El Ávila se ve amenazado por falta de recursos para combatir incendios

Durante la temporada de sequía del 2018 en el parque nacional Waraira Repano, popularmente conocido como El Ávila, se registraron incendios forestales de hasta 50 hectáreas de extensión. Ya para entonces expertos se mostraban preocupados por la falta de agua para extinguir los incendios y el insuficiente número de funcionarios en el cuerpo de bomberos forestales y guardaparques. Este miedo vuelve a aflorar con el siniestro de este 18 de marzo en el este de la montaña, en un contexto en el que el suministro de agua está colapsado.

El Ávila se ve amenazado por falta de recursos para combatir incendios

El 13 de enero se evidenció el primer incendio de 2018 en El Ávila, a la altura del sector Cachimbo, cerca de la quebrada Los Chorros, en Sebucán. El segundo evento fue el 8 de marzo en el sector Loma de Gudiño, parroquia Lídice del municipio Libertador. El tercero se produjo el domingo 11 de marzo en tres sectores de la montaña: Quebrada Anauco, Llano Grande-Clavelito y Trincheras.
El cuarto fuego que se originó en el parque nacional ocurrió el domingo 18 de marzo, en Trincheras, carretera vieja Caracas-La Guaira. El combate contra las llamas duró más de 36 horas y consumió 50 hectáreas. Marlene Sifontes, secretaria de organización del sindicato de empleados del Instituto Nacional de Parques (Inparques), aseveró que el incendio se extendió debido a que los bomberos y el cuerpo de seguridad “estaban combatiendo los incendios de Caracas. Como a las 6:00 p. m. llegó un camión cisterna, cuando se le terminó el agua el incendio se extendió. Fue a las 11:00 p. m. que llegó Protección Civil, Bomberos del Distrito Capital, personal de Inparques y terminaron de sofocar el incendio de Trincheras”.
El 22 de marzo, se presentó el último incendio forestal –hasta la fecha de publicación de este texto- en el sector Puerta Caracas.

Medidas precautelativas

Según Yazenia Frontado, directora del Proyecto Ávila de la Universidad Metropolitana (Unimet), la mayoría de los incendios forestales que se producen en los parques nacionales “son causados por los seres humanos, bien sea adrede o por descuidos. Las personas que no retiran la basura y ésta queda entre la maleza, cosa puede ser detonante o combustible para encender el fuego”. Proyecto Ávila es una organización que tiene a su cargo el cuidado y resguardo de una parte del parque: “Humedecemos continuamente los taludes, para que la evaporación tarde un poco más y de esta manera retrasar algún incendio”, explicó.
 
“Sequía pareciera igual a incendios forestales y no es el deber ser; es porque muchas veces llega la temporada y no se tomaron esas medidas preventivas”, puntualizó Frontado. Por su parte, Marlene Sifontes apuesta a que a pesar de estar en la temporada “más peligrosa” en materia de sequía, los incendios no han sido tan fuertes como en otras épocas. “En 2015 fue una temporada muy fuerte –en comparación con 2018-, no se tenía equipos para la extinción. Por ejemplo, el parque Henry Pittier ardía por los cuatro costados, El Ávila se quemó, Guatopo, Macarao (…) todos los parques de Caracas estaban ardiendo”, dijo Sifontes.
 
En esa oportunidad, el entonces ministro de Ecosocialismo y Aguas, Ramón Velásquez, dijo que los incendios de Caracas y demás áreas del país “fueron provocados con la intención de desestabilizar y generar zozobra en la población”.

Conciencia ciudadana

Es importante formar al ciudadano que visita el parque nacional para que conozca y propague el uso correcto de los espacios. En ese sentido, el Comité de Usuarios del Ávila (Cupnea) -creado el 20 de febrero de 2018- se estableció con el fin de invitar y educar a los usuarios en materia de prevención y cuidado de la montaña, a través de Twitter y grupos de Whatsapp.


Yazenia Frontado destacó que es importante el mantenimiento constante de los cortafuegos como medida preventiva para que el fuego no toque la zona que se entrelaza con la Avenida Boyacá (Cota Mil), pero “muchos de los cortafuegos no están bien mantenidos y el corte de la maleza sobretodo en la parte baja de la montaña que hay que mantenerla podada». Sin embargo, a Proyecto Ávila «le costó muchísimo» conseguir las hojillas de las desmalezadoras para mantener la zona que ellos resguardan.
Por su parte, Marlene Sifontes señalaba que El Ávila tenía casi listo el cortafuego, pero todavía no se había terminando porque el trabajo de las cuartillas estaba paralizado a raíz del clima húmedo y el trabajo podía poner en riego a los trabajadores.
Es importante destacar que de haber un incendio forestal de gran magnitud en la zona baja de la montaña, es poco probable que se propague a la ciudad debido al cortafuegos natural -la Cota Mil-. El aspecto que juega en contra de los incendios forestales son los fuertes vientos que contribuyen a la propagación del mismo.

Esperando soluciones

Entre los problemas que continúan en el Waraira Repano, las fuentes entrevistadas por El Estímulo destacan: la falta de agua para extinguir los incendios, insuficiente número de funcionarios en el cuerpo de bomberos forestales, equipos y guardaparques, y por último, la falta de autoridad.
En primer lugar –y sin orden de importancia-, la falta de agua es un inconveniente sumamente significativo al momento de extinguir los incendios forestales, “tenemos problemas de agua en Caracas y en todo el país, cargar las cisternas en un sitio donde no tienes agua o el servicio se va constantemente, es algo que nos está empezando a limitar en las acciones. Si nos vamos por los cauces de los ríos, por la temporada de sequía los cauces disminuyen y es menos el agua que se puede usar”, destacó Frontado.
“Una de las medidas preventivas es que pudiésemos tener reservorios de agua estratégicos en la ciudad para cuando se presentaran este tipo de eventos”, comentó Frontado.
 
En segundo lugar, según Frontado “no hay suficiente personal; ni bomberos forestales, ni guardaparques, para atender tantos focos y extensiones”, hecho que Sifontes atribuye a que los bomberos “se han retirado por la situación del país”.
“Muchos de los bomberos son del interior del país, duran 15 días en Caracas de guardia y cuando retornan a sus casas no tienen nada (…) Antes, Inparques les garantizaba la comida a los bomberos en temporada de incendios. Hoy tienen que sufragar sus gastos de comida. Este problema ha hecho que los bomberos estén marchando”, manifestó Sifontes. Sin embargo, añadió que “se le prestó una buena logística de alimentación e hidratación a los trabajadores porque tuvieron que dormir en la montaña para combatir los últimos incendios”.
“Hay suficientes guardaparques, lo que no hay es equipos para trasladarse. Esto es producto de esa mala administración (Junta Directiva 2011-2017) que dejó prácticamente a todos los parques a nivel nacional sin equipos sin vehículos, sin motos, sin radios y con uniformes que no son óptimos”, denunció Sifontes.
 
Marlene Sifontes
Marlene Sifontes
A través de la Dirección de Riesgos, al equipo de bomberos forestales lo dotaron de vehículos y motos, pero en todo el país no hay autos en buen estado para trasladar a los funcionarios, por eso denuncian que existen deficiencia de equipos.
“De estos vehículos solo uno quedó en el El Ávila -y dos motos-, lo demás será para distribuirlo a los otros parques a nivel nacional. Hacía mucho tiempo que no llegaban vehículos 4×4 (…) La otra gestión si compró vehículos de lujo Tacoma pero para personal de alto nivel», dijo Sifontes. 
 
Marlene Sifontes

Fragilidad de autoridad

Aparte de la falta de materiales, equipos y cuerpos de trabajo que denunció la secretaria de organización del sindicato de empleados de Inparques y la directora del Proyecto Ávila, destacan la inseguridad en el cerro.
Cristina Vaamonde, directora fundadora de la ONG «Una montaña de gente» –con una trayectoria desde 2010 reforestando bosques en el cerro con más de 32.000 árboles plantados-, propició Cupnea con la finalidad de llevar un control de lo que pasa en la montaña, formar al usuario, prestar ayuda y recibir denuncias. Esto porque considera que existe una «fragilidad en el ejercicio de la autoridad” y aseguró que las autoridades que trabajan en el parque «no cumplen su rol. A veces no se ve ni un Guardia Nacional en puntos claves”.]]>