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Zapatos a 9 bolívares: profesores cuentan cómo fue su experiencia

¿Cómo es una jornada de venta de zapatos a 9 bolívares? ¿Quién la organiza? ¿Cuánto tiempo puede pasar un docente en cola? Profesores cuentan su experiencia durante las primeras jornadas de venta en esta nota

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Fue una orden oficial de Nicolás Maduro: se debían organizar jornadas para vender zapatos a los profesores del sistema público, a un costo de 9 bolívares. Cada profesional podía llevarse el modelo que quisiera y la venta debía comenzar antes que los niños y jóvenes volvieran a los colegios para el año escolar. Ese era el mandato, pero la práctica resultó en otra cosa.

Por un mensaje en WhatsApp se avisó la fecha, hora y lugar de la venta. Como no todos los profesores tienen celular o con la aplicación, muchos se enteraron por algún colega. Los puntos de venta en Caracas se conocieron el sábado 1 de octubre: la escuela Gran Colombia y los liceos Miguel Antonio Caro, Simón Bolívar y Fermín Toro, siendo este último el que reportó mayor número de docentes interesados en la compra.

Fachada del liceo Fermín Toro.

Allí asistieron profesores de ocho parroquias de Caracas. Una persona que trabaja en la institución dijo a El Estímulo que se corrió la voz sobre la jornada el día viernes 30 de de septiembre, y desde las 5:00 am del sábado comenzaron a llegar personas para hacer su cola.

«Hubo desorden, pero no tanto como si lo hubiera organizado el estado mayor. El problema es que la gente no llegó con su grupo. Había profesores que no estaban en la cola con su escuela», explicó.

Según la fuente, después que se puso orden, la jornada transcurrió sin mayor problema. Eso sí, aquí era todo estricto: un solo par por persona, 10 bolívares en efectivo o tarjeta de débito en mano, elegir rápido el modelo y la talla, pagar y salir. Sin embargo, durante las primeras horas, algunos de los que pagaron en efectivo no recibieron cambio porque los zapatos costaban realmente 9,20 bolívares.

¿Qué productos vendieron además de zapatos?

«Estaban vendiendo zapatos RS21 y Kickers. También bolsos y uniformes. Atienden entre cuatro y cinco muchachas. El primer día vinieron unas 800 personas, el segundo 1.000 y pico», dijo la persona. Además indicó que fueron dos camiones grandes los que distribuyeron los calzados, los cuales se encuentran en un salón almacenados.

La fuente también explicó que no se hacen jornadas de venta seguido porque hay clases: «Así no se puede». Destacó que el segundo día, el domingo 2 de octubre, se vendieron zapatos pasadas las 9:00 pm y que algunas personas llevaron dos pares a pesar de las restricciones.

El mismo sujeto indicó que todavía quedan zapatos en los salones y por eso seguirán haciéndose jornadas en los próximos días: «Tienen que venderlos para que no se pierdan los zapatos». Cuando se le consultó la próxima fecha, volvió a decir que la información solo la dan a conocer por estados de WhatsApp la tarde o noche antes.

¿Cómo fue la jornada en otros lugares?

Una profesora que asistió a una jornada en municipio Ambrosio Plaza, en Guarenas, estado Miranda y pidió anonimato, contó lo siguiente a El Estímulo: «Mi experiencia fue desagradable. Demasiada gente para atender solo en una tarde. La jornada inició a la una».

Cuenta que el proceso de venta empezó el martes 4 de octubre y que se enteró porque un compañero de otra institución le comentó. La subdirección del colegio en el que trabaja investigó el día que les correspondía asistir e informó que su turno sería el miércoles 5 de octubre a la 1:00 pm.

Cola durante la jornada del municipio Ambrosio Plaza el miércoles 5 de octubre. Foto cortesía

La profesora dice: «(Ese día) asistió todo el personal, pero mayor sorpresa que había más de 70 escuelas entre los municipios Plaza y Zamora tratando de adquirir los zapatos. La organización por parte de los que llevaron los zapatos fue horrible. Nos dividieron en colegios estadales y nacionales. Pasaban a uno de 10 en 10, pero por el desespero se empezaron a colear muchos docentes».

Si pasan las seis, no hay punto

Según explica la profesora, las jornadas se planificaron para empezar desde las 11:00 am hasta las 6:00 pm. Ese día, el miércoles 5 de octubre, los organizadores incluso suspendieron el proceso de venta a las seis. Sin embargo, algunos docentes se quedaron para conseguir que les vendieran el calzado.

«Muchos se fueron, varios nos quedamos. A las 6:30 llegó la policía del municipio Plaza para ordenar a los pocos que quedábamos. Allí vimos que ellos (los funcionarios) se llevaron de a dos pares de zapatos y al salir seguían llegando policías», expresó la profesora de bachillerato.

Los policías llegaron después de las seis de la tarde y pudieron comprar dos pares de zapatos. Los profesores solo uno. Foto cortesía

Prosigue: «Sabíamos que ellos estaban en su jornada laboral, pero que se llevaran los zapatos antes que los docentes estuvo muy mal visto. Pensamos que si estaba cerrado el sistema de venta, por qué a ellos sí les vendían».

La profesora agregó: «Cuando uno entraba te verificaban en sistema a ver a qué institución educativa pertenecías, y luego cancelabas. Eso era súper rápido. Lo lento adentro era medirse y escoger».

Vendieron zapatos y sandalias. Foto cortesía

¿Cómo eran los zapatos?

La docente expresó: «Los modelos estaban bien bonitos y muy variados, hasta sandalias hermosas habían. A nosotros nos vendieron un solo par. Al ser uno de los últimos en comprar nos dijeron que debíamos pagar en bolívares en efectivo. Yo le presté a varios compañeros, ya que yo había ido al banco. Ellos nos dieron el vuelto sin pedirlo».

Este modelo los podían conseguir en lila, beige y negro. Foto cortesía

La profesora señaló que para los hombres había tallas desde la 41 hasta la 45 y que los modelos incluían zapatos casuales y deportivos. «Las 35 y 36 volaron, los modelos bonitos, pero había variedad en la 37 a 39 de dama».

Mocasines que también se vendieron durante la jornada. Foto cortesía

Las críticas: ¿qué posición hay sobre ellas?

En redes sociales se ha dicho mucho sobre la venta de zapatos. Algunos señalan que se trata de una burla hacia la condición de vulnerabilidad de los profesores públicos; otros comentan que quienes lo aceptan son parte de un problema sistemático. Sin embargo, para líderes educativos, lo cierto es que evidencia la necesidad de un gremio que es víctima de la precariedad.

«Docentes y no docentes van a ir a comprar los zapatos, sobre todo en este momento que más del 40% de los docentes se han ido de las escuelas. Eso probablemente es un ejercicio de necesidad de quien fue a buscar esos zapatos porque a lo mejor no tenía, y si no tenía, es preferible un zapato de manacho, de mala calidad, a tener el pie descalzo», dijo la profesora Elsa Castillo a El Estímulo cuando fue consultada sobre la iniciativa de Nicolás Maduro.

Profesora Elsa Castillo. Foto: Daniel Hernández

También expresó: «Yo no voy a decir que es una falta de dignidad, sería golpear a la gente, un pueblo venezolano que está tan agobiado y donde muy probablemente muchos trabajadores hayan dicho: ‘¿Será posible que yo me compre esos de 9 bolívares? Yo me los compro y por lo menos aguanto un tiempo teniendo algo bajo mi pie, aunque sea de mala calidad y sienta la temperatura del asfalto'».

Sigue Elsa Castillo: «Como quien dice, es preferible eso a andar descalzo, pero sin duda es una conducta impropia de Nicolás Maduro. Desde el punto de vista legal y ético, eso (las jornadas) es algo incorrecto porque a los únicos funcionarios del Estado a quien deben comprarles los zapatos son a los de seguridad: policías, guardias nacionales, bomberos o de protección civil. Y eso porque son zapatos reglamentarios y deben cumplir condiciones».

«Es un negocio redondo»

«Imagínate tú que seas un comerciante y alguien te garantice la compra de 500 mil pares de zapatos, eso es un negocio redondo. Además es subsidiado, pagado con el dinero del Estado, más lo que van a recoger de los Bs. 9. Yo me pregunto si alguien en Venezuela está haciendo ese control», cuestionó la profesora Castillo.

«Decidir cómo me pongo los zapatos es un ejercicio de libertad. Cuando alguien me sugiere cuál zapato, calidad y de qué fabricante, uno que ni siquiera fue sometido a licitación pública, sabrá Dios de quién es amigo y se llevó la comisión, porque estamos hablando de al menos 500 mil pares y nadie le pide cuentas», indicó tras señalar que un miembro de la UBCH informó que incluso podían comprar profesores de instituciones privadas.

¿Cuánto ganan los profesores en Venezuela?

El salario mensual de la mayoría de los educadores de escuelas y liceos públicos de Venezuela es, en promedio, de unos 50 dólares desde marzo de 2022. Mientras que la canasta básica, según el Observatorio Venezolano de Finanzas, alcanzó los 304 dólares en septiembre pasado.

Hay que decir también que en agosto y septiembre, cientos de profesores, activos y jubilados, manifestaron frente a las sedes del Ministerio de Educación para reclamar por un salario justo y contra el reglamento ONAPRE, el cual viola acuerdos de las convenciones colectivas vigentes y disminuye los montos de las bonificaciones.

Estos son problemas que no solo afectan a los educadores, sino a todos los trabajadores del sector público venezolano.

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