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#EntrevistaUB | Fernando Moreno: “En la calle hay muchas historias que esperan ser contadas”

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25/04/2017
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FOTOGRAFÍA: FERNANDO MORENO

Con un cortometraje (Ofelia, 2015) galardonado en múltiples festivales nacionales e internacionales, y su segundo corto (El Milagro de Lili, 2017) en camino, el trabajo de Fernando Moreno se está abriendo paso dentro de la escena audiovisual venezolana. En esta oportunidad, el joven cineasta conversó sobre el proceso de creación cinematográfica, la violencia de género en Venezuela y cómo hacer cine a pesar de los contratiempos de la situación país

Dicen que las mejores ideas surgen a partir de las conversaciones y los elementos externos como el arte, el cine, la música o la vida misma; los cuales se convierten en ventanas para explorar otros mundos y otras realidades ajenas a la nuestra. En el caso de Fernando Moreno, la representación de estas realidades las retrata de una manera sublime, como pocos jóvenes cineastas de su generación.

Utilizando un lenguaje cinematográfico que juega con la mente del espectador a través de códigos visuales y sonoros, el director de 25 años nos cuenta la historia de ‘Ofelia’ (2015). Un cortometraje centrado en la vida de una joven que tras la muerte de su madre, debe afrontar la dura realidad de convivir con su padrastro. Un hombre que siente una atracción sexual por ella y hará todo lo posible por poseerla.

Al igual que las mejores obras de arte de la cultura popular, el éxito de este trabajo audiovisual llegó de manera inesperada. Desde su estreno en el Festival de Cine Venezolano en 2015, -donde se alzó con el galardón ‘Premio Universidad Estudiantil’- ha sido incluído en la selección de importantes festivales de cine a escala nacional e internacional, tales como el Festival de Cine Clemente De La Cerda, Festival de Cortometrajes de Barquisimeto, Festival Internacional de Cine de Guayaquil, Festival Internacional Nuevos Medios (Ucrania), Festival del Arte Sin Palabras que Sobran (Ucrania), Festival du Film Etudiant de Quebec (Canadá), Baruta de Película, entre otros.

De igual modo, ‘Ofelia’ se ha llevado el reconocimiento de la crítica al ser galardonada por Mejor Guion, Mejor Música Original, Mejor Dirección de Arte (Festival de Cortometrajes de Barquisimeto), Mejor Dirección (Festival del Arte sin Palabras que Sobran en Kiev, Ucrania) y el 1er Lugar Vídeo Trabajo Estudiantil (Festival Internacional Nuevos Medios en Kiev, Ucrania).

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Asimismo, este cortometraje representó a Venezuela en el concurso DIRECTV CINEMA PLUS en 2017. Y actualmente, forma parte de la selección oficial en el Festival Iberoamericano de Cortometrajes ABC (FIBABC) de España, donde hasta el 10 de mayo podrán ingresar aquí para ver el corto y votar por él. Igualmente, para quienes gusten de verla en la pantalla grande, desde esta semana ‘Ofelia’ será exhibida en todas las salas de Cines Unidos y Cinex en el territorio nacional.

Para conocer todo el proceso de la realización de este cortometraje, nos dimos la tarea de conversar con su director quien por medio de su obra, nos demostró que para exponer una problemática social, no es necesario recurrir a la violencia explícita a la que estamos acostumbrados a evidenciar en el cine venezolano.

- ¿Cómo fue el proceso de realización? ¿Cuánto tiempo te llevó llevarlo a cabo desde la etapa de pre-producción?

El cortometraje lo realicé para el Taller de dirección de fotografía para cine bajo la tutela del reconocido director de fotografía Cezary Jaworski. Todo inició con una tarea, realizar un video-arte. Decidí reinterpretar el cuadro de Millais y grabé los planos de Ofelia en el río y en el prado de flores amarillas.

Sin embargo, en ese entonces comenzaron las famosas “Guarimbas” en Venezuela y las universidades se fueron a paro. Pasó un largo tiempo desde entonces, hasta que decidí retomar el taller. Aún tenía el material ya grabado y unas ganas enormes de terminarlo. Fue entonces cuando junto con Cezary y la clase, decidimos darle un giro a la historia y convertir el video-arte en un cortometraje de ficción. Allí surgió la historia de Ofelia, su madre y su padrastro. Luego de un año exacto estaba terminando de grabar el cortometraje.

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Meses después fue estrenado en el Festival de Cine Venezolano en 2015, donde se ganó el premio a la Universidad Audiovisual junto con otros tres cortometrajes de la Escuela de Medios Audiovisuales de Universidad de Los Andes. Desde entonces, Ofelia inició una gira exitosa en festivales internacionales y nacionales en el que obtuvo varios premios importantes entre los que se destacan dos galardones en Kiev, Ucrania.

- ¿Qué referencias literarias tiene esta pieza audiovisual?

Se podría decir que es una reinterpretación muy personal de la Ofelia de Shakespeare en Hamlet. Ahora bien, a nivel visual y artístico, sí hay muchas referencias. La más directa es el cuadro del pintor inglés John Everett Millais que muestra a la joven Ofelia ahogada en el río, rodeada de hermosas flores.

- Aunque muchos puedan relacionar a ‘Ofelia’ con el mítico personaje shakespeareano, realmente el trasfondo de la historia se centra en el feminicidio, una realidad de la que se habla muy poco en Venezuela. ¿Qué te llevó a exponer esa problemática?

Con el paso del tiempo, las mujeres han ido adquiriendo derechos que antes no tenían, pero actualmente aún existen muchos lugares donde sus derechos son violentados diariamente y nadie habla de ello. En Venezuela, la violencia de género supera la media global.

Se calcula que 40% de la población femenina venezolana ha sido, es o será víctima de algún tipo de violencia. Más alarmante aún es que de los casos denunciados, sólo el 96% son atendidos según cifras de la ONG venezolana CEPAZ. Es importante que se haga eco de esto para ir generando un factor de cambio en las nuevas generaciones.

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- Existen diversos trabajos audiovisuales que abordan el tema del feminicidio, sin embargo vemos que ‘Ofelia’ tiene una manera muy particular de exponerlo a través de códigos visuales que el espectador va a ir descubriendo a medida que vaya viendo el cortometraje. En este caso, ¿cuál considerarías que es el elemento diferenciador de este corto?

Ofelia habla sobre la violencia sexual hacia las mujeres en Los Páramos. En lo personal, me gusta cuando una película no te muestra directamente de lo que va su historia, sino que lo hace a través de metáforas. Así es la vida, siempre hacemos metáforas para todo, es una forma muy poética de hablar de la realidad.

En mi cortometraje, establecí esto como premisa narrativa y creé una simbología con los colores que van cambiando durante la historia, la puesta en escena y la flor. La flor representa la inocencia de la joven Ofelia y al mismo tiempo es lo único que le mantiene vivo el recuerdo de su madre. Al final, su padrastro la destruye, acabando no sólo con su inocencia sino también con su felicidad.

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- ¿Cuál fue la escena más complicada de grabar?

La escena más complicada de grabar fue sin duda la del río. El rodaje inició en una mañana muy fría y estábamos en un parque nacional que queda a las afueras de la ciudad, pero hacia los lados del Páramo. El agua estaba helada y María Erazo tenía que pasar mucho tiempo adentro del agua. Imagina meterte en una piscina llena de hielo.

Aunque ella nunca se quejó, siempre fue muy profesional, al igual que nosotros con ella. Siempre hubo alguien del equipo prevenido con paños para secarla y resguardarla del frío. Finalmente, logramos las tomas con éxito y todos quedamos muy contentos del trabajo de María Erazo.

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- Sabemos que otro de tus proyectos es la realización del cortometraje ‘El Milagro de Lili’ (Lili’s Miracle) ¿Cómo va la producción de este trabajo?

La situación actual del país no es amigable con el quehacer cinematográfico, así que decidimos lanzarnos al agua con una campaña a través de una plataforma internacional para recaudar los fondos para grabar nuestra película, pero este mundo de crowdfunding es muy difícil.

No logramos la meta, pero sí alcanzamos lo suficiente como para poder cubrir ciertos gastos de producción. Tuvimos que hacer algunos reajustes a la historia y reducir el equipo técnico. Sin embargo, yo soy de los que creo que cuando se te presentan este tipo de obstáculos, nosotros como realizadores, debemos buscarle la solución más cinematográfica posible a la crisis. Tenemos una historia increíble que vale la pena cada segundo de arduo trabajo y disciplina.

‘El Milagro de Lili’ es una historia de descubrimientos personales que se centra en la vida de tres jóvenes sordo-mudas que viven y trabajan en una hacienda cacaotera escondida en una bahía y que no saben escribir ni comunicarse por LSV. El dueño de la hacienda decide buscar la ayuda de una mujer que les enseñe a comunicarse.

Sin embargo, la llegada de la foránea mujer alentará en las jóvenes una revolución que romperá con las costumbres ortodoxas del dueño y llevará a las chicas a tomar decisiones en las que deberán escoger entre continuar en la casona o arriesgarse a descubrir qué les espera más allá de la bahía.

#EML

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Endless beach. #MiracleIsComing

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Este corto busca crear conciencia sobre la cultura sorda para que los oyentes aprendamos a hablar más con nuestras manos y menos con nuestra boca. Porque la sordera no es una incapacidad, sino un estilo de vida.

Ahora mismo nos encontramos en la fase de pre-producción y esperamos comenzar el rodaje a principios de junio. Pueden seguir a este hermoso trabajo a través de nuestras redes.

Instagram: miracleforlili Twitter: @milagrodelili y Facebook: El milagro de Lili.

- ¿Cuál es tu posición sobre la escena audiovisual en Venezuela? ¿Qué aspectos deberían mejorar para impulsar la industria cinematográfica de nuestro país?

Siempre he creído que en Latinoamérica hay una vasta cantidad de historias; increíbles todas; que se han contado y que aún faltan por ser contadas. Venezuela no es la excepción. Con la revolución de la era del cine digital, hacer cine se logró democratizar. A veces para bien y otras veces para mal, pero todas las posibilidades son parte del cambio y los cambios son buenos porque aportan frescura e innovaciones. Hoy en día, cualquier persona que tenga una buena historia puede contarla sin necesidad de tantas herramientas.

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En los últimos años hemos visto cómo en el cine nacional se han estrenado películas que son tan locales y autóctonas que se vuelven universales. En mi humilde opinión, creo que hay una nueva generación de realizadores que están haciendo películas increíbles.

En Venezuela no existe industria cinematográfica porque la mayoría de las películas nunca logran recaudar el presupuesto invertido y mucho menos generar ganancias. Para lograr crear una industria es necesario sincerarnos con el tipo de cine que le mostraremos al espectador.

Al fin al cabo, el público lo es todo para la industria. Me atrevería a decir entonces que un aspecto para encaminarnos hacia ello sería educar al público con películas que tengan buenas historias y que logren conectarse con la audiencia.

- ¿Consideras que en Venezuela existe la igualdad de género dentro de la industria cinematográfica?

Es un hecho que son más las películas estrenadas por directores hombres que por mujeres. Por ejemplo, son muy pocas las mujeres que trabajen como director de fotografía, te puedo mencionar una sola que conozco, Alexandra Henao quien fue la DP de ‘Azul y no tan rosa’ y ’3 Bellezas’.

También hay que tener en cuenta que se viene una nueva generación de directoras de fotografía venezolanas como Amanda Pérez, Alexandra Bas, Salomé García y Eva Pérez. Yo creo que en Venezuela todos tenemos las mismas oportunidades para realizar una película, sin importar nuestro género. Ahora, de lo que no estoy seguro es que se respete esa igualdad.

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- ¿Cuáles son tus películas favoritas del cine venezolano? ¿Algún director que nos recomiendes seguir?

Pues mira, yo soy un fiel seguidor del cine latinoamericano, entre las películas Venezolanas que más he disfrutado están ‘Pelo Malo’ y ‘Postales del Leningrado’ de Mariana Rondón, ‘Brechas en el Silencio’ de los hermanos Rodríguez, Nikkei de Kaori Flores, ‘El tinte de la Fama’ de Alejandro Bellame Palacios y ‘Reverón’ de Diego Risquez.

En cuanto a talentos emergentes, están ‘La culpa’, probablemente de Michael Labarca, ‘Respira’ de Amanda Pérez, ‘Silencio’ de César Briceño e ‘Hija de Puta’ de Alexandra Bas. Además, siempre estoy pendiente del cine de Mariana Rondón y Michael Labarca.

- Para algunos les puede resultar difícil la realización de piezas audiovisuales debido a la crisis económica que atraviesa Venezuela. ¿Consideras que aún existen oportunidades de lograr trabajos de calidad a pesar de estas condiciones?

Sí, el dinero nunca ha sido un factor determinante para lograr un trabajo de calidad. Sí creo que dependiendo del tipo de película o historia, la falta de presupuesto podría afectar la calidad de la misma, pero estando en la crisis que estamos nos tenemos que sincerar al momento de hacer una película.

Quizás no podremos hacer una superproducción con cientos de efectos especiales e increíbles persecuciones de dos amantes furtivos que se enamoran en plena guarimba, pero sí podemos contar una historia intimista, despojada de artilugios y con una puesta escena sincera y poderosa de dos amantes que se enamoran en plena guarimba y sufren por lo mismo que sufrimos el resto de los venezolanos.

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La crisis es un buen ejercicio para sincerarnos sobre lo que estamos haciendo y queremos contar. Sobre qué es lo realmente importante y sustancial. Una vez nos despojemos de lo que no ayuda a mover la historia, nos podremos sentar a pensar en cómo echaremos el cuento al espectador.

El trabajo creativo que conlleva la crisis es increíble y puede generar películas hermosas. Así ha pasado siempre, desde el neorrealismo italiano hasta el cine guerrilla latinoamericano. Venezuela no tiene que ser la excepción. En la calle hay muchas historias que esperan por nosotros para ser contadas.