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Guerra comercial EEUU vs China: ¿quién ganará?

Donald Trump y Xi Jinping
24/07/2018
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FOTOGRAFÍA: ARCHIVO

Las dos mayores economías del mundo, Estados Unidos y China, están a las puertas de una guerra comercial que podría tener efectos no deseados sobre la economía global. Washington ha aplicado aranceles a bienes importados desde China por un valor de $ 34.000 millones, y Beijing ha respondido aprobando nuevos aranceles por un monto similar.

Estas medidas proteccionistas no se limitan a China sino que se extiende a otros socios comerciales muy importantes de EEUU como lo son Unión Europea (UE), Canadá, México, Brasil y Corea del Sur.

¿Qué impacto tendrá sobre la economía internacional esta ola de medidas proteccionistas y las subsiguientes retaliaciones? Veamos:

Trump: “las guerras comerciales son buenas”

“Las guerras comerciales son buenas, y fáciles de ganar”. Así defendió el presidente de EEUU, Donald Trump, los aranceles de 25% y 10% a la importación de acero y aluminio, con el argumento de luchar contra los metales baratos que llegan desde China, aunque este país no figure entre sus principales proveedores de acero. Según datos del Departamento de Comercio de EEUU, Canadá, Unión Europea, Corea del Sur, Brasil y México figuran entre los primeros cinco proveedores de acero. China está en el octavo lugar.

Trump argumenta que el sistema global de comercio que defendió Estados Unidos por décadas, ahora esclaviza a la nación y por eso aplica medidas proteccionistas que supuestamente le devolverán la fortaleza económica a su país. Tras su objetivo de cerrar el déficit comercial de $ 375.000 millones con China, Trump acusa al gigante asiático de subsidiar ilegalmente sus exportaciones, manipular su moneda, robar propiedad intelectual y sobreexplotación laboral.

¿Qué es una guerra comercial?

Se refiere al conjunto de medidas que aplica un país para proteger a su aparato productivo o en represalia a las importaciones de otro país. Las medidas pueden ir desde subir los aranceles hasta la prohibición de importar un determinado producto. Dicho en metáfora bélica, en las guerras comerciales se dispara con aranceles y se bombardea con cuotas o prohibiciones de importación. También se mina el campo comercial con regulaciones sanitarias y ambientales que encubren la esencia proteccionista de tales barreras técnicas.

La guerra comienza cuando el país que se considera afectado toma acciones para limitar o impedir la importación de uno o varios productos de otra nación. En represalia, los países perjudicados aplican medidas similares que, a su vez, provocan nuevas represalias por parte del país que lanzó la primera piedra. En esta acción-reacción-acción- los países caen en un círculo vicioso del que luego resulta muy difícil salir. Brasil advirtió que “no descarta acciones complementarias para preservar sus intereses”.

Y la Cámara del Hierro y Acero de México exigió al gobierno responder con medidas equivalentes. La Unión Europea, segundo proveedor de acero de EEUU, también advirtió que tomará medidas de represalia si sus exportaciones son afectadas por los aranceles aplicados por Trump.

¿Cuáles son las consecuencias?

Según cálculos expertos, esta guerra comercial puede arrasar con el 0,25% del PIB de ambas economías en 2018. Y en 2019 puede empeorar con una reducción de 0,5% o más. Considerando que China crece al 6-7% y Estados Unidos al 2-3% anual, el daño puede ser peor para EEUU que para China.

En este ojo por ojo y diente por diente, la economía global sufre graves daños. Países como Corea del Sur, Singapur o Taiwán también pueden verse afectados, por las alteraciones en la cadena de suministro. China obtiene de esos países muchos de los componentes que se incorporan a sus productos terminados. Y cualquier sanción a las exportaciones de China también los afectaría a ellos.

Con el aumento de los aranceles a las importaciones de acero y aluminio, subirán los precios de los productos que utilizan esos metales, tales como vehículos, cocinas, neveras, lavadoras, etc. y esto perjudicará a los consumidores que necesitan adquirir estos bienes. Más del 90% de la lista de productos gravados son insumos intermedios o bienes de capital necesarios para el ensamblaje de televisores, computadoras, celulares, vehículos, etc. Empresas estadounidenses que usan acero y aluminio, componentes eléctricos e insumos intermedios a los que se les aplicó el alza de aranceles, tendrán que pagar más por sus insumos y componentes y cobrar más o, en su defecto, reducir puestos de trabajo.

Es falso que una subida de los aranceles no se reflejará en los precios y que servirá para consolidar las industrias nacionales y estimular la generación de empleos. Al interrumpirse el comercio se destruyen cadenas de suministro globales, se rompe la relación proveedor-transformador-distribuidor, se golpea la rentabilidad de las empresas y se pierden millares de puestos de trabajo. Así, los trabajadores y consumidores que se dice defender terminan siendo los más perjudicados al tener que comprar los productos importados más caros, o adquirir productos nacionales de mayor precio y menor calidad que los importados.

La subida de los aranceles y su impacto en bolsa de valores

El alza de aranceles fue mal recibida en los mercados bursátiles. El índice Dow Jones registró reiteradas caídas, con la excepción temporal de las compañías de acero estadounidenses que registraron un alza. Pero debido al exceso de oferta, el mercado internacional del acero está muy reñido. El alza de aranceles golpea la competitividad brasileña que exporta acero sin valor agregado, aunque México puede exportar acero indirectamente a través de sus ventas de automóviles, refrigeradores, cocinas, lavadoras y otros productos que contienen acero.

A la larga, la industria estadounidense quedará en desventaja, toda vez que tendrá que pagar más caro el acero importado y esto la hará menos competitiva. Y esto tendrá su impacto en la cotización de sus acciones en la bolsa.

¿Quiénes ganan y quiénes pierden?

Mientras el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, predica que las actuales reglas del libre comercio deben ser desechadas, el Presidente de China, Xi Jinping, ofreció en el Foro Económico de Davos una defensa del libre comercio y la globalización: “Algunos culpan a la globalización por el caos en nuestro mundo, pero nuestros problemas no son causados por la globalización”. El líder chino afirmó que “No habrá ganadores en una guerra comercial.

La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, también cree que “nadie gana” en una guerra comercial y vaticinó que un nuevo conflicto de este tipo dañaría el crecimiento económico global.

Así las cosas, China aparece como un defensor del sistema globalizado que desde el final de la Segunda Guerra Mundial tuvo en Washington a su más ferviente promotor. Cuando un país toma medidas restrictivas para la importación de ciertos productos, es difícil que los países afectados no respondan. Las guerras comerciales no solo perjudican a los países en conflicto, sino que su impacto económico se extiende a otras naciones. Ningún ganador surge de estas disputas.

@victoralvarezr

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