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Los cines de Venezuela se quedan solos en 2018

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04/09/2018
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TEXTO: HUMBERTO SÁNCHEZ AMAYA | FOTOGRAFÍAS: DANIEL HERNÁNDEZ

Caen los números de espectadores. En el primer semestre de este año han ido 1,8 millones de asistentes menos en comparación al mismo período de 2017. Desde 2016 han cerrado 85 salas comerciales en el país

Luisa Medina va menos al cine. Si antes iba cada fin de semana, ahora, si acaso, asiste una vez al mes. “Las entradas están cada día muy caras”, asegura la caraqueña de 26 años de edad. Su presupuesto no le da, por ejemplo, para ir a ver películas cuyas entradas oscilen entre 51 y 73 bolívares soberanos (5.100.000 y 7.300.000 bolívares fuertes), montos que había que pagar la penúltima semana de agosto para una función en 2D de Misión imposible: repercusión en algunas de las salas del Sambil de Caracas. Ella dice que todavía el año pasado no era tan grave la situación para ella. En ese entonces, durante los 12 meses de 2017, el promedio del ticket en todo el país fue de 0,05 bolívares soberanos (5.024 bolívares fuertes).

La inversión aumenta cuando la persona quiere comprar cotufas y refresco. Al cierre de agosto, un combo individual puede sobrepasar los 74 bolívares soberanos (7.400.000) mientras el combo dúo más de 110 bolívares soberanos (11.000.000). En abril de este año para disfrutar del primero había que desembolsar 5,88 (588.000) y por el segundo 8,89 (889.000).

Cinescita4Ahora bien, el año pasado, cuando hubo un ligero repunte de 11,64%  en el número de espectadores en las salas de cine comerciales, era necesario ver la mejora con cautela. De un total de 19.013.796 espectadores en 2016, al año siguiente la cifra se ubicó en 21.226.361. Vale recordar que ese año afectó al sector especialmente por la reducción de los horarios de los centros comerciales debido a la crisis eléctrica.

El incremento también respondió a la digitalización de 40 salas del circuito Cinex, hecho que permitió proyectar películas más recientes en distintas partes del país, recuerda AbdelGüerere, presidente de la Asociación Venezolana de Exhibidores de Películas.

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Pero el primer semestre de 2018  no es alentador en lo que respecta a número de butacas ocupadas. En detalle, de enero a junio de 2018, asistieron a las salas  8.365.334; mientras que en ese mismo lapso de 2017 fueron  10.192.277, y 10.573.686 en los meses correspondientes a 2016, según la Asociación de la Industria del Cine.

A las cifras del primer semestre, Güerere les suma los números de julio. “Serían entonces 10,1 millones, es decir, casi 2,2 millones menos cuando se compara con el mismo período anterior. Si hacemos una proyección lineal para el resto de 2018, nos da 17,4 millones, una cifra similar a lo registrado en 2004. Tendríamos el mismo número de espectadores de hace 14 años”.

La inflación

En enero, la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional indicó que la inflación de diciembre de 2017 fue de 85% y la acumulada para ese año sumó 2.616%. En julio de 2018, el mismo ente legislativo señaló que el porcentaje para junio fue de 128,4%, mientras el cálculo de la inflación acumulada con respecto a diciembre de 2017  fue de 4.684,3%.

Cinescita3En la industria indican que la situación económica es la primera causa de la merma en los espectadores, quienes deben atender con urgencia a gastos en  comida, medicinas, transporte, vestimenta y habitación. Otro de los factores ha sido la diáspora.

“Recordemos que la mayoría de los asistentes al cine pertenecen al sector popular o son jóvenes. Estos grupos sociales han sido bastante afectados por las actuales condiciones económicas, y son además los que están emigrando. Indudablemente esto incide en los resultados”, agrega Güerere. Otros elementos que hay que tomar en cuenta son los cortes eléctricos que se presentar en varias regiones del país.

Si bien la percepción generalizada es que el ticket de cine aumenta cada vez más, para el representante del gremio no es suficiente. “Son ajustes. Los montos son inferiores a la inflación de acuerdo con los indicadores de la Asamblea Nacional”.

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Los gastos son constantes. No solo se trata de sueldos, pago de servicios, sino también de reposición de insumos. Por ejemplo,  un bulbo para un proyector de una sala puede costar entre 1.500 y 2.000 dólares en el exterior. Y su vida útil es de aproximadamente tres meses, depende del uso que tenga cada aparato.

“La falta de dólares en el mercado obviamente afecta. En algunos casos cuando no se tiene algún repuesto, la sala debe permanecer cerrada hasta que se pueda sustituir”, acota Güerere, quien detalla que desde 2016 han cerrado 85 salas comerciales. Actualmente hay 70 complejos en los que hay un total de 399 salas.Es el número más bajo desde el año 2009, cuando según cifras del CNAC hubo 425 salas repartidas en 78 complejos.

Las preferencias

Vale recordar que hasta el mes pasado se estrenaron 71 títulos en el país. En ese mismo período de 2017 la cifra fue de 67 y en los siete primeros meses de 2016 fueron 82 largometrajes.

Hasta julio de este año, solo dos películas habían superado el millón de espectadores: Avengers: InfinityWar (1.379.784) y Los increíbles 2 (1.082.235). En 2017 fueron tres las que superaron esa cifra: Rápidos y furiosos 8 (1.313.886 espectadores), Mi villano favorito 3 (1.262.533) y La bella y la bestia (1.252.246).

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El espectador no arriesga al momento de ir al cine. Los filmes familiares siguen siendo la primera opción, pues el público es más cauteloso y apuesta a lo que con seguridad satisfará su necesidad de entretenimiento.

Adriana Molina, de 33 años de edad, es un ejemplo de cómo el consumidor venezolano es más riguroso. “Solía ir al cine tres veces en un mes, o incluso más. Pero ahora, solo voy a una función. Claro, escojo con pinza no solo la película, para lo que me baso en el éxito comercial, el reparto y  las críticas recibidas, sino también el horario”, dice en alusión a la inseguridad. Ella no va, por ejemplo, a funciones que sean después de las 6:00 PM. Ha sido víctima del hampa en varias oportunidades y prefiere ser mucho más cuidadosa.

Cinescita2Con respecto a las películas venezolanas, Papita 2da base de Luis Carlos Hueck es la más vista. Estrenada en diciembre de 2017, acumula 876.690 espectadores, de los que 588.944 corresponden a 2018. Su predecesora, Papita, maní, tostón (2013), es el filme nacional más visto en la historia con 1,97 millones de asistentes, de acuerdo con estadísticas del CNAC publicadas en 2016. “La crisis económica y el éxodo disminuyeron la taquilla. Tomando en cuenta nuestros cálculos, que indicaban que no llegaríamos a 500.000, me parece que la cifra es alta. En 2013, recordemos, la gente solía ir más veces al cine”, indica el cineasta.

Hueck considera que hay que encontrar maneras de superar las consecuencias del problema económico para que haya mayor interés. “La mayoría de las películas venezolanas han alcanzado, en lo técnico, una muy buena calidad que les permite competir con grandes producciones. El público venezolano necesita ver  algo que los motive, que los distraiga, que les saque del cuerpo el estrés con el que vivimos todos los días”.

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El director hace alusión también a la necesidad de promocionar los largometrajes a través de mecanismos que no sean los convencionales. “La mayoría del público que asiste al cine usa redes sociales, muy buenas herramientas para para hacer bulla. También es buena idea realizar promociones y foros con los productores y actores”.

Y sí, la promoción ha disminuido. No suelen verse los anuncios de las carteleras en los periódicos, así como grandes avisos. También ha mermado la publicidad en radio, televisión, portales electrónicos, vallas, pendones, publicidad exterior y, en el caso de las producciones locales, hay menos actividades como asistencia del equipo de la película a centros comerciales y salas.

Cinescita1En el gremio consideran que este punto afectó a películas como La Familia, de Gustavo Rondón. El filme participó el año pasado en la Semana de la Crítica de Cannes, en el Festival de Cine de Mar del Plata, en la sección Horizontes Latinos de San Sebastián y ganó Mejor Película en Biarritz. Este año fue la Mejor Ópera Prima en el Festival del Cine Venezolano en Mérida; además fue la escogida para representar a Venezuela en el proceso de selección de las cinco nominadas al Oscar como Mejor Película Extranjera. Una ristra de reconocimientos que no se traducen en números. La cinta se estrenó en la cartelera nacional el 27 de julio y hasta el viernes 17 de agosto había congregado en salas un total de 4.080 espectadores.

Para evaluar el panorama, tampoco hay que olvidar el cese de operaciones en Venezuela de Twentieth Century Fox, que en 2017 tenía entre sus próximos estrenos filmes como LoganAlien: Covenant,  El planeta de los simios: La guerra y Kingsman: El círculo dorado.

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Este año no pocos lamentaron la ausencia en la pantalla grande de Deadpool 2, que muchos han tenido que ver a través de los caminos verdes. “Es difícil saber cómo han afectado estas ausencias. Como no se estrenaron, no podemos saber la manera en la que repercuten en las cifras. Efectivamente, es una compañía que genera películas de gran interés al público masivo. De alguna forma debió haber incidido. Ahora, tomando en cuenta lo dicho anteriormente, el sector sigue evaluando constantemente la situación del país para adecuarse y mantener las salas abiertas y así satisfacer las necesidades de entretenimiento de la población. Es lo que seguiremos haciendo. Es el entretenimiento fuera de casa favorito de los venezolanos”, concluye Güerere.