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Oficios desprotegidos: entretenimiento en cuarentena

Quinta semana de cuarentena y sumando. Mucha gente recomienda cosas para mantener la mente ocupada, pero ¿qué hacen aquellos cuyo oficio es entretener? ¿Cómo pasan sus días?

Oficios desprotegidos: entretenimiento en cuarentena

Según el anuncio del sábado 11 de abril, la cuarentena social se extenderá hasta mayo. En la quinta semana de confinamiento, cuando ya se han hecho descansos, recetas, reinvenciones personales, limpiezas profundas del hogar, salir de casa a entretenerse es tan necesario como alimentarse. Pero directores teatrales, actores, músicos, mimos, guías turísticos y hasta narradores de toros coleados también están en casa sin poder desarrollar sus buenos oficios a plenitud.

Cuando la cuarentena llegue a su fin y se inicie otro largo período de adaptación a lo que será la nueva realidad, los oficios desprotegidos de esta segunda entrega habrán sobrevivido al virus, pero quién sabe cómo se mantendrán hasta reencontrarse cara a cara con el público. Mientras tanto, se encuentran con la peor cara de la crisis de Venezuela, una que no les da ni un aplauso.

Maigualida Gamero: “Habrá muchas formas de regresar después de la cuarentena”

Tres proyectos de la directora y productora teatral fundadora de Pathmon Producciones siguen padeciendo el black out de la cuarentena: las funciones de Llévatelo pa´tu casa junto con Proyectos en Ebullición, sus charlas de coaching y la organización del XVII Festival Teatral de Autor (Festea).

Ingresos no tiene y aunque en marzo recibió el Bono Cultores de Misión Cultura, llegó devaluado. Como pudo, lo rindió para los alimentos de ella y su papá. Para no extraviarse en esta escena dramática, crea contenidos para sus redes y ofrece clases particulares on-line, “porque aun después de que cese la cuarentena, cuál será el momento que elijan para decir ‘Estimados artistas, ya pueden hacerse espectáculos y recibir a su público’. Habrá muchas formas de regresar. Y es que el arte es esa fe ciega en que todo es posible. Creo que más de veinte años dedicada a las letras y al arte escénico lo demuestran”.

 

Gerardo López: “¡Palante!”

Hace un mes el baterista andaba tocando con Gerard Trío, ensayando con Martes Jazz Sound y ensayando mucho más para la postergada gira de Ilan Chester. Ya en la quinta semana de cuarentena, cuando no está haciendo galletas con sus dos hijas o paseando a sus tres perros -sus otros hijos-, practica lo que se le antoje a partir de videos.

Para que los oídos vecinos descansen se reactivó en Facebook. Mientras vuelva a lo que era su cotidianidad y le hagan los pagos pendientes, improvisa los oficios de revender alimentos que compra al mayor y dar clases particulares por WhatsApp o Facebook Messenger.

Para los oficios del hogar también ha tenido tiempo, así como para aprender a leer la Biblia y meditar. Su ánimo suena con estridencia: “Yo sé que esto pasará pronto. Tengo cincuenta años tocando batería y percusión. Se han pospuesto tantas cosas y conciertos, y al final se concreta todo”.

 

Vicente Peña: “Tenemos la amenaza de una pandemia y la amenaza del día a día”

El actor filmaba una película de Jorge Hernández Aldana y ensayaba para el estreno de la temporada de La golondrina dirigida por Pedro Borgo. Estaba feliz haciendo lo mismo que desde hace más de 20 años. Ya en la quinta semana en el sofá, que no le sirve para desarrollar sus proyectos ni para que le vengan con cuentos, tiene claro que “aquí la pelea es muy distinta: no hay agua, gasolina, se va la luz, la inflación nos está matando”.

Mientras vuelve al set de grabación y a las tablas, se queda en casa de una tía donde, al menos, hay agua una hora al día. Trata de hacer ejercicios, continuar sus estudios de inglés, ver películas, revisar guiones, noticias y redes sociales. No planificará nada mientras continúe la incertidumbre.

Al menos se puede ver la serie María Magdalena de Netflix. Advierte de una vez que su arte “es una herramienta para denunciar, revolucionar, despertar a la gente. Es un instrumento de crítica ante un país para vernos y contarnos, para que el venezolano se lea ahí. No voy a caerle a coba a la gente, porque aquí la situación es sobrevivir completamente”.

 

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María Victoria Molina: “Es vital mantener una salud mental óptima”

Los viajes de turismo ecológico de su emprendimiento Caminantes de Venezuela están suspendidos, así que la guía turística insiste en mantener su trabajo free lance como redactora, profundizar sus conocimientos de marketing digital e indagar sobre la psicología del consumidor. Todo esto mientras no tenga fallas eléctricas.

Para disminuir la ansiedad que le producen 20 días sin agua y el incremento del precio del queso, se aferra a la lección de este camino cuesta arriba: “Antes de que sucediera esto, los gastos no se distribuían bien en la casa. Ahora la cosa ha cambiado y para mejor, los ingresos se aprovechan más”. Así que de vez en cuando alcanza para preparar dulcitos que alegran las tardes y rompen las dietas.

Después de tantos días respondiéndose cómo darle la vuelta a todo, dice que tiene plan B y todo el abecedario, porque “a través del turismo también hago de terapeuta para poder dar un giro a la realidad que hemos estado viviendo incluso antes de la cuarentena”.

 

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Gonzalo “Tito” Rivas: “No estoy acostumbrado a esto”

Hace un mes, el narrador de toros coleados se preparaba para partir al campeonato más emblemático del llano venezolano: el de la Fiesta de Elorza, evento suspendido como las copas de la Federación Venezolana de Coleo (Feveco), Cheo H. Prisco y la de Semana Santa en Achaguas.

Pero recuerda lo aprendido en la manga durante sus 21 años narrando: hay que cumplir el reglamento y hacerlo con alegría. Así que música llanera, queso de mano y whisky lo acompañan en su apartamento, de donde sale solo a llevar comida y medicamentos para sus padres, y en donde extraña no solo al público, sino a toros, jinetes, caballos y copleros amigos.

Días antes de la cuarentena, su plan B empezaría a funcionar: la fabricación y distribución de detergentes, cloro y gel antibacterial en La Guaira, pero el mezclador no llegó a las costas y ahora no puede pasar: “Si no se logra, la verdad es que no tengo plan B. Me hubiese gustado por lo menos haber empezado para estar prestando algún servicio y dar soluciones”. Algo más le angustia: es diabético y solo le queda insulina para dos meses o menos.

 

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Carlos Rivero: “Lo he tomado como un retiro espiritual”

El mimo cambió sus guantes de tela por unos de látex y ya en la quinta semana de encierro ha organizado vestuario, maquillaje, libretos, base de datos, el cuarto y todo lo que se acomoda cuando se tiene el tiempo que ahora le sobra.

Inició la cuarentena con la suspensión de la temporada de su montaje Carnaval y revivió la sensación del apagón de marzo de 2019 cuando otro de sus estrenos fue suspendido. Así que ahora lo toma con calma, haciendo ejercicios físicos y mentales, y viendo teatro en línea.

Lo que más planifica es la lista del mercado familiar, porque “cuando levanten la cuarentena, es que vamos a ver en qué condiciones va a estar el país, si abrirán las salas de teatro, eventos corporativos, fiestas y a partir de allí, evaluar las posibilidades de acción”. Será entonces cuando continuará haciendo reír para no llorar.

¿Y cómo quedan la belleza y el cuidado personal en cuarentena?

Parece cosa banal, pero no lo es. Y menos en un país como este que rinde culto a la belleza y en el que ponerse en manos de peluqueras, maquilladoras, esteticistas y entrenadoras forma parte de la rutina de tanta gente. ¿Qué están haciendo las personas que trabajan en estos rubros? ¿Cuáles son sus preocupaciones y decisiones en estos días? Con ellas iniciamos esta serie sobre oficios desprotegidos