Guillermo Lasso, el emergente que derrotó a Correa en Ecuador /PERFIL
De una familia de clase media, es el último de 11 hermanos y adquirió fama como banquero, escalando hasta la presidencia del Banco de Guayaquil, uno de los más grandes del país y del que sigue siendo de los principales accionistas. Se separó de la banca en 2012 para fundar el movimiento político Creando Oportunidades (CREO).
Exbanquero y del Opus Dei, pero ante todo opositor a Rafael Correa y a todo lo que representa ese ex presidente, Guillermo Lasso conquistó el poder para la derecha conservadora en Ecuador. Se sobrepuso de manera inesperada a dos derrotas en las urnas que parecían haberlo liquidado.
Lasso revivió políticamente a los 65 años y este domingo venció en segunda vuelta a Andrés Arauz, un economista casi tres décadas menor que él y delfín del expresidente Rafael Correa (2007-2017).
«Desde hace años he soñado con la posibilidad de servir a los ecuatorianos para que el país progrese, para que todos podamos vivir mejor. Hoy, ustedes han resuelto que eso sea así», señaló en su discurso de victoria en su fortín de Guayaquil (suroeste).
Un ex banquero de Guayaquil
En vísperas del balotaje, un Lasso de canas y bastón, aunque remozado en su atuendo (vaqueros y zapatos deportivos rojos), ya se mostraba seguro de su triunfo. «Voy a ganar, amigo», le dijo a un periodista de la AFP. El 24 de mayo asumirá la banda presidencial.
Lasso hizo suya la sentencia de persiste y vencerás. Con el regreso a la democracia en 1979, la derecha fue la opción preferente en las urnas hasta 1996, tras lo cual vino una década de inestabilidad con gobiernos de opción diferente que no completaron su mandato.
El panorama cambió radicalmente con la llegada de Correa y su socialismo del siglo XXI, quien de paso se convirtió en la bestia negra del apacible exbanquero nacido en Guayaquil.
En 2013, Lasso perdió estrepitosamente en primer turno con Correa y en 2017 volvió a caer, pero ya en segunda vuelta y por estrecho margen con Lenín Moreno, el exvice y hoy adversario del exmandatario socialista.
Flexible y bromista
Una fuente que trabaja de cerca con Lasso lo describe como muy creyente pero flexible. «Hace algunos años viene abriendo su mente y respetando las decisiones de otras personas más allá de lo que él pueda pensar», contó bajo reserva.
Además «es un hombre muy inteligente, sensible. Eso sí, es muy ordenado; super chistoso, le encanta hacer bromas, burlarse de él mismo», agregó.
En campaña planteó que los electores debían escoger entre «dos modelos: volver al pasado de la violación de derechos humanos, corrupción, mal manejo de la economía» o «del futuro que conduzca a la prosperidad, a una sociedad libre, democrática y de oportunidades».
Seguidores de Guillermo Lasso celebran en las calles de Quito por el triunfo de este 11 de abril de 2021. Foto: CAMILA BUENDIA / AFP
De una familia de clase media, es el último de 11 hermanos y adquirió fama como banquero, escalando hasta la presidencia del Banco de Guayaquil, uno de los más grandes del país y del que sigue siendo de los principales accionistas.
Se separó de la actividad bancaria en 2012, cuando fundó el movimiento Creando Oportunidades (CREO), que en su momento contó con el respaldo de la derecha. Sobre su pasado como banquero cabalgan sus opositores.
Un pasado de discordia
Hacia finales de los noventa Ecuador vivió una severa crisis financiera originada en la entrega de préstamos fraudulentos que llevó al congelamiento de depósitos, y que además terminó pulverizando la moneda local y entronizando al dólar como moneda oficial.
Cientos de miles de ecuatorianos migraron hacia Estados Unidos, España e Italia, principalmente.
Lasso se desempeñaba entonces como secretario de Estado (superministro) de Economía en la administración del expresidente Jamil Mahuad (1998-2000), quien fue derrocado en medio de la crisis. Antes había sido gobernador de la provincia del Guayas (capital Guayaquil).
Su hermano Xavier, dos años mayor que él y correísta, llegó a describir al futuro gobernante como «un ser humano muy poderoso desde el punto de vista económico».
«A la gente muy poderosa, aceptar el ‘no’ se le hace muy difícil, el ‘no’ es casi como una herejía», afirmó. Desde entonces Guillermo Lasso rehúsa entrar en controversia pública con su familiar.
«Por respeto a la memoria de mis padres (…) no toco ese tema», ha expresado.
Si bien nunca llegó a completar sus estudios de Economía, Lasso es un experimentado empresario que se precia de haber trabajado desde los 15 años para financiar sus estudios en un colegio católico. Entonces «anotaba en una pizarra las cotizaciones de las acciones» en la Bolsa de Valores de Guayaquil, recuerda.
Está casado con María de Lourdes Alcívar, tiene cinco hijos -uno banquero y otro que desistió de ser sacerdote en el seminario- y espera el nacimiento de su octavo nieto en junio.
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