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Valentín Santana, radical y armado: ¿Cómo piensa un guardián del chavismo?

Valentín Santana, líder de uno de los bandos más radicales del chavismo extremo, no deja títere con cabeza: pide buscar a los traidores que rodean a Maduro, apretar la cuarentena por COVID-19 y atrapar a “mercenarios” que, según afirma, andan sueltos en Caracas, prestos a derrocar al gobierno

En las barriadas pobres de Venezuela operan varios grupos civiles armados que se ufanan de ser la primera línea de defensa de la llamada revolución bolivariana. Son los llamados “colectivos”, organizaciones de control social, representantes del chavismo radical y de una forma de hacer política muy diferente a la de los partidos tradicionales. Valentín Santana es uno de sus líderes más famosos.

Valentín Santana La Piedrita

Santana dirige uno los más conocidos de estos grupos sociales: “La Piedrita”. Es un hombre temido, querido y odiado. Una especie de Robin Hood urbano que domina las barriadas del 23 de Enero, en el populoso oeste de Caracas.

“Hoy tenemos Patria, que nadie se equivoque”, dice un enorme mural que da la bienvenida a los visitantes en la calle La Libertad, El Observatorio, en la populosa parroquia 23 de Enero de Caracas. En esta división municipal viven unas 270.000 personas, abigarradas en grandes edificios y barriadas en colinas, con intrincadas calles y escalinatas.

“Bienvenidos a La Piedrita, si vienes en paz. Si vienes en guerra te combatiremos. Patria o Muerte, Venceremos (s.i.c.)”.

La figura del difunto comandante Chávez ilustra el mural con la advertencia.

En la entrada del territorio central de La Piedrita hay una alcabala de civiles armados, y otro cartel, para que nadie se equivoque.

Las calles de la comunidad están limpias, algo poco común en una Caracas donde las montañas de basura crecen por todas partes. Hay pocas personas fuera de sus casas, pues allí los vecinos son “muy disciplinados para cumplir la cuarentena”, dice Santana.

Cuidadito pues

“Yo le diría al presidente (Nicolás Maduro) que se cuide, que monte su propia seguridad. Que haga como lo hicieron el comandante Chávez y Fidel Castro”, dice Valentín Santana.

“Que monte su propia seguridad, con su gente de confianza, ya que siempre va a haber traidores de las Fuerzas Armadas y del sector civil. No se confíe, trate de montar sus propios mecanismos de seguridad”, insiste.

Valentín Santana recibe a El Estímulo en su feudo del 23 de Enero. Lo rodean colaboradores recelosos en la sede de La Piedrita. Está sentado en una silla, de espaldas a una ventana, desde donde se tiene una buena vista panorámica de todo el sector. Cumple algunos ejercicios de fisioterapia, para aliviar una molestia en una de sus piernas.

En una mesa, a su lado, reposan varios libros. Entre ellos,  el «Diccionario del Pensamiento de Fidel Castro” y “Cuentos del Arañero», de Hugo Chávez Frías. Son personajes de gran influencia para Santana.

En la mesa también hay radiotransmisores portátiles y dos frascos de gel antibacterial. Durante la conversación, constantemente se desinfecta las manos. Cumple una de las primeras recomendaciones sanitarias para combatir el nuevo coronavirus, que provoca la COVID-19.

Una historia subversiva

Santana es uno de los jefes de colectivos más respetados en el 23 de Enero. Pero en la zona funcionan varias de estas organizaciones cuyas raíces están afincadas en la historia de la izquierda insurreccional de los años 70 y 80.

Muchos prosperaron con la llegada del militar golpista Hugo Chávez, cuyo discurso de izquierda inspirado en Fidel Castro terminó cautivando grupos y conciencias para cambiar la historia de Venezuela.

Otros de estos colectivos más activos al filo de la ilegalidad y el trabajo social por las barriadas pobres son «Tres Raíces», «Panal» y «Alexis Vive».

Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, ya en 2014, cuando estallaron las primeras protestas masivas contra Maduro, había al menos 71 organizaciones de este tipo en Venezuela. Además  «colectivos paramilitares operan en todos los estados».

Ajeno a polémica, a definiciones y explicaciones detalladas, Valentín Santana accede a un inusual acercamiento con la prensa.

Operación Gedeón y otras hierbas

Viste un mono deportivo, de chaqueta azul, sobre una camiseta que tiene estampada la foto de Diego Santana, su hijo que fue asesinado hace 14 años y siempre está en sus pensamientos. Lleva calada una gorra.

Valentín Santana La Piedrita

Este hombre escurridizo, que en su momento estuvo entre los más buscados por algunos cuerpos policiales, accede a hablar del país, de la situación de las familias y de la “Operación Gedeón”.

De hablar pausado, Valentín Santana piensa y analiza cada una de sus respuestas. Aunque a veces, de forma espontánea, suma a su discurso algunas palabrotas y groserías, para renegar de situaciones o personajes que considera «enemigos de la revolución».

Pese al pretencioso nombre con reminiscencias bíblicas, la Operación Gedeón fue una chapuza aparentemente organizada por un grupo de civiles opositores y militares disidentes.

Desde semanas antes de que fuera desmantelada, todo el aparato de gobierno estaba al tanto de esa operación. Sus detalles futuros habían sido revelados por medios de prensa internacionales. El propio gobierno de Maduro había dicho que estaba al tanto y la había infiltrado. Pero los supuestos mercenarios siguieron adelante con sus planes suicidas.

Los desembarcos ocurrieron en Macuto, en el estado Vargas, muy cerca de Caracas, en una zona urbana rodeada de playas con turistas, hoy desiertas por la cuarentena.

Otro pequeño grupo apareció a bordo de una lancha en Chuao, población de cultivadores de cacao y pescadores, en el estado Aragua.

Chuao está rodeado de densas selvas nubladas y no tiene conexión terrestre con el resto del país, aunque estará a unos 10 minutos en helicóptero desde la base naval de Mamo, en Vargas.

Santana es de los que cree firmemente que ese movimiento sí supone una amenaza para el sistema chavista y para Maduro.

Guardianes de la revolución

Dice tener información de que en las costas del estado central de Carabobo, específicamente en la localidad de Patanemo, hay mercenarios. También afirma que hay varios repartidos por Caracas, esperando el momento oportuno para atacar.

Hay quienes consideran a Valentín Santana un delincuente de alta peligrosidad, pero otros lo ven como el hombre justo que ofrece su ayuda a los necesitados, que defiende sus ideales, de ser necesario con las armas.

Lo cierto es que hasta el mismísimo Hugo Chávez, en pleno vigor de su mandato, pidió detenerlo, lo que nunca ocurrió.

Miembros de La Piedrita han sido señalados de participar en atentados violentos contra marchas de opositores. También les atribuyen acciones para sembrar el terror entre sus vecinos de las barriadas y de castigar, si es posible con balazos, a los disidentes.

“La situación en Venezuela la veo cada día más delicada. Los norteamericanos no se van a calar una segunda Cuba”, dice Valentín Santana en la inusual entrevista.

“A nosotros nos etiquetaron cuando nuestro presidente, el comandante Hugo Chávez, dijo que está revolución era socialista y antiimperialista. Desde ese momento los gringos nos hicieron la cruz. Y ellos, hasta que tumben a este gobierno no se van a quedar tranquilos. No es el primero ni será el último intento para derrocar al presidente Nicolás Maduro”, dice Santana en referencia a la Operación Gedeón.

Más allanamientos

Afirma que ese nuevo plan “de invadir a Venezuela”, de intentar acabar con la revolución y de “asesinar a Maduro” fue planificado tomando en cuenta la situación de emergencia sanitaria generada por la epidemia de COVID-19.

Pero los mercenarios no contaban con un pueblo organizado y dispuesto a defender este proceso, afirma.

“Fueron los vecinos de Macuto los que avisaron a las autoridades de la embarcación sospechosa y los pescadores de Chuao quienes capturaron a los otros mercenarios”, dice Valentín Santana repitiendo la versión oficial.

“Así pues que no solo los militares son los que defienden la revolución. Aquí entre los defensores del proceso también está la gente ‘pata en el suelo’. Es un pueblo que ha madurado, que lucha, que capturó a estos delincuentes y los entregó a las autoridades”, señala Santana.

Recomendó seguir con los allanamientos que sean necesarios, buscando las conexiones y a las otras personas que apoyaban esta frustrada acción armada, tanto en Caracas como en el resto del país.

Un dato

“Les voy a pasar un dato a las autoridades: extiendan sus operativos de búsqueda, sus labores de inteligencia y allanamientos en la zona de Patanemo, en el estado Carabobo. Revisen Puerto Cabello, todas las costas de Puerto Azul, Puerto Maya, toda esa franja hasta llegar hasta Macuto. Esa zona hay que revisarla, pues parte de esos carajos están allí”, asegura el líder del Colectivo La Piedrita.

Los mercenarios que están en Caracas, dice, “ya tienen la capital tomada, solo esperando las órdenes para accionar en contra de los líderes comunitarios”.

Es decir, contra los colectivos, los que integran los consejos comunales, las comunas. También contra los comités locales de alimentación y producción (CLAP), encargados de racionar los alimentos básicos subsidiados.

«Uno de los principales objetivos de estos mercenarios es capturar a Nicolás Maduro. Y para cumplir su meta tienen que tomar Caracas, pues de lo contrario nunca podrán llegarle», dice.

“Yo le recomendaría al presidente que se mantenga pilas (atento) pues para que se realice una extracción tiene que haber un traidor. Será el encargado de abrir la puerta, para que lo agarren tranquilamente”, afirma Valentín Santana.

Una de las tesis en las que coinciden chavistas y opositores es que Estados Unidos estaría dispuesto a organizar una operación comando, como las de las películas, para “extraer” a Maduro y llevárselo a una cárcel en el exterior.

Maduro y la nomenklatura del chavismo en el poder están en una lista internacional de los más buscados y hasta se ofrecen recompensas por sus capturas.

Esos enormes incentivos en dólares sería un cebo capaz de atraer a mercenarios, observan algunos analistas al tenor de los últimos acontecimientos.

Por su parte, Valentín Santana cree que las amenazas son creíbles.

¿Y el chamo Wilexis?

Maduro afirma que bandas delictivas que controlan el crimen en las barriadas como José Félix Ribas, en Petare, al este de Caracas, también son parte de una enorme conspiración.

En Petare son muy frecuentes los intensos enfrentamientos entre bandas que se disputan la zona. Las balaceras han durado varios días, en una exhibición generosa de armas de guerra y derroche de proyectiles.

Wilexis Alexander Acevedo, alias “Wilexis”, uno de los jefes de Petare, prosperó bajo la tolerancia del gobierno chavista, que creó las llamadas “zonas de paz”. Ahora es acusado por Maduro de ser un agente al servicio de la DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos.

Los tiroteos, dijo Maduro, máximo líder del chavismo, fueron una maniobra de distracción para que entraran los mercenarios a Venezuela. Ordenó una operación para capturar a los jefes de Petare, que siguen libres mientras la comunidad denuncia los excesos policiales y ejecuciones extrajudiciales.

Muchos días antes de la captura de los mercenarios y militares disidentes, Wilexis y su archirrival, «El Gusano» (posteriormente liquidado), ya libraban su particular guerra civil en Petare.

“Que busque a esos delincuentes hasta debajo de las piedras. Ellos son parte de los enemigos de la revolución bolivariana”, afirma Santana.

“A este delincuente llamado Wilexis, que supuestamente a través de redes sociales ha dicho que va a buscar a los colectivos, le digo: échale bolas (atrévete). Que si tú estás armado, nosotros también, y mejor armados”, advierte.

“Del lado de los colectivos hay hombres y mujeres dispuestos a darle duro y les vamos a dar duro. Tanto a Wilexis como al Coqui (jefe de la Cota 905, otra barriada caraqueña) y a cualquiera que se atraviese, que intente atacar al proceso revolucionario”, dijo Valentín Santana.

Malandros y mercenarios

Afirma que “desde hace mucho tiempo” se sabe que “los contrarrevolucionarios” activarán las bandas armadas que existen en algunos barrios para crear caos y confusión.

La estrategia era que mercenarios pudieran entrar al país. De modo que todo es “un plan orquestado”, que se vincula con el “golpe de Estado que intentaron activar contra Nicolás Maduro”, este mes de mayo, dice convencido.

«Todos los responsables de este nuevo intento de invasión, de golpe de Estado, deben ser detenidos y puestos tras las rejas», demandó.

Santana da total veracidad al supuesto contrato presentado por el gobierno de Maduro (y antes filtrado por periodistas desde el exterior). En el documento, representantes de la oposición se comprometen a pagar altas sumas de dinero al exboina verde estadounidense Jordan Goudreau para derrocar a Maduro.

Según Santana, el texto contiene una serie de instrucciones para bombardear centros urbanos, sin importar la muerte de mujeres y niños. Piden ir en contra de los líderes comunitarios, colectivos, así como de las autoridades.

“Este documento fue firmado por Juan Guaidó y dos de sus seguidores. No entiendo la razón por la cual no ha sido detenido, puesto tras las rejas. Queda todo bajo la responsabilidad del fiscal general de la Nación, Tarek William Saab. Pero no sé qué más están esperando”,  dijo Santana.

Protestas por comida

En las últimas semanas se han multiplicado en Caracas y en el interior del país las protestas de ciudadanos enardecidos por la falta de agua, gasolina, gas doméstico, electricidad y alimentos.

El líder del Colectivo La Piedrita afirma que parte de estos problemas se generan por la mala administración de los gerentes que dirigen las empresas encargadas de prestar estos servicios.

“Yo soy un defensor de la revolución, hasta después que me muera. Pero una revolución no puede ser blandengue: tiene que tener mano dura”, dice en una abierta crítica al propio proceso que defiende hasta con los dientes.

“Esos saboteos en los servicios de electricidad, agua, gasolina tienen que ver mucho con la entrega de cargos importantes a contrarrevolucionarios. Los cambios para mejorar se verán cuando se realice una limpieza en los ministerios. Pero todo va a depender de la posición radical que debe asumir el presidente Maduro”, dijo.

Argumenta que Maduro ya debe dejar de pensar en el amiguismo, dejar de entregar cargos a sus cercanos y más bien sacarlos de todos los puestos de importancia, para colocar “verdaderos gerentes revolucionarios, que puedan mejorar la prestación de los servicios”.

Durante las últimas dos décadas, el régimen chavista ha confiscado y expropiado centenares de empresas privadas y miles de hectáreas de tierras productivas.

Hoy existe un cementerio de empresas quebradas y abandonas. Miles de hectáreas de fincas son eriales. Según especialistas, ha caído en picada el consumo per cápita de alimentos básicos, como las proteínas de origen animal.

En los últimos meses, productores del campo denuncian que sus cosechas se pierden por falta de combustible para llevarlas a los consumidores.

Mientras, prospera un mercado negro de gasolina al detal, manejado por policías y militares. Esa distorsión convirtió la que era la gasolina más barata del mundo en la más cara: sobre los dos dólares cada litro.

“Por ejemplo, para acabar con las denuncias de la venta de gasolina en dólares en las estaciones de servicio, recomiendo que los líderes comunitarios, que el poder popular, como los consejos comunales, colectivos, las Unidades de Batalla Hugo Chávez, las comunas, lleven a cabo la contraloría social en la distribución del combustible”, propone Santana.

Esto sería de forma conjunta con los funcionarios de la Guardia Nacional, a cuya administración les fueron entregadas las estaciones de servicio en la emergencia.

En cuanto a la falta de alimentos, indicó que en Venezuela hay suficiente comida. Pero que es necesario mejorar los canales de distribución, especialmente para los sectores populares y las familias más vulnerables.

 Sobre el COVID-19

En cuanto a la emergencia generada por COVID-19, recomienda hacer más rígida la cuarentena.

Reconoce “las acertadas medidas que ha tenido el presidente Nicolás Maduro para evitar casos exponenciales en Venezuela”.

Alabó, entre estas acciones, la cuarentena, las pruebas rápidas, el acondicionamiento de hospitales, el lavado de las calles y la adquisición de insumos. “A pesar de las sanciones y bloqueo que el Gobierno de los Estados Unidos mantiene en contra del país”, añade.

“Pero, últimamente, hemos visto que los asesores del presidente le han dado malas recomendaciones y se ha permitido la flexibilización de la cuarentena. Eso ha ocasionado que aumenten los casos de personas contagiadas”, señala.

“Venezuela, como el resto del mundo, sigue en emergencia sanitaria, especialmente en Caracas. Yo creo que no puede haber relajo en la cuarentena. Se debe mantener la medida, reforzarla, sin ningún día libre. Es por el bien de todos”, agrega.

La Piedrita se ha encargado de colocar recomendaciones por todas partes en la comunidad donde está su sede. Hay grafitis en las fachadas de algunas casas y cada familia debe respetar las normas sanitarias dictadas por las autoridades.

“Los vecinos acatan las normas de forma disciplinada”, dijo.

Pidan perdón

Santana es muy crítico con los venezolanos que regresan después de sufrir por campañas de xenofobia en países vecinos, como Perú, Ecuador y Colombia.

“Estos ciudadanos son venezolanos y tienen el derecho de regresar a su país. Pero tienen que llegar pidiendo perdón, ya que se marcharon hablando mal de Venezuela, huyendo de la revolución, creyendo que en otros países estarían viviendo en la isla de la fantasía”, afirma.

Según la ONU, casi cinco millones de venezolanos salieron de su país en los últimos años, en una diáspora repartida por todo el mundo.

Intentaban escapar de la peor crisis económica y social documentada en Venezuela en más de 150 años. Hoy, con la pandemia del nuevo coronavirus, que ha hundido economías enteras, cerca de 40.000 venezolanos se han visto forzados a regresar, muchos a pie y sin nada en el bolsillo.

El régimen de Maduro ha programado vuelos humanitarios con la aerolínea estatal Conviasa para buscar venezolanos en destinos frustrados como Chile y Perú.

“Que regresen, que se beneficien con los aviones que el presidente Maduro les ha colocado completamente gratis para su retorno. Pero que vengan a trabajar, a esforzarse, que vengan a aportar y no solo a pedir”, dijo el líder del colectivo.

La Piedrita social

En la sede del Colectivo La Piedrita también se llevan a cabo programas sociales para población vulnerable.

Santana invita a conocer esa otra cara de una organización que más bien se ha hecho famosa por su lado violento.

Valentín Santana La Piedrita

Muestra la labor de la Casa Hogar Eva Torres. Esta instalación ofrece albergue a los niños enfermos y a sus madres, que provienen del interior del país y requieren venir a Caracas para consultas médicas y tratamientos.

“Yo le agradezco a Valentín Santana el apoyo que nos ha dado a mi hijo y a mí, en darnos alojamiento para poder acudir a las consultas médicas que requiere mi hijo, que tiene 16 años y presenta parálisis cerebral», dijo Yolimar Bracho, una de las madres beneficiadas.

«Venimos del estado Falcón y no teníamos donde quedarnos. Valentín también nos donó un coche especial que requería mi hijo. Nos ayuda con los alimentos y los contactos en los diferentes hospitales”, explica.

También mantienen operativo un comedor popular para la atención de las personas sin techo.

En el mismo espacio se distribuyen alimentos a precios accesibles, en un local que atiende a los vecinos del sector.

Una panadería comunitaria se mantiene activa para vender pan a los vecinos. Un módulo de salud y una radio comunitaria son otras de las iniciativas más dinámicas.

Verduras y animales

En la sede de La Piedrita también hay áreas de cultivos de verduras atendidas por la comunidad. Hay hasta un minizoológico, donde los niños de la zona pueden disfrutar del contacto directo con animales inofensivos.

Un parque para los pequeños de la comunidad y un paseo «histórico revolucionario», que exhibe imágenes de Hugo Chávez en sus diferentes facetas, también se encuentran en la calle principal del sector La Piedrita. Al aire ondean las banderas de Cuba y Venezuela.

“Aquí en La Piedrita no se habla mal del comandante Chávez y menos de Maduro”, reza otra de las pancartas más visibles. Esa está al lado de un mural del doctor José Gregorio Hernández, el eterno candidato a santo venezolano, con un letrero que asegura que «El Siervo de Dios» salvará al mundo.

Valentín Santana La Piedrita