Revocatoria a las licencias petroleras: ¿a qué apuesta Trump en Venezuela?
Los intereses económicos y geopolíticos de la América de Trump, de la Rusia de Putin y la China de Jinping, están por encima de los deseos y aspiraciones de sus débiles aliados. La Venezuela de Maduro solo tiene a cambio para su sobrevivencia los recursos del subsuelo y un territorio a pocos kilómetros de Estados Unidos
La decisión de Donald Trump de revocar la licencia 41 que permitió especialmente a la petrolera Chevron reanudar sus operaciones de extracción y comercialización de crudo desde 2022, generó un impacto no esperado para el gobierno de Nicolás Maduro que veía con simpatía algunas de las abruptas e inesperadas medidas que ha venido tomando el líder republicano.
Las expectativas del grupo madurista venían con buen ánimo a partir de la visita de Richard Grenell, enviado especial de Trump, a Venezuela y su encuentro con Maduro en el Palacio de Miraflores. Allí no sólo se negoció la liberación de los estadounidenses presos en Venezuela, seis de ellos liberados y la devolución de migrantes. También hablaron de las sanciones económicas.
Poco después de su visita, el 31 de enero, en una entrevista al medio The Epoch Times, Grenell expresó: “Estamos muy claros sobre el gobierno venezolano y Maduro, pero Donald Trump es alguien que no quiere hacer cambios de régimen”. Esta declaración del enviado de Washington fue celebrada por Maduro y su entorno de poder; pero, al poco tiempo, como suele suceder con algunas posturas de Trump, arreció sus opiniones contra Maduro calificándolo de comunista, dictador y no necesitar del petróleo venezolano.
El mensaje de Trump sobre las licencias fue contundente: “Estamos revirtiendo las concesiones que el corrupto Joe Biden le dio a Nicolás Maduro, de Venezuela, sobre el acuerdo de transacción petrolera, con fecha 26 de noviembre de 2022, y que también tienen que ver con las condiciones electorales dentro de Venezuela, que no han sido cumplidas por el régimen de Maduro”, publicó en las redes sociales.
Los lamentos del gobierno fueron expresados por la vicepresidente Delcy Rodríguez quien dijo: “Es lesiva e inexplicable”.
Desde el lado opositor, María Corina Machado al enterarse de la medida durante una entrevista que sostenía con el hijo Donald Trump Jr. celebró la decisión y expresó que la medida “es lo correcto” y exaltó que “Trump está con el pueblo venezolano”. Otros sectores opositores, independientes y economistas han cuestionado la medida y advertido del daño que le hará a la economía del país al promover la escasez de divisas y provocar una nueva etapa hiperinflacionaria. Al mismo tiempo resaltan que la situación económica no afectará el estándar de vida de la que goza la cúpula gobernante.
Pero el tema de la revocatoria de la licencia 41 no terminó el primero de marzo al no haber sido publicada la revocatoria por la OFAC como lo indica la resolución y estará vigente por seis meses más según el convenio y la renovación de la licencia 41. En ese lapso no se puede predecir hacia donde apuntará el complejo juego geopolítico y las muchas veces indescifrables medidas de Trump.
Este capítulo de la revocatoria de las licencias, ciertamente es un fuerte golpe para la economía venezolana. Las actuaciones unilaterales de Trump, desde su asunción el 20 de enero, muestran que sus propósitos no están perfectamente en sincronía con las expectativas de los sectores democráticos, las aspiraciones de los países más débiles de occidente o los que se encuentran sometidos por dictaduras.
El presidente estadounidense Donald Trump y el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky se reúnen en la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washington, DC, el 28 de febrero de 2025 / AFP
El show mediático que protagonizó con su vicepresidente J.D. Vance, en la Casa Blanca, con el presidente de Ucrania Volodimir Zelensky, ha desatado diversas lecturas. Algunos la percibieron como una humillación al presidente de Ucrania y otros como un mal manejo de Zelensky quien acudió a solicitar apoyo a su país, que ha sido víctima de una invasión que lleva tres años, con miles de muertes y la destrucción de no menos de 70% del territorio. Pero lo cierto es que se fue sin la firma de un acuerdo en el que se negociaba conceder el acceso de explotación sobre territorios y sus minerales de “tierras raras” y la aspiración de Ucrania de mantener el apoyo de EE.UU. y protección militar de su soberanía.
Los métodos agresivos que suele usar Trump para negociar ya conocidos tienen detrás intereses particulares de su proyecto personal donde privan los económicos como base del fortalecimiento de la posición geopolítica como presidente y de EE.UU. frente a las nuevas potencia económicas, especialmente frente a China.
En el caso con Ucrania, Trump busca sacar ventaja en el acuerdo al que aspira firmar con Zelensky para que EEUU tenga la exclusiva en la explotación y desarrollo de las llamadas “tierras raras” que, como lo ha explicado el analista político Ivo Hernández, son minerales muy demandados que se requieren en la producción de alta tecnología y se encuentran en varias regiones de Ucrania casi sin explotar.
En ese terreno, EEU. está rezagado frente a China que maneja la mayor explotación mundial de dichos minerales y ha logrado importantísimos avances tecnológicos. De allí que Trump aspira a que Ucrania acceda a entregar 50% de los ingresos en estas concesiones y el control sobre la explotación, producción y comercialización de estos minerales que llevaría una gran inversión no menos de 10 años para su desarrollo.
Entre esos minerales destacan escandio, itrio, lantano, cerio, praseodimio, neodimio, samario, europio y otros minerales clave para la producción de superconductores, lentes, convertidores catalíticos, pantallas, catalizadores para petróleo, turbinas, entre otras áreas de las nuevas industrias. Otro punto que hace más compleja aún la situación, como lo explica Hernández, es que gran parte de estas “tierras raras” se encuentran en territorios ocupados por las tropas rusas lo cual complica más un acuerdo.
Por su parte, la prioridad de Zelensky es garantizar la seguridad de su territorio, la salida de las tropas rusas de Ucrania y el establecimiento de fuerzas de la OTAN para impedir nuevas agresiones por la desconfianza que tiene sobre las intenciones de Putin con su proyecto imperial de recuperar los territorios que estuvieron bajo dominio de la Rusia Soviética. Es un objetivo que difícilmente acepte Rusia luego de tres años de guerra, con bajas cercanas a 600 mil rusos y pérdidas económicas estimadas en más de 500 millones de dólares diarios. Es de destacar que la Unión Europea también ha evaluado propuestas con Zelensky y también han mostrado interés por invertir en esas regiones y mantener la protección militar de Ucrania y hacerla miembro de la Unión Europea.
Las licencias y la geopolítica
El tema de las licencias no puede verse sólo como un asunto interno de Venezuela y su aplicación seguramente no terminará solo con el decreto anunciado por Trump, sino que estará ligado a lo que está ocurriendo en la geopolítica mundial y a sus propios planes. Su prioridad no es el tema político en Venezuela, aunque desde luego influye para Trump y el rol de EEUU en el escenario mundial.
El interés sobre Venezuela no solo estaría en el petróleo venezolano sino en la gran cantidad de recursos que resguarda el territorio en donde también hay presencia de las “tierras raras”, y minerales como litio, nikel, uranio, torio y cobalto, aún no determinadas en exploraciones rigurosas. Son los minerales más solicitados en la nueva era tecnológica y Venezuela los está poniendo en manos de China y Rusia.
¿Qué puede ofrecer Maduro a Trump para que no elimine definitivamente las licencias?
Es una pregunta que por ahora no tiene una respuesta definida. La liberación de rehenes internacionales que mantiene el régimen venezolano o recibir a los emigrantes devueltos es lo que vemos en la superficie pero de lado y lado se manejan intereses superiores.
Reunión de Maduro con el representante de EEUU, Richard Grenell
En el caso venezolano la apuesta de Maduro sigue ligada a su alianza que sostiene con Rusia y China y el proyecto multipolar, en el cual no sólo está el petróleo sino también las riquezas del territorio y los nuevos minerales que requieren las nuevas tecnologías.
Para Hernández el ranking de países con mayores reservas de tierras raras, de acuerdo con estudios geológicos de EEUU de 2022, lo encabeza China no sólo en su territorio sino en otros países en donde también extrae esos minerales. En ese ranking EEUU aparece en el séptimo puesto con apenas 5% de las reservas que ya controla China, que es hoy su principal rival como potencia económica y militar.
Trump y el petróleo venezolano
Mientras Trump y Maduro esperan que se cumplan sus aspiraciones ocultas, las decisiones inmediatas van generando sus efectos.
Internamente Trump comienza a enfrentar los efectos del conflicto en el Medio Oriente que no solamente ha complicado el transporte de petróleo hacia occidente sino que ha generado un aumento en el precio del combustible más allá de los incrementos estacionales. A ello se agrega la medida de aumentos de aranceles que complican la relación con sus más importantes proveedores de crudo que son México y Canadá.
A pesar de que la producción de crudo de EEUU se encuentra en buenos niveles con 13,2 millones de barriles diarios (b/d), aún depende de la importación de otros 9 millones para cubrir toda la demanda del orden de los 20 millones b/d.
Los principales proveedores de esos 9 millones faltantes ya no provienen del Medio Oriente, de países como Arabia Saudita, como consecuencia de las guerra que en la región que afectan los principales corredores energéticos por donde pasa 45% del petróleo que se consume en el mundo. Conflictos que amenazan con extenderse y tienen diversos orígenes e intereses.
Los principales proveedores ahora se encuentran en el propio continente encabezado por Canadá, México y Venezuela, ahora en el tercer puesto con 304 mil barriles diarios logrados especialmente con la licencia a Chevron.
EEUU, en su política de fortalecerse con aliados de la región, se está posesionando como principal productor de crudo en Guyana con grandes inversiones como las del consorcio de Exxon Mobil y una política para el desarrollo de infraestructura, formación de personal en universidades estadounidenses y acuerdos con asistencia militar. Guyana realizó un viraje político hacia la democracia, abandonó sus vínculos con el eje Cuba-Rusia y abrió su economía y vínculos con EEUU y otros países de occidente, pero manteniendo y ampliando igualmente sus intereses con China que también ha hecho grandes inversiones. Esa política ha puesto a Guyana como el país que ha crecido más en Latinoamérica en los últimos tres años.
Maduro ha intentado recuperar vínculos económicos con las empresas que operaban en Venezuela y fueron expulsadas en los tiempos de Hugo Chávez. Sin embargo su fuerte compromiso con China, Rusia, Cuba e Irán, y la ruptura de relaciones con países democráticos de occidente complica sus intenciones de acercamiento. A ello se agrega la inseguridad jurídica, el deterioro de la infraestructura, la ausencia de instituciones independientes, la conflictividad política y en especial la corrupción. Esas limitaciones no solo r4estringen a inversionistas de occidente sino también a sus aliados.
Es factible que Trump y Chevron y las otras empresas con licencia para petróleo y gas busquen mecanismos en estos seis meses para mantener sus operaciones desde Venezuela y no perder sus inversiones, pero ello no solucionará los grandes conflictos económicos que padece Venezuela como lo aseguran los más destacados economistas venezolanos. A Venezuela, mientras Maduro se mantenga en el poder, le quedaría mantener el mercado negro y la exportación con descuentos y pago de comisiones a sus países aliados y algunos países con los que aún mantiene relaciones.
La petrolera estadounidense espera duplicar su producción en el país y alcanzar 600.000 barriles diarios o más en los próximos cinco años, pero su CEO advierte que unas elecciones con respaldo internacional son clave para aumentar las inversiones
La más reciente encuesta de la firma brasileña Atlas Intel en Venezuela muestra la percepción mayoritaria de los venezolanos, poco más de la mitad, de que Estados Unidos es el gran beneficiado con el pacto petrolero que anunció el presidente Donald Trump el 28 de agosto. Miradas similares han estado presentes en la complicada historia del petróleo venezolano
Wright llegó al aeropuerto de Maiquetía y declaró que el objetivo es atraer inversión estadounidense para aumentar la prosperidad de los venezolanos. Los 65.000 millones de barriles que contempla el acuerdo representan aproximadamente una quinta parte de las reservas totales del país. Este miércoles están previstas varias reuniones oficiales y anuncios de ambos gobiernos