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Cualquier espacio parece ser bueno para meter a pacientes con COVID-19

El aumento indetenible de los contagios en Caracas empujó, quizás un poco tarde, a una reacción de las autoridades de salud: buscar y habilitar espacios para atender a los contagiados. Hospitales, hoteles, clínicas, el Poliedro, canchas, gimnasios: donde quepa una cama

Cualquier espacio parece ser bueno para meter a pacientes con COVID-19

Desde hace semanas Caracas es el mayor foco de contagio de COVID-19 del país. Y al parecer, así seguirá: nada indica lo contrario.

Las autoridades han habilitado toda la red hospitalaria, ocupado hoteles, residencias estudiantiles y posiblemente hasta los gimnasios públicos servirán para atender a los enfermos. Se conoció que las autoridades chavistas firmaron un convenio con las clínicas privadas para asegurar la atención de los pacientes en niveles críticos.

Mientras, los enfermos con otras patologías distintas al coronavirus se encuentran preocupados pues no tienen dónde acudir por una consulta médica.

Petra González tiene 60 años. Vive en la avenida Lecuna, en el centro de Caracas, y llegó caminando hasta el Hospital José Gregorio Hernández, en la parroquia San José, para pedir consulta en medicina general debido a que padece de dolores lumbares agudos.

Le informaron que no podían atenderla, pues las consultas estaban suspendidas hasta nuevo aviso porque el hospital había sido habilitado para la atención de pacientes con COVID-19.

“De este hospital me mandaron al centro de Especialidades Médicas, en la parroquia Altagracia, pero allí me informaron que tampoco me podían atender, porque también lo habían habilitado para pacientes con coronavirus. Me recomendaron que fuera a la Clínica Popular de Catia, para ver si allí había un médico que me pudiera revisar por un dolor de espalda que tengo de hace varios días”, dijo Petra. Y aseguró que no tiene ninguno de los síntomas de la COVID-19.

Adriani Alcalá también se llegó hasta el Centro de Especialidades Médicas en busca de una consulta de pediatría para su hijo: “Me extrañó encontrar el centro cerrado. Pregunté sobre las consultas y una enfermera con el traje de bioseguridad me dijo que estaban suspendidas y que solo estaban atendiendo pacientes con COVID-19”.

Sin condiciones

Trabajadores de este centro de salud, solicitando resguardar su identidad, indicaron que los primeros pacientes recluidos en las instalaciones llegaron el jueves 23 de julio en horas de la noche.

“El martes 21 de julio comenzaron a llegar las camas. La orden de arriba era que se habilitaran los pisos 3 y 8 para atender a 34 pacientes asintomáticos. Los médicos encargados de atender a estas personas eran residentes que cumplían su artículo 8 de ley, confiados en que solo atenderían pacientes sin síntomas de COVID-19. Pero en la madrugada del viernes 23 comenzaron a llegar personas con síntomas considerables, tanto así que se reportaron dos personas fallecidas”, contaron.
Se pudo conocer que uno de los pacientes falleció el día viernes y que el sábado aun no habían retirado el cadáver de la improvisada sala de hospitalización.

Esta denuncia fue ratificada por el señor Eudit Quijada, quien señaló que allí tenía hospitalizados a dos familiares: “En el centro no se cuenta con el personal, ni los tratamientos y equipos para atender a los pacientes, especialmente aquellos que tienen problemas respiratorios, quienes además tuvieron que compartir espacio con un cadáver infectado con COVID-19”, señaló.

Desde el 23 de julio hasta hoy se habían mantenido suspendidas las consultas externas, pero los trabajadores recibieron una orden de regresar a sus puestos de trabajo a través un plan de guardias, para volver a ofrecer la atención a los pacientes con otras patologías.

Les aseguraron que los dotarán con todos los equipos de bioseguridad y que no tendrán ningún tipo de contacto con los pacientes con COVID-19, ubicados en los pisos 3 y 8.

pacientes

Pero los trabajadores del centro de salud advirtieron que las instalaciones no reúnen las condiciones óptimas para la atención de pacientes con esa patología, entre otras cosas, por la falta de agua.

A las afueras del centro diariamente se encuentran los familiares de los pacientes, quienes tienen la esperanza de verificar su buen estado de salud pidiéndoles se asomen por las ventanas.

“Allí está mi papá, me dice que está bien, estoy a la espera que los médicos me digan las condiciones de su salud, esperamos los resultados de las pruebas”, dijo uno de los presentes.

Otra dama, que esperaba retirar la ropa de su familiar y la lencería de la cama, dijo no estar conforme con la atención que reciben los pacientes: “Espero se pueda recuperar muy pronto mi familiar, además del susto que tenemos de confirmarse el contagio, también pasar por todos estos inconvenientes”.

No hay camas para tanta gente

Al comienzo de la emergencia sanitaria por la COVID-19, las autoridades del gobierno de Nicolás Maduro habilitaron tres hospitales centinelas en Caracas: el Hospital Clínico Universitario, el Hospital Dr. José Ignacio Baldó, mejor conocido como El Algodonal y el Hospital Jesús Yerena, en la zona de Lídice.

Pero ante el aumento de los contagios, anunciaron la habilitación de otros espacios.
La alcaldesa del municipio Libertador Erika Farias, informó el 21 de julio que toda la red hospitalaria sería habilitada para la atención de pacientes con COVID-19, entre ellos las instalaciones de los Centros Diagnósticos Integrales, CDI, así como las salas de Rehabilitación Integral, y otros espacios en hospitales ubicados en Caracas.

Pero no fue suficiente. Así que fueron habilitando otros espacios, como las residencias estudiantiles Livia Gouverneu, ubicadas en Plaza Venezuela. Del lugar fueron desalojados a la fuerza un grupo de estudiantes y jóvenes activistas del chavismo. De nada les valió la condición de “camaradas”: el anuncio oficial es que ahí podrán alojar a 400 pacientes asintomáticos.

Tomaron también al Poliedro de Caracas para instalar allí un hospital de campaña con 1.200 camas y en el que atenderá un contingente de alrededor de 270 trabajadores de la salud, la mayoría de la misión cubana, entre los que se cuentan 80 médicos y alrededor de 150 enfermeras.

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El Parque Naciones Unidas, ubicado en El Paraíso, también ha sido habilitado como un hospital de campaña y aseguran las autoridades que contará con 300 camas para atención de pacientes.

El Gran Salón Bicentenario, del Hotel Alba Caracas que ya es un centro activo de coordinación, también será transformado y allí se instalarán unas 230 camas.

Se suman a la instalación de los espacios habilitados en Caracas para la atención de pacientes cuatro bases de misiones en donde funcionan los gimnasios verticales, que aportarán otras 600 camas, más las habitaciones de 60 hoteles en donde también han ingresado pacientes con COVID-19.

Este martes 4 de agosto se informó que la alcaldesa de Caracas, había firmado un convenio con la red de clínicas privadas para la atención de pacientes en niveles críticos, por la enfermedad.

Hasta el momento en Caracas, se reportan más de 5.000 casos confirmados, la mayoría se concentran las parroquias El Valle y Sucre (Catia).

Atentos con el personal

Los representantes sindicales del sector salud indicaron estar atentos a las condiciones laborales del personal que será destacado en estos centros acondicionados para atender a pacientes con COVID-19.

Recordaron que en todos los centros de salud son permanentes las denuncias por falta de equipos de bioseguridad, agua y productos de limpieza para la desinfección. Pero ya esa maquinaria está en marcha: Caracas es el nuevo centro de la pandemia en el país y el gobierno reacciona como casi siempre, tarde y como en un cuartel.