Zulma Bolívar, la señora Caracas

Por estos días se afana con el equipo de Guaidó proyectando una nueva Caracas, libre de caos y desgobierno. Pero muy sonadas fueron sus batallas al lado de Antonio Ledezma en la Alcaldía Metropolitana, donde tenía un plan para la capital que estaba alineado con la más alta vanguardia del orbe. Remarca la necesidad de recuperar una capital con gobernanza, que pueda ir más allá del “mientras tanto” con el que José Ignacio Cabrujas marcaba la historia nacional

De tamaño mediano, tez blanca, rasgos angulosos y una melena azabache que lleva suavemente peinada, Zulma Bolívar es urbanista egresada de la Universidad Simón Bolívar (USB), con una maestría en Diseño Urbano, por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), y es especialista en Planificación Estratégica Urbana (CIDEU), Gestión y Desarrollo Local (UIM). También es candidato a Doctor en Urbanismo en la FAU-UCV. Nos recibe en su quinta de Cumbres de Curumo, custodiada por un temible perro raza Fila Brasilero. “Si está conmigo no es peligroso”, expresa, y dice que más riesgo pueden acarrear las serpientes que libremente circulan por sus jardines.

Dice que en toda ciudad que se jacte de ser de primer mundo, “esa ciudad donde todos queremos ir de vacaciones, o vivir algún día”, suele tener dos componentes clave: el orden y la limpieza. No es el caso de Caracas.

Un ejemplo perfecto le parece la ciudad de Rosario, en Argentina. No es tan grande como Buenos Aires, pero se ha dado su puesto, estima la experta. “Esta ciudad tiene una institucionalidad completa que la organiza”, comienza Bolívar por establecer puntos claros a favor de la ciudad natal del rockero Fito Páez. Pero añade: “Y un respeto por el rol de cada quien”.

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El capital privado

¿A qué se refiere? Veamos: “Rosario tiene un cuerpo de empresarios muy fuerte que trabaja de la mano con el Estado”, tropieza con un lindero sensible. Zulma Bolívar se afana en la obra de Foucault, en sus estudios de doctorado, para terminar de entender el peso del poder político sobre lo que para ella es una fascinación de la infancia: la distribución y optimización del espacio. Más adelante diremos por qué. Expresa que –además– la ciudad de Rosario tiene una academia “muy bien soportada” que produce el conocimiento necesario para que esa ciudad funcione.

-¿A qué obedece que esta ciudad en la provincia argentina tenga cosas que no tiene la capital de Venezuela?

-Yo creo que tiene mucho que ver con el nivel de capacitación de la gente. Primero hay que construir ciudadanía, para después tener ciudad. La ciudad está hecha de gente. Y si esa gente no sabe cuáles son sus deberes y sus derechos, ni remotamente, no puedo tener ciudad. Tampoco si la gente no cree en las instituciones, ni las respeta. Mucho menos si el Gobierno es el primero que irrespeta todas las normativas.

-¿Cómo entender eso en el caso de Caracas?

-La ciudad necesita, primero, una institución que la gobierne. Necesita alguien que la gerencie.

-¿Es un problema de gobierno?

-Sí. Es de gobierno. Porque lo que más necesita una ciudad es gobernanza, que es justamente la manera en que la gente se entiende y hace cumplir las normas. Es un acuerdo que hay entre todas las partes que hacen vida en la ciudad.

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-¿Y en este sentido la empresa privada pasa a ser un factor decisivo en el caso de Rosario?

-Es súper importante. En el caso del Plan Estratégico de Rosario, la empresa privada fue la que hizo posible que 90% de todas las actuaciones que estaban fijadas en dicho plan estuvieran financiadas por capital privado. Y no por el Estado.

-¿Podría decirse que la presencia de la empresa privada en las ciudades de América Latina garantiza su buena marcha?

-No es la presencia solamente. Es el reconocimiento de que ese grupo de personas existe y que tiene un rol.

-Es más rentable ser mototaxista que gerente de un cine hoy en Venezuela. ¿El irrespeto ante un gerente de cine es ante el dueño de la cadena?

-No. Es a la formación profesional, al modelo país. ¿Cuándo empezó a decaer la ciudad como tal cosa? Cuando se perdió la credibilidad en las instituciones. ¿Y cuándo pasó eso? Cuando se perdió en respeto por la meritocracia, y Pdvsa pasó a sembrar papas y a comercializar comida.

ZulmaBolivarcita3Capo di tutti capi

Es verdad que el país en general se ha vuelto un genuino berenjenal. Y la capital no puede escapar a esto. En arquitectura se llama “capitel” a la pieza que sostiene las junturas con el techo. Es decir, a la “cabeza” de las columnas. Del italiano, la raíz es “capo”, o cabeza, más allá de las coincidencias con la novela de la mafia, creada por Mario Puzo.

En Caracas está la sede del gobierno nacional. Acá está la crema y nata del poder. Pero, profusión de motos chinas aparte, uno puede ver con espanto –por ejemplo– cómo en una esquina de la avenida Río de Janeiro, próxima a la sede de la empresa de encomiendas Aerocav, un semáforo yace tendido en el suelo, en una esquina, durante más de un mes.

Zulma Bolívar informa que es la Comisión para la Reforma del Estado (Copre), en tiempos de Jaime Lusinchi, el ente que propone por primera vez hacer de Caracas un órgano articulado entre los diferentes municipios, como un todo cohesionado y autónomo.

Esta idea llega a la Constitución de 1999, y en 2000 se emite la Ley Especial del Distrito Metropolitano de Caracas que consumaba ese sueño e incluso le daba a la zona Metropolitana rango de gobernación, cosa que implicaba más poder y dinero. En 2009 se deroga ese instrumento y se aprueba la Ley Especial del Distrito Metropolitano de Caracas, más afín con la línea de trabajo del chavismo. En 2018 la Alcaldía Metropolitana fue eliminada de un plumazo por la asamblea constituyente, sin reforma de la Carta Magna.

ZulmaBolivarcita2En 1987, tiempos de la citada Copre, el semanario Estado & Reforma entrevistó a José Ignacio Cabrujas. Allí hay este cruce entre el foro de reporteros y el intelectual:

E&R: El concepto de Estado en Venezuela es apenas un disimulo…

JIC: (…) El país siempre tuvo una visión precaria de sus instituciones porque, en el fondo, Venezuela es un país provisional. La sensación que uno tiene cuando viaja al Perú o a México y observa las edificaciones coloniales –palacios de gobierno, cuarteles, catedrales, inquisiciones, es decir, las formas arquitectónicas del Estado-, es de permanencia y solidez, como si la noción de futuro estuviera en cada ladrillo (…) la catedral de Caracas es un parecido, un lugar grande, todo lo grande que podría ser en Venezuela un lugar religioso, pero al mismo tiempo se trata de una edificación provisional que forma parte del “más o menos” nacional. Uno siente ese “más o menos” en la artesanía de los racimos de uvas, corderos pascuales, triángulos teologales o sandalias de pastores. Uno comprende que alguien levantó esa catedral “mientras tanto y por si acaso”…

Ya en los 80’s un intelectual como Cabrujas oteaba la fragilidad de nuestras estructuras de gobierno, en el fondo y en la forma. Zulma Bolívar refrenda lo dicho por Cabrujas, y dice que ese “mientras vaya viniendo, vamos viendo” se refleja en el por qué en la Alcaldía Metropolitana todo se va por un despeñadero cuando sale Antonio Ledezma. Allí, Zulma Bolívar fue presidente del Instituto Metropolitano de Urbanismo (2008-2017), coordinando la elaboración del Plan Caracas Metropolitana 2020.

Un viaje con papá

No está demás decir que inició su desempeño profesional en la Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano (OMPU, 1982-86) para luego ejercer la consultoría en planificación urbana en la administración pública local, alcaldías de los municipios Sucre, Los Salias, Chacao y el Área Metropolitana de Caracas.

Desde el año 2000 es Docente-Investigador del Instituto de Urbanismo de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela en la Maestría de Diseño Urbano; profesora invitada en la Universidad Metropolitana (Especialización en Gerencia Publica) y docente en el Campus virtual de la Universidad Menéndez Pelayo, España. “Soy colaborador del Instituto Lincoln de Políticas del Suelo (LILP) y la International New Town Agency (INTA) y miembro representante de Venezuela en el Consejo Asesor de la Unión Iberoamericana de Municipalistas (UIM 2017-19)”, indica la entrevistada.

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Bolívar relata que su padre era ingeniero civil, y siendo una niña lo acompaña al interior en una licitación, donde descubre las viviendas modulares para soluciones de interés social, Viposa: “para mí fue una epifanía, fue una de las primeras maneras de aproximarme a una fascinación por el uso y la distribución del espacio”, vuelca la mirada sobre las entrañas de su memoria.

“En diciembre 2017 se anuncia una Resolución de la Asamblea Nacional Constituyente, que elimina el gobierno metropolitano y a través de la Gaceta Número 41.315 del 8 de enero del 2018, se designa a los integrantes de la Junta de liquidación del nivel Metropolitano, que arbitrariamente acaba con la institución metropolitana y Caracas, capital de la República, queda a la deriva, sin autoridad, administración ni atención al ciudadano”, fustiga la académica, quien es una de las inteligencias que usa el equipo de Juan Guaidó para proponer una nueva Caracas en el Plan País.

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“No es un proyecto de Guaidó, es de la Unidad Nacional. Es un proyecto de país, y yo estoy como coordinadora de espacios públicos. Es un plan estratégico como el que teníamos con Ledezma. Pero ese se hizo en 2009 para 2020. Ahora estamos siguiendo directrices de Naciones Unidas; es decir, la Nueva Agenda Urbana. En 2016 más de 190 países del mundo estuvieron en Quito trabajando en eso, y Nicolás Maduro se fue para allá y estaba Jacqueline Faría. En los Objetivos de Sostenibilidad del Milenio, el número 11 está dedicado a la ciudad y todo lo que hacemos con Guaidó está totalmente alineado con ese objetivo. Está casado totalmente con la Nueva Agenda Urbana, porque si queremos financiamiento y asistencia técnica de los mejores del mundo tenemos que irnos en esa línea”, enfatiza la portavoz.

Lo cierto es que Caracas va a la deriva, y Zulma Bolívar va entre la docencia y los estudios de doctorado que la mantienen con la vista puesta en los textos de Foucault: el poder político como eje decisor de la ética y la estética arquitectónica y urbanística. Entretanto, una guerra política que ya implica armamento ruso, mantiene a Juan Guaidó peleando por un cambio, en el cual ella hace parte de la artillería que hará que Caracas –si Dios quiere- vuelva a ser la sucursal del cielo, y deje de ser la capital del infierno. Que deje de ser un aciago valle de balas.