Venezuela

Elecciones regionales desatan nueva escalada del conflicto político en Venezuela

Las controversiales elecciones regionales de este domingo 15 de octubre en Venezuela terminaron con unos resultados oficiales inversos a las expectativas, a todas las encuestas, a las premisas de análisis políticos y a la escandalosa realidad de un país en depresión y con la única hiperinflación del mundo.

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Foto: Gustavo Vera/El Estímulo

Los venezolanos han visto desaparecer en tres años más de un tercio del tamaño de su economía, en  medio de una crisis humanitaria, a manos de un presidente chavista con un fuerte rechazo desde hace largos meses.
“Hemos ganado el 75% de las gobernaciones del país, hoy el chavismo arrasó”, proclamó el presidente Nicolás Maduro, rodeado de sus estrechos colaboradores civiles y militares que forman la “nomenklatura” del gobierno, y de un grupo de soldados uniformados y de civil agitando banderitas de Venezuela, según se constató en una transmisión del canal oficial VTV.
Maduro proclamó que el chavismo sacó el 54% de los votos y la oposición 45%, “nueve puntos de diferencia”.
La oposición dijo que no acepta los resultados, convocó acciones de calle y se dispone a llevar sus denuncias a escala internacional.
Poco antes, el Consejo Nacional Electoral, cuyas cuatro rectoras son militantes del oficialismo y están sancionadas por el gobierno de Estados Unidos, acusadas de atentados contra la democracia, anunció sus resultados oficiales a las 10:12 de la noche, una hora temprana, considerando el largo suspenso al que este organismo tiene acostumbrado el país.
Su presidenta, Tibisay Lucena, en tono calmado, voz chillona y abundancia de sustantivos de géneros “gobernadores y gobernadoras, electores y electoras”, dio los esperados números que dejaron en una pieza a los opositores.
El CNE proclamó 17 gobernaciones para el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) y cinco a la coalición electoral opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD). Faltaba por definir uno, el rico estado Bolívar, en manos de militares desde hace lustros y donde están varios de los yacimientos de minerales preciosos más grandes del mundo.
La joya de la corona
En los cómputos oficiales destaca que el chavismo le arrebató a la oposición el estado Miranda, la “joya de la corona”, su principal bastión electoral, territorio del popular Henrique Capriles, un eterno presidenciable.
Héctor Rodríguez, un poco carismático dirigente y ex diputado del Psuv, que en su campaña desterró los colores rojos del chavismo y a quien nunca se le ocurrió hacerse acompañar de Maduro en sus eventos de masas, ganó con el 52,54% de los votos, según anuncio del CNE.
Carlos Ocariz, el ex alcalde del populoso municipio Sucre de Miranda, y uno de los dirigentes nacionales del partido Primero Justicia (cabeza de la MUD) consiguió sólo el 45,92%.
Este supondrá el golpe más duro para la oposición, pues el chavismo no ganó en Miranda ni siquiera en los tiempos del popular Hugo Chávez, cuando éste gobernaba a su antojo y con una chequera engordada por un petróleo sobre los $100 el barril.
El chavismo además se impuso en los estados Lara, Aragua, Apure, Amazonas, Carabobo, Cojedes, Delta Amacuro, Falcón, Monagas, Portuguesa, Sucre, Trujillo, Yaracuy, y Vargas.
La mayoría de estos estados están empobrecidos, son de economía rural y alta dependencia a los programas oficiales de distribución populista del presupuesto nacional.
Pero destaca para la oposición la pérdida de Lara, donde el chavista disidente y aliado de la MUD Henry Falcón aspiraba a la reelección, pero fue derrotado por la almirante Carmen Meléndez, que en su campaña abandonó el estilo y la gala de los uniformes militares para aparecer hasta dirigiendo carruchas de juegos infantiles.
Según los cómputos que rechaza la MUD, los candidatos opositores deberán conformarse con los fronterizos estados de Zulia y Táchira, hasta ahora gobernados por los militares Francisco Arias Cárdenas (uno de los chavistas originales que con Chávez se alzaron en armas en 1992 contra la democracia) y el capitán José Gregorio Vielma Mora. Ambos son señalados por los opositores de al menos tolerar o amparar una próspera industria del contrabando de extracción de combustibles y productos básicos a través de las fronteras con Colombia, que está bajo control de los uniformados.
La MUD también consiguió los estados Nueva Esparta (con la famosa isla de Margarita, cuya industria turística está duramente golpeada por el colapso de la economía); así como Anzoátegui, que teóricamente es uno de los estados más ricos del país, porque allí opera la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), pero que está sumido también en la miseria.
El combativo estado Mérida, también lo ganó la MUD.
Esta entidad andina, junto con Táchira, Zulia, Lara, Miranda, Aragua, Bolívar, Sucre, Barinas, Anzoátegui y Carabobo fueron los principales escenarios de las fuertes protestas callejeras que durante más de cuatro meses se vivieron en Venezuela hasta el 30 de julio, y que fueron sofocadas a sangre y fuego por fuerzas militares y policiales, así como por bandas civiles parapoliciales.
Esta represión dejó unos 130 muertos, la mayoría jóvenes estudiantes abatidos con disparos en la cabeza o en el torso, por uniformados al servicio del Estado o por civiles subordinados al Psuv, según denuncias de varias organizaciones de defensa de los derechos Humanos y de la fiscal ahora en el exilio, Luisa Ortega Díaz.
La funcionaria, destituida de manera sumaria por la Asamblea Constituyente electa el 30 de julio, anunció desde Colombia que denunciará a Maduro y el alto gobierno ante la Corte Penal Internacional por esos asesinatos y violaciones a los derechos Humanos.
La ola de protestas se paralizó con la elección de la Constituyente, al imponerse el miedo y la represión. Solamente el 30 de julio cuando fue electa esta junta de seguidores incondicionales de Maduro, que se impone como un poder supremo, la lista de asesinados en medio de los disturbios aumentó en una docena.
Los desmoralizados opositores quedaron abatidos por este proceso y se apaciguaron las protestas. En un esfuerzo por legitimar la Constituyente que es rechazada por decenas de países, Maduro hizo que este cuerpo dirigido por su ex canciller Delcy Rodríguez convocara las elecciones regionales y las apresurara para octubre, pues estaban previstas para diciembre próximo.
En realidad debieron cumplirse hace un año, pero fueron suspendidas sin explicaciones, aunque el propio Maduro confesaría después que estaba preparando su constituyente desde que perdió las elecciones legislativa el 6 de diciembre de 2015 a manos de una oposición que alcanzó una mayoría de dos tercios de la Asamblea Nacional. Mayoría que fue anulada por Maduro a través del Tribunal Supremo de Justicia, también controlado por militantes del PSUV.
El proceso regional
Tras la convocatoria electoral, influyentes opositores radicales llamaron a la abstención, argumentando que el proceso buscaba legitimar la dictadura de Maduro y de su Constituyente, electa sin cumplir lo que ordena la constitución vigente y desconocida y rechazada por medio mundo.
La dirigencia de la MUD debió luchar contra el gobierno y contra las divisiones internas y la decepción del electorado, insistiendo en que la única forma de desenmascarar al régimen era saliendo a votar, para demostrar que los disidentes son mayoría.
Algunos cálculos de encuestas indicaban que la abstención sería “el joker” en este juego de cartas del poder. Analistas políticos decían que por cada cinco puntos de abstención los opositores perderían un gobernador y que si la abstención se ubicaba en niveles históricos en torno a 52% para procesos como estos, obtendrían al menos entre nueve y 12 gobernaciones.
Pero según los anuncios del CNE en la noche de este domingo 15 de octubre la participación de los electores fue un récord histórico, del 61,14%.
Poco antes del anuncio oficial, los portavoces de la MUD ya habían anticipado que el CNE se disponía a anunciar resultados contrarios a lo que ellos contabilizaban en la jornada, y advirtieron que no reconocerían ese futuro «fraude». Sus caras largas y contrariadas habían cambiado por completo, respecto a pocas horas antes, cuando casi al término de la jornada de votación, sonrientes, se habían mostrado como ganadores absolutos de un proceso en el que el chavismo ponía en juego mucho más que sus feudos regionales.
“El propio gobierno no puede explicar estos resultados”, dijo al filo de la medianoche Gerardo Blyde, alcalde del municipio caraqueño de Baruta, llamado en las últimas semanas como coordinador de la campaña y portavoz de la MUD.
Los dirigentes convocaron acciones de calle para respaldar la demanda opositora de auditar “todo el proceso electoral”.
Dijo que este es «un sistema tramposo, que no es transparente, con condiciones abusivas de quienes detentan el poder”.
“No reconocemos los resultados”, dijo al deplorar las violaciones a la ley electoral previas a la jornada, cuando el CNE no permitió sustituir candidatos derrotados en primarias y después arbitrariamente distribuyó a miles de electores lejos de sus centros de votación originales.
Maduro busca desesperadamente el reconocimiento internacional, para poder conseguir apoyo financiero para una economía quebrada y un sistema “socialista” que privilegia pagos de la deuda externa mientras recorta importaciones de productos esenciales, como alimentos y medicinas.
Esta escasez, que ha sembrado el descontento entre millones de empobrecidos venezolanos, tenderá a agudizarse en los próximos meses, si prosperan las denuncias de fraude y arrecian la sanciones internacionales contra un gobierno que según sus detractores ya eliminó por completo la opción electoral, la de elecciones limpias, transparentes y avaladas por la comunidad internacional, con alternabilidad democrática.
Hasta el propio Maduro pidió “un auditoria completa” a estas elecciones de gobernadores. “De repente recuperamos esas cinco gobernaciones”, declaró.
En las ultimas semanas el presidente se había esforzado en promover la abstención y la división entre los opositores, argumentaba que quien votara legitimaría a la Constituyente y que por debajo cuerda los dirigentes de la MUD estaban negociando con su gobierno.
Pero, según los datos de participación, la vasta mayoría de los venezolanos seguía creyendo en el voto como alternativa para buscar una salida democrática, electoral, constitucional y pacífica a la crisis provocada por un gobierno que completó el colapso a la economía del país con mayores riquezas petroleras en todo el mundo.
Ahora, el gobierno se dispone a hacer que los gobernadores electos se juramenten ante esa constituyente, lo cual pone a los cinco opositores en curso de colisión contra el sistema y corren el riesgo de ser defenestrados antes de asumir, pues según Maduro, su constituyente tiene poderes supremos, absolutos, por debajo solamente de dios.]]>

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