buscar mecanismos para que precisamente los artistas puedan tener un sistema que les permita desarrollarse y potenciarse”. Junto con su suplente Juan Andrés Mejía, el diputado electo está impulsando desde ya una ley de universidades para potenciar la educación en el país, malquerida de la revolución.

La reforma del sistema de justicia para atacar la inseguridad es una de sus principales banderas. “Se necesita una reasignación de presupuesto para la seguridad, mínimo tiene que cuadruplicarse, más una nueva ley de coordinación policial y de descentralización policial para darles y garantizarles recursos a los municipios, con policías reformadas, depuradas y reforzadas”. Detener, en la medida posible, a la corrupción, tan expandida, casi internalizada dentro de la idiosincrasia venezolana, le sigue de cerca a los índices de criminalidad desbordados que piensa frenar desde la Asamblea Nacional (AN). “Ya todos los corruptos sabrán que los podemos investigar. Cuando los saquemos a la luz pública, les saquemos la investigación y no sepan responder dónde se metieron los reales, estoy seguro que eso va a meter un freno de mano a la raspadera de olla”, asegura.

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Guevara entiende que el cambio, ese por el que aboga desde Voluntad Popular (VP), no está a la vuelta de la esquina ni es una varita mágica. Es realista y confía en que los venezolanos también lo son, aunque en muchos casos desconozcan las competencias de la AN. “Están muy claros de que esto no va a ser de un día para otro y me lo dicen en la calle, desde mototaxistas hasta amas de casa”, declara. El cambio que quiere solo se logrará por completo cuando sea gubernamental, “con mi hermano Leopoldo López como Presidente, con el favor del pueblo”. Mientras tanto, Guevara confía en que se le pueden dar un parao a las injusticias e irregularidades con la aplicación constante de la ley.

El tiempo de Dios

La política, especialmente el tema parlamentario, siempre le ha picado el ojo desde su época universitaria; incluso cuando era un rockero de pelo largo integrante de la banda Systaltic, en la que cantaba, tocaba el teclado y componía canciones vinculadas con la sociedad y sus problemáticas. “Luego decidí meterme en el movimiento estudiantil y eso le daba mucha angustia a mi mamá. Tenía 19 años, estaba chamito”, confiesa Guevara, quien formó parte de la generación de jóvenes de 2007 que manifestó en contra del cierre de Radio Caracas Televisión. Ocho años después, Guevara se asume como un político consolidado, tal como sus contemporáneos Stalin González en la Asamblea Nacional o David Smolansky en la Alcaldía de El Hatillo. “Somos una generación que ya tomó el relevo. Nosotros estamos en la segunda línea apoyando a nuestros líderes en que terminen de hacer lo que les toca hacer y luego nosotros prepararnos para lo que nos tocará más adelante”, dice.

Aunque la voluntad del pueblo y su formación académica y profesional lo han llevado hasta su punto de no retorno —a días de tomar posesión de su curul en el Palacio Legislativo el próximo 5 de enero de 2016— los hechos del año 2014 lo llevaron a llenar el vacío acéfalo de Voluntad Popular (VP), partido del que fue miembro fundador en 2009. Con el encierro de Leopoldo López en Ramo Verde y el exilio forzado de Carlos Vecchio, Guevara tuvo que asumir la Coordinación Nacional “con responsabilidad y sin caerse a mojones”. “Si bien nosotros como generación y yo como joven tenemos unos méritos, una lucha de la cual estamos orgullosos, hay que tener claro que es un asunto circunstancial en el cual tenemos que estar a la altura todo el tiempo, porque si no estás a la altura no va a importar lo que hiciste en el pasado”, aclara. Su motivación es seguir trabajando, sin importar glorias ni laureles del pasado, pues está consciente de que el pan hay que ganárselo a diario.

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Ni el Gobierno ni su máximo representante, Nicolás Maduro, figuran en el primer lugar de su lista de miedos. “No es porque sea soberbio, sino porque ya pasamos lo peor”, afirma convencido luego del triunfo electoral de la Mesa de la Unidad Democrática en los comicios del 6D. Estar en los zapatos de López y cumplir en simultáneo con su labor legislativa ejemplarmente, más que quitarle el sueño, lo impulsan a seguir adelante con sus labores partidistas y parlamentarias. “El temor es frente a uno mismo, a no poder cumplirle a la gente, a no estar a la altura. Creo que ese es un temor sano que todos lo que estemos en un espacio público debemos tener siempre porque si no nos vamos a volver como estos tipos que destruyeron a Venezuela”, señala.

Su posteridad, el recuerdo que quiere dejar para la historia política de Venezuela, la divide en dos: antes y después de un cambio de Gobierno, hecho que le apremia, urge, casi desespera. Pre cambio, Guevara quiere ser recordado como el diputado que luchó por los Derechos Humanos, contra la corrupción y como el que hizo más para acelerar el cambio de Gobierno. Post cambio y buscando siempre estar alineado a los intereses del pueblo, como el diputado que haya ayudado a la gestión del próximo gobierno presidido por López. “Y que representé a los jóvenes, ojo”, no olvida agregar. Dicho cambio lo que ve “cerquita, a meses”, con el eco de una Ley de Amnistía, prioridad de su partido, rondando desde ya los pasillos de la Asamblea.