La confianza es el factor clave en tu desarrollo personal
Las conexiones cerebrales funcionan con mucha más eficiencia en situaciones de confort, confianza y alegría. Así, nuestro cerebro es más ágil y procesa más información que cuando estamos enfadados o con miedo
En el camino de tu desarrollo personal, así como en la construcción de mejores relaciones interpersonales y de trabajo, la confianza juega una posición fundamental; entendida esta, como la esperanza firme que se tiene en alguien o algo o la seguridad que alguien tiene en sí mismo.
Tal vez poco se ha desarrollado acerca de la influencia de la confianza o al menos yo poco he leído sobre esto. Pero es indudable que conectar con esta capacidad trae numerosos beneficios que a la postre garantizan el camino hacia tu mejor versión.
Podríamos decir que existen varios tipos de confianza. La que se crea en las relaciones con los demás, pero más importante aún el vínculo que generas contigo mismo.
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No puedes pretender influir en otros o liderar un proyecto si en tu andamiaje profesional no incorporas este factor tan potente. Y eso tiene una explicación que nada tiene que ver con nuestra propia experiencia cuando por falta de confianza tenemos un descalabro, postergamos decisiones o simplemente perdemos un juego.
Su alcance va más allá: Las conexiones cerebrales funcionan con mucha más eficiencia en situaciones de confort, confianza y alegría; en consecuencia, nuestro cerebro es más ágil, y procesa más información que cuando estamos enfadados o sentimos miedo.
Sin ser muy técnicos, yo diría que para generar la confianza en uno mismo debemos identificar aquellos asuntos que nos preocupan, y donde están nuestras debilidades. Lo útil de este ejercicio es que con un objetivo en mira podemos armar nuestro plan de acción para mitigar esas debilidades y con el mismo impulso pulir nuestras fortalezas.
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Este primer ensayo nos lleva a la acción y, como siempre he comentado en este rincón, al lanzarnos debemos cuestionarnos con una pregunta: ¿qué es lo peor que nos puede pasar si cometemos un error? Desde ese pedestal, te aseguro que iniciarás el camino con el amparo de avanzar en experiencias.
La confianza con los demás
Ahora bien, ese lado de la confianza en uno mismo debe reforzarse con la construcción de la confianza en las relaciones con otros.
En este punto, es por demás importante reconocer que gran parte de tu éxito se determina por el valor o percepción de otros. No pretendas influir si no emanas y ganas confianza. Las relaciones positivas, centradas en la autonomía y seguridad, racionan cualquier vestigio de conflictos. Este accionar es increíblemente efectivo en los ambientes laborales: disminuyen la rotación, y fulminas a los “quejosos”.
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Otros datos también abonan a la influencia de la confianza. La encuesta anual global de CEO´s de PwC, revelada en la víspera del Foro Económico Mundial desde hace 22 años, concluye que la confianza engendra crecimiento.
El análisis detallado de las respuestas de la encuesta durante la última década reveló una fuerte correlación entre el cambio en las expectativas de los CEO para el crecimiento de los ingresos de su organización en el año siguiente, y el crecimiento real del PBI mundial en ese mismo periodo.
Es decir, la confianza del CEO es un indicador líder de la prosperidad económica mundial.
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En conclusión, está claro que cultivar la confianza individual y colectiva es un arma muy potente que tiene sus beneficios. Entre otros: serenidad para aceptar y encarar los cambios, nos entregamos más decididamente a otros –lo que garantiza que actuemos de manera más abierta y solidaria–, y practicamos la verdadera esencia del liderazgo al depositar la confianza en otros sin titubeos y que, en definitiva, fomenta la autonomía de tu subordinado y generas ese vínculo difícil de romper aun en los tropiezos propios de una organización.
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Luce sencillo y tal vez lo sea. Solo debes estar atento a las alertas que se presentan, propias del camino hacia tu desarrollo personal y profesional.
De niños reímos cuando tenemos ganas, preguntamos lo que no entendemos, lloramos cuando algo nos duele y jugamos sin preguntarnos si alguien está mirando. No pensamos demasiado, simplemente somos. Ese pequeño tesoro se llama autenticidad
Cuando miro la imagen de Nico Williams entregándole la medalla a su madre, no veo solo a un deportista celebrando. Veo a un hijo diciéndole a su madre: “Todo lo que sufriste por nosotros valió la pena”. La lección es que hay victorias que comienzan muchísimos años antes de ser celebradas
Los buenos modales son una de las formas más simples y profundas de demostrar cuánto valoramos a los demás. Son esos pequeños gestos cotidianos los que revelan nuestra verdadera educación: saludar con respeto, mirar a los ojos, escuchar sin interrumpir, agradecer un favor, pedir disculpas cuando nos equivocamos o, simplemente, tratar a los demás con la consideración que todos merecemos