Salud

Autismo y salud bucal: la venezolana Mariana Morales participó en una guía mundial para padres y especialistas

Por su experiencia en investigación y especialización en materia de salud bucal de pacientes con autismo, Mariana Morales fue contactada por la editorial Wiley para crear una guía práctica que ayude a profesionales y padres a anticipar la consulta odontológica

Publicidad

¿Cómo se atiende la salud bucal en personas dentro del espectro autista? No es una pregunta cualquiera y por suerte hay gente que se ocupa del tema. Mariana Morales es una de ellas. 

Odontopediatra, profesora de la facultad de odontología de la Universidad Santa María e investigadora, Morales se especializa en la atención de pacientes con necesidades especiales. Participó en el proyecto de la editorial Wiley -una de las más antiguas y prestigiosas del mundo en materia científica- para el desarrollo de una guía especializada en la salud bucal de pacientes con Trastorno del Espectro Autista (TEA).

Se trata de una guía digital, práctica y completamente gratuita que brinda herramientas, tanto para profesionales de la salud como para los padres o responsables de los pacientes, a través de publicaciones, cursos y tutoriales visuales.  

Morales fue una de las tres especialistas internacionales encargada de crear este manual, además de ser la única venezolana y latinoamericana del equipo.

-¿Qué es lo que las personas no saben de atender a pacientes con necesidades especiales?

-Es realmente muy importante estar formado y capacitarse en la atención de pacientes con necesidades especiales porque cada vez son más personas en el planeta. Hoy se dice que 15% de la población mundial tiene algún tipo de discapacidad y por ende tenemos que estar preparados para darles mejor calidad de vida.

Cada una de estas personas tiene características médicas, psicológicas, conductuales y además odontológicas muy particulares dependiendo de su condición o su síndrome, y por eso debemos formarnos, porque cada una de ellas es diferente y por ende la atención también debe ser diferente.

-Cómo nació la idea de la guía y cómo contactaron con usted, tomando en cuenta que es un equipo médico internacional

La guía publicada por la editorial Wiley, es una guía para ayudar tanto a los padres como a los profesionales para anticipar al niño con autismo a la consulta odontológica.

Para este proyecto contactaron a varios expertos en el mundo que tuviesen publicaciones científicas en el área y fui honrada y afortunada de ser contactada por ellos.

Por supuesto, acepté esa invitación porque era un honor, además era la única venezolana y la única latinoamericana. Definitivamente, fue un trabajo maravilloso porque además de dejar una huella, de crear algo que va a ser muy útil para muchos profesionales y para muchos padres a nivel mundial, también fue un regalo para mí formar parte de un proyecto tan importante y tan global como este.

-¿Cómo funciona la guía, tanto para padres como para odontólogos?

-Para los profesionales de la salud hay publicaciones científicas seleccionadas previamente que van a ser servir para preparar al paciente, para poder atenderlo de una manera adecuada en el consultorio odontológico, así como hay también una guía a través de varios videos de cómo debe ser esa atención, cuál es el paso a paso y cuáles son las mejores técnicas que utilizamos cada una de las expertas para darle una mejor atención a esta a estos pacientes.

Por otro lado, también hay unos pictogramas, que pueden ser utilizados tanto por los padres como por los profesionales: son secuencias de imágenes que resultan muy útiles ya que las personas que están dentro del espectro autista son personas muy visuales y con esto podemos ir guiando esa consulta a través de esas imágenes para no improvisar.

Autismo y salud bucal: la venezolana Mariana Morales participó en una guía mundial para padres y especialistas
Foto cortesía Mariana Morales.

-¿Por qué se debe evitar improvisar?

-Porque son personas muy estructuradas y si nosotros improvisamos podemos crear crisis emocionales y hacer que la consulta sea un desastre.

Lo otro maravilloso en la guía es que no solo habla de la atención de niños, que muchas veces es a lo que nos dedicamos. Pero el problema es que todos estos niños van a crecer.

Entonces, van a tener otras condiciones en la adolescencia por las hormonas, por ejemplo, o por temas conductuales que cambian también en ese periodo de tiempo y la guía también da herramientas para pacientes en la adolescencia o adultez.

-¿Existen suficientes profesionales que se dediquen a atender a pacientes con necesidades especiales?

-Hay muy pocos todavía en el mundo. Tenemos en la región la Sociedad Latinoamericana de Odontología para Pacientes con Discapacidad, de la cual tengo también la honra de haber sido miembro fundador hace ya 13 años.

Cada dos años nos reunimos en un país de América Latina para hacer un congreso y planificar investigaciones en conjunto, porque la mayoría de nosotros trabajamos también en universidades en nuestros países y eso nos ayuda definitivamente a poder dar más difusión de información científica con evidencia, que es fundamental para el resto de personas que vienen formándose en el área.

-Para padres que tienen hijos con necesidades especiales y que llevan años sin encontrar una solución, ¿qué les recomendaría?

-Lo más importante, definitivamente, es la prevención en casa. No es fácil y lo tenemos muy claro, porque muchas veces debido a, por ejemplo, los desórdenes de procesamiento sensorial -la forma en cómo los niños reciben o procesan esos estímulos que vienen del ambiente- no toleran la textura del cepillo, de las cerdas, de la pasta dental.

La higiene básica puede hacerse muy complicada. Pero hay que tratar de iniciarlo, de buscar alguna alguna manera, por ejemplo, de que el niño aprenda a imitar al papá o a la mamá o a un hermanito mayor, buscar alguna pasta de dientes que tenga el cómic que más le guste para poderlo motivar o el color de la pasta de dientes que más le guste, colocar alguna música y luego definitivamente asistir a consulta.

Yo sé que es complejo. Lo veo aquí a diario, los papás vienen más asustados que los propios pacientes. Y luego al final de la consulta me dicen, «ay, Mariana, pero no fue tan terrible como yo pensaba».

Ese mismo temor genera resistencia a ir a consulta, porque pensamos, «esto va a ser terrible, va a ser un desastre, no va a colaborar». Y tienen, además, tantas consultas a las que asistir y tantas terapias que, digamos, van dejándolo de último en la lista. Pero esto es súper importante, porque cuando asistimos a tiempo, vamos a hacer siempre tratamientos más preventivos que invasivos. Vamos a tener menos ansiedad, menos dolor y menos necesidad de procedimientos más complejos para el paciente.

-En Caracas, ¿cómo acceden estos pacientes a una consulta especializada? ¿Trabaja con alguna fundación?

-Trabajo en la clínica pero soy docente de la Universidad Santa María y estoy dirigiendo una clínica para pacientes con autismo. Allí atendemos a algunos niños de muy bajos recursos a través de un convenio con la universidad y de verdad es un proyecto bellísimo que tiene ya 4 años.

Hemos tenido resultados maravillosos porque hemos logrado adaptar a muchos niños que no podían ni siquiera entrar a la sala clínica en un comienzo. Todo eso es gratificante porque vas viendo no solo que van recuperando la salud, sino que van perdiendo el miedo que a veces es mucho más importante.

-¿Considera que todavía falta darle espacio a este tipo de especializaciones?

-Sí, definitivamente. No solo este tipo de especializaciones, sino a la discapacidad en general. Creo que estamos trabajando por la inclusión, pero falta mucho para tener una verdadera inclusión en las sociedades desde el punto de vista arquitectónico, social, educativo, de salud.

-Si un odontólogo tuviera que implementar una medida de la guía mañana, ¿cuál recomendaría usted?

-Creo que la anticipación es una de las cosas más importantes, tanto para los padres como para los profesionales. Que el niño sepa a dónde va a ir, porque recordemos que son muy rutinarios, entonces no podemos sacarlo del colegio y de repente llevarlo al odontólogo.

Debemos anticiparle que hoy va a ir al odontólogo desde que se levantó, incluso mostrarle a dónde va a ir. Aquí a veces les mandamos a nuestros pacientes imágenes del consultorio, de nosotros o a través del Instagram los papás se meten y allí le van mostrando.

“Esta es Mariana, esta es la doctora Ana que trabaja también allí”, y bueno, todo un poquito como es el consultorio, qué es lo que van a hacer y esa anticipación hace que esos niveles de ansiedad del niño y de los padres bajen, porque ya él va a saber a dónde va, a lo que se va a enfrentar y definitivamente garantiza un 50% del éxito de una consulta.

Publicidad
Publicidad