"The Last of Us 2": dos capítulos para odiarla o amarla
La segunda parte de la exitosa serie de HBO atraviesa varias dificultades, como la problemática evolución de Ellie (Bella Ramsey) y su obsesión por la venganza a costa de todo. Quedan dos episodios para justificar el entuerto o dirigirse hay una temporada no tan digna como la primera
Si eres fanático de «The Last of Us», ya debes haber escuchado la queja de algunos seguidores porque la serie se toma demasiadas licencias. Obviamente, esta molestia agrupa a los más expertos en el material original del videojuego.
Es natural que una producción se tome ciertas libertades para poder desarrollar mejor el guion. Después de todo, la idea primigenia no viene de un libro. Es decir, es cierto que «The Last of US» tiene una historia de fondo interesante y no se limita a matar bichos, lo que es bastante común en el mundo de los videojuegos. Sin embargo, tampoco estamos hablando de una trama escrita por Stephen King (quien no ha tenido muy buena suerte con las adaptaciones).
El éxito del «Eternauta», por ejemplo, parte de la modificación de los tiempos y la inclusión de nuevos personajes en su paso del cómic al streaming. El público que consume Netflix necesita de ciertos ingredientes que los contenidos originales (sean libros, canciones o videojuegos) no poseen porque regularmente son hijos de un tiempo y espacio determinados. Aquí no entran las producciones históricas, porque eso es otro cuento.
La otra queja, que ha ocupado demasiado espacio y en la que no voy a profundizar por razones obvias, versa sobre el parecido o no de Bella Ramsey con el personaje que interpreta. Lo único que diré al respecto es que en este momento no imagino a otra actriz que pudiera meterse en la piel de Ellie Williams.
… Y para explicar lo anterior, debemos advertir que vienen spoilers.
Sí, hay un problema con Ellie, pero no tiene que ver con la actuación de Bella o su aspecto natural. El tema de fondo es si el espectador cree o no en la evolución de este personaje. O involución, si lo examinamos desde el punto de vista cristiano, ético o moral. Quiero decir: ¿de verdad vemos a Bella como una máquina de matar?
Son evidentes los problemas de verosimilitud por el tiempo transcurrido entre la primera y segunda temporada en este producto de HBO. De hecho la misma actriz había hablado de este tema porque se supone que Ellie ha crecido y se ha vuelto más fuerte después de cinco años. Ese cambio no es notable en la obra de Craig Mazin y Neil Druckmann. De manera que el viaje de revancha por la muerte de Joel parece más un paseo entre una pareja de adolescentes, lleno de aventuras y despertar sexual.
De hecho, me ha costado comprender la esencia de Ellie, a quien vimos en los primeros episodios de esta nueva entrega como el cliché de la adolescente que quiere matar al padre (en el sentido freudiano, claro está), aislándose en el cuarto con su música preferida y luego, ese paso de convertirse en una vengadora, a pesar de descubrir en plena ruta su «paternidad».
¿Existe una sola manera de reaccionar a la muerte? ¿Es motivo de maduración express o obnubilación mental? No hay respuestas absolutas. Somos humanos y todos reaccionamos de manera diferente ante las situaciones límite de la vida. La pregunta es si, en un contexto en el que predomina la fuerza bruta (vivir o morir en la lucha fungicida o contra los grupos armados y sectas), vemos a Ellie como una sucesora de Joel (¡ay, cómo repetimos lo que más decimos odiar!).
Si la respuesta a la pregunta es «sí», entonces los dos capítulos finales que quedan podrían ser satisfactorios, porque después de cobrarse a la primera víctima, lo natural es que caigan las siguientes como si estuviéramos en «Viernes 13». Si por el contrario, es «no», entonces esta transformación de Ellie en Jason Voohorsees luce demasiado apresurada.
Un punto final a considerar es si, tras enterarse de la «paternidad», Ellie no debería plantearse mejor lo de no meter a la pareja, Dina (Isabela Merced ) y próxima madre en esta operación suicida. Sí, hay una reflexión al respecto, pero mínima si se compara con el tiempo que le dan a la protagonista al mando de una guitarra para cantar «Take on me», o la reflexión sobre el duelo no resuelto cuando Ellie es incapaz de terminar el verso de «Future Days» (porque es la canción que le dedica Joel).
Es por eso que los dos últimos capítulos podrían definir el gusto de unos y otros por una segunda temporada más bien irregular, si se le compara con la primera, una continuación que sigue viviendo del segundo capítulo, tras la impactante muerte de Joel. Apenas si en el quinto episodio se consigue un nuevo revolcón emocional. Y eso gracias al «regreso» del protagonista fallecido, lo cual dice mucho sobre la segunda entrega.
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