Economía

Terremoto en Venezuela deja daños de hasta $9.000 millones y redefine el panorama económico

El economista Asdrúbal Oliveros estima que los daños del doble sismo en Venezuela se ubican entre 7.500 y 9.000 millones de dólares, mientras que la reconstrucción podría requerir hasta 15.000 millones, en un contexto de alta fragilidad fiscal

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El doble terremoto del 24 de junio no solo profundizó la crisis humanitaria en Venezuela, sino que también alteró de forma significativa las perspectivas económicas del país. Según estimaciones del economista Asdrúbal Oliveros, los daños iniciales se ubican entre 7.500 y 9.000 millones de dólares, lo que equivale a cerca de 8,5% del Producto Interno Bruto.

El impacto económico, sin embargo, va más allá de las pérdidas inmediatas. El costo de reconstrucción podría elevarse a entre 13.000 y 15.000 millones de dólares, en un escenario que obliga a replantear por completo las proyecciones macroeconómicas de 2026.

“Cualquier previsión que se haya construido para la economía venezolana quedó totalmente desmontada o sin sentido tras el evento. Esto es un doble reseteo”, afirmó Oliveros en entrevista como Unión Radio.

Metodologías internacionales para estimar el impacto

El cálculo de Oliveros se basa en metodologías utilizadas por organismos multilaterales como el Banco Mundial y la CEPAL, particularmente las herramientas DALA (Damage and Loss Assessment) y PDNA (Post-Disaster Needs Assessment), que permiten estimar tanto los daños como las necesidades de reconstrucción tras desastres naturales.

Las zonas más afectadas, según el análisis preliminar, son Caracas y La Guaira, donde se concentra buena parte de la infraestructura residencial, comercial y logística impactada por el sismo.

Aunque el sector petrolero —que genera más del 85% de los ingresos en divisas del país— no sufrió daños relevantes, la economía enfrenta ahora una presión adicional sobre su ya limitada capacidad fiscal.

Reconstrucción sin músculo fiscal

Oliveros advirtió que el Estado venezolano no cuenta con capacidad financiera para asumir el proceso de reconstrucción sin apoyo externo. En ese sentido, la recuperación dependerá en gran medida de financiamiento internacional y de la eventual activación de activos del país en el exterior.

Entre las posibles fuentes mencionó recursos asociados a fondos bajo custodia internacional, oro venezolano en el Reino Unido, activos retenidos en Portugal y Estados Unidos, así como potenciales ingresos de Citgo.

El economista subrayó que la reconstrucción no será inmediata y se dividirá en varias fases: atención humanitaria, recuperación de infraestructura crítica, reactivación económica y reconstrucción estructural.

Consumo más restringido y economía de supervivencia

En el corto plazo, el impacto se trasladará al consumo interno. Oliveros anticipa una contracción de la demanda en bienes no esenciales y una concentración del gasto en alimentos, medicinas, servicios básicos y telecomunicaciones.

“No deberíamos ver problemas graves de abastecimiento generalizado”, señaló, al explicar que la logística de importaciones sigue operativa a través de puertos alternos como Puerto Cabello, Maracaibo y Falcón, además del flujo terrestre desde Colombia y Brasil.

Sin embargo, sí se espera una caída en ventas, ajustes en presupuestos familiares y una contracción del consumo en sectores no prioritarios.

Una crisis sobre otra crisis

Más allá del terremoto, Oliveros advirtió que la tragedia ocurre sobre una estructura económica ya debilitada. Problemas como el sistema eléctrico, la infraestructura de servicios públicos y las limitaciones del sistema financiero agravan el escenario de reconstrucción.

“La reconstrucción es un concepto amplio. No solo incluye lo afectado por el sismo, sino también los problemas estructurales del país”, señaló.

En su visión, sin mejoras en áreas clave como electricidad e infraestructura, sectores como el petrolero y el minero enfrentarán límites para su expansión, incluso en un escenario de mayor apertura económica.

Un nuevo eje de prioridades

El economista concluyó que el país entra en una fase donde la discusión deja de centrarse exclusivamente en crecimiento económico para enfocarse en supervivencia y reconstrucción.

El reto inmediato, dijo, será definir un plan de reconstrucción que permita coordinar recursos, establecer prioridades y garantizar criterios de transparencia en el uso del financiamiento internacional.

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