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Aumentos salariales en 2018: el sexto tropiezo con la misma piedra

Bolivar Soberano
30/11/2018
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FOTOGRAFÍA: EFE

En medio de los preparativos para la despedida del año, un mensaje del presidente Nicolás Maduro puso nuevamente el tema de discusión familiar sobre la mesa. En la tarde del 31 de diciembre de 2017, el mandatario anunció un aumento salarial que entró en vigencia el primer día de este año, en un alza del 40% del sueldo de los trabajadores y pensionados, pero que poco significaba ante la voraz hiperinflación.

Pero el mandamás no logró aprender de este error. Para expertos en materia económica, el colapso de la moneda era previsible, algo que a diario se siente en los bolsillos de los ciudadanos, aún más desde noviembre de 2017, cuando el fenómeno inflacionario alcanzó un nuevo nivel, minimizando las acciones del Ejecutivo, empeñado en atender un punto que poco efecto tiene si no se ataca el segundo.

No obstante, esa piedra en el camino con la se ha tropezado el gobierno apareció otra vez en marzo, pasando de 248.510 bolívares fuertes a bsF 392.646 el sueldo, otro movimiento criticado. En esta ocasión, el 58% de diferencia entre una cifra y otra no era suficiente ante el cálculo de la inflación en el mes previo (80%) que realizó la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (AN).

En apenas dos meses volvió a torcerse el brazo del gobierno, ahora catapultando a bsF 1.000.000 el sueldo, buscando ganarle la carrera a la hiperinflación, responsabilizando a naciones de la región como las encargas de poner obstáculos al desarrollo venezolano, una “guerra económica” que en Miraflores defienden como un hecho palpable, mientras afuera los empresarios reprochan la falta de divisas para la importación de suministros. Con la capacidad productiva operando a media máquina, el país marcha a una velocidad de tortuga, en una plataforma gubernamental que promete mejoras, pero que luego no materializa.

En junio, el sueldo fue triplicado, una acción que representó la última bajo el esquema del bolívar fuerte. Como moneda ya extinta, los cinco ceros menos del bolívar soberano tampoco encuentra espacio, quedando pequeña la pecera que lo aguanta. El segundo semestre no ha visto cifras esperanzadoras: de julio a octubre, aún a la espera de lo que diga la AN sobre noviembre, el promedio inflacionario hasta este punto de la segunda mitad del calendario se sitúa en 181%.

Con la puesta en escena del petro como mecanismo económico que despierta más preguntas que respuestas, en septiembre se estableció el sueldo en medio petro, para aquel entonces valorado en bsS 3.600; no obstante, el anuncio del 29 de noviembre llevó a esta desconocida criptomoneda a ser calculada en bsS 9.000, pasando de bsS 1.800 a bsS 4.500 el sueldo a partir del primer día de diciembre.

Mientras Maduro y su equipo económico se encierra en la idea del aumento salarial como única herramienta para derrotar una crisis generada por ellos mismos, la calidad de vida del venezolano cada vez vale menos, con precios que obligan a sacrificar elementos antes habituales en el hogar, situación que promete una festividad navideña austera.

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