Curiosidades

El curioso motivo por el que las zanahorias son naranjas

El 90% del mundo come una zanahoria que los reyes holandeses rediseñaron hace 400 años — y pocos lo saben. Aquí te contamos la historia

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En mi última visita a Ámsterdam tomé un tour para conocer la ciudad y, por supuesto, su historia. Molinos, quesos, mucha leche… y un cuento que jamás esperé terminó pagando el tour. Porque, claro, la mayoría de estas cosas se pueden encontrar en internet: incluso la historia de cómo los holandeses no encontraron territorio en Europa y decidieron construirlo, literalmente, sobre el agua.

Sin embargo, hubo una curiosidad que no vi venir: los neerlandeses son los autores de las zanahorias naranjas.

Aquí les echo el cuento que me contó la guía turística, con algunos detalles extra.

Originalmente, las zanahorias que se cultivaban en Asia y luego llegaron a Europa no eran naranjas. Predominaban los tonos morados, amarillos o blancos, más cercanos al aspecto de una remolacha o incluso de una papa.

La historia del color cambiaría siglos después, con la irrupción de la Casa de Orange-Nassau, la familia real que terminaría marcando la identidad visual de los Países Bajos. Orange —llamada históricamente Oranghien por los holandeses— es una ciudad del sur de la actual Francia que durante siglos fue un pequeño estado bajo el Sacro Imperio Romano Germánico, hasta su incorporación definitiva a Francia en 1713. Fue allí donde, en 1544, Guillermo de Nassau heredó el título de príncipe de Orange, tras la muerte sin descendencia de René de Chalon.

Guillermo de Orange, conocido como “el Taciturno”, encabezó en el siglo XVI la lucha por la independencia de los Países Bajos frente a España y dio origen a la dinastía de Orange-Nassau. Con el tiempo, la casa real convirtió su propio apellido en un símbolo político y cultural: el naranja comenzó a asociarse con la identidad nacional holandesa. La narrativa, repetida durante siglos.

Su apellido, su color, su marca y… su comida.

Los agricultores holandeses comenzaron a cultivar selectivamente una mutación de la zanahoria que producía más betacaroteno — el pigmento que la vuelve naranja. A través de un proceso gradual de selección de semillas, los cultivadores fueron privilegiando las plantas que producían raíces más dulces, uniformes y de color naranja, consolidando con el tiempo una variedad estable que terminaría predominando en los campos neerlandeses.

Este proceso agrícola coincidió con el ascenso político y simbólico de la Casa de Orange-Nassau, la dinastía asociada a Guillermo de Orange. Con el tiempo, la narrativa popular sostuvo que los agricultores habrían promovido deliberadamente el color naranja como un gesto de lealtad a la familia real. Aunque los historiadores matizan esta versión —señalando que la mejora agrícola también respondía a criterios de sabor, productividad y conservación— la coincidencia entre la nueva variedad y el color dinástico ayudó a consolidar el relato.

Para finales del siglo XVII, las zanahorias naranjas ya se habían vuelto comunes en los Países Bajos y comenzaron a expandirse por Europa a través del comercio agrícola. La nueva variedad, más uniforme y visualmente distintiva, terminó imponiéndose en los mercados y, con el tiempo, fijó en el imaginario colectivo la idea de que la zanahoria siempre fue naranja.

Hoy, el 90% de las zanahorias del mundo son naranjas. Probablemente porque una familia real tenía muy buena estrategia de marca y lo aplicó en aquel tiempo de esta manera. 400 años después su legado sigue vivo.

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