Terremoto en Venezuela

Playa Grande: vecinos alertan sobre demoliciones con explosivos para el 6 y el 8 de agosto

El lunes #3Ago, los vecinos de las residencias Samantha de Playa Grande recibieron la confirmación de que las estructuras serían demolidas. Las demoliciones de cada torre se harán en horas de la mañana

Publicidad
viviendas

Los vecinos de las residencias Samantha de Playa Grande, en La Guaira, están a la espera de una demolición con explosivos pautada para esta semana. El lunes 3 de agosto recibieron el cronograma: las fechas tentativas, luego de haber sido pospuestas, son el jueves 6 y 8 de este mes.

La situación continúa generando incertidumbre en los vecinos de la zona, pues la mayoría no ha podido recuperar los enseres y otros bienes después del terremoto. La situación está fuera de su control: «No podemos ir a los edificios cuando cierran la calle».

Hasta el 25 de julio, cuando se anunció la suspensión de la demolición, varios aseguraban que aún quedaban cuerpos bajo los escombros. David Meza, un vecino del edificio Costa Dorada, ubicado al lado de las residencias Samantha confirmó a El Estímulo que allí trabajan todavía en la recuperación de seres queridos.

«No habrá daños en los edificios contiguos», eso es lo que ha dicho la Dirección General de Armas y Explosivos, encargada de las labores de demolición, sobre este procedimiento que inició con la detonación de la Torre C del complejo residencial Luisa Cáceres de Arismendi el 30 de julio.

Foto del cronograma que ofreció la Dirección General de Armas y Explosivos el 3 de agosto. Fuente: vecinos de Playa Grande.

Recuperar lo que quedó

En Playa Grande, la mayoría de los edificios tiene una etiqueta roja. «Significa que son inhabitables y se deben hacer más estudios, muy costosos, para poder tomar decisiones», dice una vecina que prefirió resguardar su identidad.

En esta zona, la situación actual es de recuperación constante: personas que no han detenido sus labores para rescatar los cuerpos y los que esperan para subir a sus apartamentos y llevarse ropa, camas, peinadoras, entre otros bienes.

«Hay que pagar caleteros, camión, y por lo menos en nuestro caso, no tenemos dónde guardar las cosas, así que pedimos ayuda a personas que nos guarden en sus casas. Si no fuese por eso tendría que ver si alquilar un galpón», explica sobre su situación, que es similar a la de otros vecinos.

Para acceder a estas viviendas, las personas están usando escaleras y bajando sus cosas con cuerdas: «Tenemos vigilantes que van todos los días a ver si logran pasar (a la calle donde están los edificios), cuando los dejan pasar trabajan, y si no, tienen que retornar».

Publicidad
Publicidad