El día que ardió Amuay

Los vecinos lo habían advertido. Testimonios recogidos el 24 de agosto de 2012 dan cuenta de que los pobladores de las comunidades aledañas a la refinería de Amuay, en el estado Falcón, llevaban varios días ahogados por el fuerte olor a gas que despedía la instalación, una de las más grandes del mundo.

Las olefinas, gases derivados de la refinación de crudo, se esparcieron silenciosamente desde una de las esferas del Bloque 23 del área de almacenamiento. Con la llegada de la noche, el olor se volvió insoportable y una densa nube gris empezó a cubrir las áreas próximas a la refinería.

Pese a las advertencias, lo que ocurrió después sorprendió a todos. Aproximadamente a la 01:10 am del sábado se registró una fuerte explosión. Pronto, un incendio se produjo en uno de los tanques de almacenamiento de derivados.

El nombre técnico de lo que ocurrió en Amuay aparece en los manuales de seguridad de la industria como “explosión de nube de gas en un espacio no confinado”. La onda expansiva barrió Puramin, una fábrica de lubricantes, y la Compañía de Hidrógeno de Paraguaná. También impactó el destacamento de la Guardia Nacional, a pocos metros de las instalaciones. Tres tanques se prendieron en llamas consecutivamente. El incendio fue extinguido por completo cinco días después por la intervención de 222 bomberos.

El registro oficial de pérdidas humanas ascendió a 47 personas, el de heridos a 150 y el de desaparecidos a 5. Los expertos del Centro de Orientación de Energía (Coener) valoraron los daños materiales en $1,8 mil millones. Pdvsa admitió $1,1 mil millones.

A cuatro años del incidente, las causas de la tragedia siguen siendo objeto de polémica. La versión de los analistas señala que la avería se produjo por el colapso del sello mecánico de la base de las esferas TK 208 y 209, que almacenan olefinas. La razón: falta de mantenimiento. Una fuente sencilla de ignición, como por ejemplo una chispa generada por un vehículo, pudo haber desatado la posterior explosión.

El informe de Coener cuestiona también el hecho de que la fuga haya sido detectada por uno de los trabajadores a las 12:00 am, y que entre esa hora y el momento del incidente (70 minutos después) no se hayan tomado acciones preventivas.

Pdvsa, en su informe oficial, descartó la teoría de la fuga de olefinas por falla del sello mecánico. En cambio, indicó que el escape del gas ocurrió al abrirse la brida entre el cabezal y la caja de succión de la bomba P-2601, como resultado de la fractura de los espárragos que la sujetaban.

Estas piezas se rompieron luego de un “proceso de fatiga” producto de “haber sido aflojadas intencionalmente”. La conclusión de las autoridades de la petrolera fue que su instalación había sido objeto de sabotaje. Pdvsa solía ser líder mundial en temas de seguridad industrial.

Pocos días después del accidente, salió a relucir un reporte elaborado un año antes por la firma RJG Risk Engineering para la aseguradora QBE. Los expertos internacionales cuestionaron los retrasos en las obras de mantenimiento y las fallas en los sistemas de prevención de accidentes.

Las verdaderas causas del siniestro siguen siendo, para muchos, desconocidas. Pero, según las personas que viven y trabajan en la zona, el miedo permanece intacto.

Infografía: Mercedes Rojas

 

 

Alcance de explosión en refinería de amuay