La sospecha contra Raúl Baduel la instigó Fidel Castro

La larga persecución contra el cuarto juramentado del Samán de Güere comenzó casi desde los inicios de la revolución. La historia de venganza y rivalidad promovida por Hugo Chávez se tradujo en torturas, cárcel y aislamiento por 13 años hasta su muerte en prisión este 12 de octubre de 2021

La sospecha contra Raúl Baduel la instigó Fidel Castro

Apenas se iniciaba el gobierno de Hugo Chávez cuando Fidel Castro conoció al general Raúl Isaías Baduel y, según allegados al poder, el líder cubano le habría advertido a Chávez: “este es del que te tienes que cuidar. Este es el que te puede sacar a ti del gobierno, tienes que tener cuidado con él”. Esa advertencia premonitoria no estuvo tan precisa en la mente del general aliado de la revolución hasta que en enero de 2008 fue detenido, acusado y sentenciado –en 2010- a 7 años y 11 meses de prisión por un caso de “sustracción de dinero de la FAN, contra el decoro militar y abuso de poder”.

“Soy un preso de conciencia por orden de Hugo Chávez, quien cumplió las instrucciones que en junio de 2005 en Guaraguao, Puerto La Cruz, estado Anzoátegui, le dictó Fidel Castro, quien le dijo entre otras cosas que yo no era digno de confianza y no aceptaba su liderazgo, por considerarme más inteligente que él”, eso explicó Baduel en entrevista escrita desde la cárcel militar de Ramo Verde con la periodista Elyangelica González, para Radio Caracol, el 17 de febrero de 2015.

Menos aun podía vislumbrar su trágico final luego de trece años en prisión, aislado y sin derecho a la defensa en una mazmorra del régimen que ayudó a construir.

Hacía casi 40 años atrás salió a trotar por los alrededores del Fuerte Páez, ubicado en el estado Aragua junto a tres compañeros militares: Hugo Chávez, Felipe Acosta Carlés y Jesús Urdaneta Hernández. Se detuvieron en el simbólico Samán de Güere en donde descansó Bolívar, para hacer un juramento y promover un cambio político en el país. Recién habían terminado los actos conmemorativos del Bicentenario del Libertador y estos cuatro militares hicieron un juramento, en el que además de repetir las palabras de Bolívar por la independencia, incorporaron dos frases que marcarían el modelo autocrático implantado 20 años después: “Horror a la oligarquía y el Patria o Muerte”.

Operación rescate

Un episodio que consolidó en el poder a su compañero de juramento, Hugo Chávez, fue el rescate que lideró Baduel el 13 de abril de 2002 conocido como “Operación: Restitución de la Dignidad Nacional”. Luego de la masacre de 19 manifestantes de la marcha del 11 de abril de 2002, varias guarniciones del país manifestaron públicamente su rechazo a lo ocurrido en el centro de Caracas y retiraron su apoyo al gobierno de Chávez. El jefe revolucionario fue conducido a la isla de La Orchila mientras se despejaban las posibles salidas y los acuerdos entre los sectores civiles y militares que nunca se logaron y ante la incertidumbre y el rumbo que anunciaba la administración de Pedro Carmona Estanga, Baduel -para ese momento comandante de la Brigada de Paracaidistas del Ejército. dirigió el rescate y regreso de su entonces aliado político.

De acuerdo a lo esgrimido por el propio Baduel para justificar su acción, se trataba de evitar un derramamiento de sangre entre hermanos venezolanos. De allí que a Chávez se le exigió para su regreso permitir el ingreso a Venezuela de los observadores internacionales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA) en materia de derechos humanos a quienes su gobierno había prohibido la entrada al país. Se abriría una averiguación penal y militar por los sucesos del 11-A.

Cuando hay un hecho de conmoción y cesan en sus funciones los tribunales ordinarios comienzan las funciones de los tribunales especiales militares, como era ese momento, según el abogado Omar Mora Tosta, quien ha sido parte del equipo legal de defensa de Baduel. En ese acuerdo sobre el 11-A, señaló el abogado, se contemplaba investigar desde la cabeza del Ejecutivo hacia abajo para arrojar las responsabilidades de los hechos. Esa operación la impulsó directamente el general Baduel, para lo cual se conformó un grupo militar que iba a trasladar a Chávez desde la base militar de La Orchila a una zona de resguardo, separado momentáneamente del poder.

Pero eso no ocurrió. Las aeronaves se desviaron a Miraflores cambiando el rumbo de la historia. La orden de la operación militar establecía la convocatoria mediante referéndum constitucional para medir la voluntad del pueblo de Venezuela. Según los abogados de la defensa de Baduel, esta no fue una operación para favorecer a Chávez sino para rescatar el hilo constitucional y resolver la crisis que había en ese momento.

A partir de ese momento el general Baduel intentó darse de baja, según Mora Tosta; pero algunos aliados militares le recomendaron permanecer dentro de las FANB porque era una forma de seguir evitando las trasgresiones del gobierno. Chávez trató de mostrar una imagen de cohesión militar luego del 11 de abril y lo nombró comandante del Ejército y poco después ministro de la Defensa. Eso sería una estrategia para mantener cohesión, frente a una situación de ruptura entre los militares institucionales y los que estaban de acuerdo con el chavismo que se hizo evidente el 11A.

Ascendido y retirado

El 24 de junio de 2006, mientras se realizaba el desfile del 185 aniversario de la Batalla de Carabobo, Baduel fue ascendido a general en jefe y nombrado ministro de la Defensa, la más alta jerarquía en aquel momento. Pero un año después, el 18 de julio de 2007, en el patio de honor de la Academia Militar de Venezuela, pasó a retiro.

Baduel entregó el Ministerio de la Defensa con un discurso de despedida en el que cuestionó abiertamente el Socialismo del Siglo XXI y alertó a la nación sobre el peligro que se cernía sobre el país. Al finalizar el discurso Chávez lo abrazó y le dijo algo en el oído. Baduel nunca especificó qué le expresó el fallecido compañero de armas; pero en diversas oportunidades sugirió que una amenaza directa caería sobre él de insistir en enfrentarse a su proyecto político.

Tras apenas seis meses de su retiro y dedicado a recorrer el país en una actividad política ya como civil, en enero de 2008 fue detenido, acusado y sentenciado por un caso de “sustracción de dinero de la FAN”, actuar contra el decoro militar y abuso de poder. Ya había transcurrido el tiempo reglamentario de entrega de su administración con el finiquito correspondiente, como lo demostraría la defensa.

La amenaza se había consumado con un caso que –de acuerdo a sus abogados- no contaba con ningún soporte jurídico y en un tribunal militar de primera instancia, que no se correspondía a la jerarquía de general en jefe como lo indica el Código de Justicia Militar. Fue recluido en la cárcel militar de Ramo Verde, en Los Teques, estado Miranda.

En sus recorridos por el país y en las universidades, Baduel había comenzado a explicar los planes del gobierno con la Reforma Constitucional que se iba a imponer, con la que pretendían meter el comunismo en Venezuela y acabar con la institucionalidad. Y a finales de 2007, ante la pérdida del referendo para la Reforma donde se impone el NO, personas cercanas a Chávez le comentaron que el presidente lo quería preso y se desató una persecución feroz contra Baduel, su familia y sus allegados.

Comando Antigolpe

Baduel prácticamente cumplió toda su condena sin que le otorgaran beneficios alternativos, salvo en el último año, a partir de agosto de 2015, cuando obtuvo libertad condicional con numerosas restricciones que le impedían hablar con medios de comunicación social o salir de su residencia en el estado Aragua.

Habiendo cumplido casi la totalidad de la pena, muy apartado de la vida pública, esperaba la libertad plena que le correspondía el 3 de marzo de 2017. Pero, comenzando el 10 de enero de 2017, acompañado de una feroz campaña gubernamental por los medios de comunicación sobre amenazas a la revolución, el presidente Nicolás Maduro juramentó al “Comando Antigolpe” que, según dijo, “será el brazo ejecutor de las políticas preventivas, porque la batalla por la paz la ganamos con prevención, además de hacer justicia y que se castiguen todos los intentos golpistas para desestabilizar a Venezuela”.

Ese comando estaba integrado por el vicepresidente ejecutivo, Tareck El Aissami; la vicepresidenta de Soberanía Política Seguridad y Paz, Carmen Meléndez; la canciller Delcy Rodríguez; los ministros de Defensa, Vladimir Padrino López; de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol; el diputado Diosdado Cabello; el director del Sebin, Gustavo González López; el comandante general de la Milicia Nacional Bolivariana, César Vega González; el director de la Policía Nacional, Franklin García Duque, y el director de Contrainteligencia Militar, Iván Rafael Hernández Dala.

El mismo día de esa juramentación, Maduro viajó a la investidura de su aliado en Nicaragua, Daniel Ortega. Y esa misma tarde llegó a las puertas de la residencia de Baduel un contingente de vehículos con funcionarios de distintos cuerpos de seguridad, quienes allanaron la casa del general.

La orden había sido emitida por el Tribunal Cuarto de Control Militar de Caracas y allí se señalaba una nueva acusación, ahora por la presunta comisión del delito de traición a la patria e instigación a la rebelión. En la orden se especificaba que Baduel había sostenido reuniones en su residencia con medios de comunicación nacionales e internacionales y según un testimonio de un delator anónimo –los llamados “Patriotas Cooperantes”- de los utilizados prácticamente en todos estos casos de supuestas reuniones conspirativas. En la orden se señalaba, además, que a la casa de Baduel habían ingresado gran cantidad de armamento entre el 2 y el 4 de enero de 2017.

Nada discreto fue el allanamiento. Los vecinos se apostaron a las puertas de la residencia y con sus teléfonos grabaron y emitieron por las redes sociales lo que acontecía. Los vecinos alertaban sobre la posibilidad de que descargaran armamento para ser sembrado en la casa de los Baduel. La comisión tuvo que retirarse en poco tiempo y solo pudieron llevarse algunas computadoras, teléfonos y ninguna evidencia de armas.

El 28 de febrero de 2018 Baduel fue degradado y destituido de las FANB por decreto presidencial.

Cadena de detenciones

Paralelamente a las medidas contra Baduel, el Comando Antigolpe comenzó a operar con una serie de detenciones a militares y civiles por acusaciones por rebelión militar. La mayoría de ellas con vínculos de amistad con la familia del general.

El 24 de enero de 2017 fue detenido el general retirado de la Guardia Nacional, Ramón Antonio Lozada Saavedra, gran amigo de Baduel y de la familia por muchos años y quien siempre lo visitaba en la prisión de Ramo Verde.

El 19 de enero fue detenido el sargento retirado Noel Ricardo Romero, junto al coronel retirado José Bruzco Hernández, cuando regresaban de la primera visita que hicieran su esposa e hija a Raúl Baduel en Ramo Verde. Los militares retirados estaban acompañando a la esposa del general, Cruz María de Baduel, y a su hija Rayrin Baduel. Fueron interceptados poco antes de llegar a la residencia de la familia Baduel. Esos dos militares eran muy cercanos a los familiares a quienes siempre habían ayudado durante la prisión de Baduel.

Dos hijos presos

Durante las protestas en Venezuela de 2014, el 22 de marzo, su hijo Raúl Emilio Baduel fue sentenciado a ocho años de prisión en Tocuyito acusado de los delitos de instigación pública instigación a delinquir, agavillamiento e intimidación pública, junto a Alexander Tirado, por liderar una protesta pacífica frente al Parque de Ferias de San Jacinto, en Maracay. Fue excarcelado en junio de 2018 como parte de los diálogos iniciados ese año.

El 4 de mayo en la Operación Gedeón (2020) fue capturado Josnar Adolfo Baduel, otro hijo del general, acusado de conspiración, traición a la patria, tráfico ilícito de armas de guerra, terrorismo, intento de magnicidio y asociación. Durante tres días nadie supo de su paradero. Ni su abogado Omar Mora Tosta logró recibir información de alguna autoridad, por lo que alertó sobre una desaparición forzada, hasta que pasados tres días el tribunal informó que había sido recluido en la cárcel de Ramo Verde.

Su esposa e hija han sostenido que la persecución y prisión que sufrió el general Baduel se extendió a toda la familia. A sus hijas Andreína y Margareht Baduel les abrieron un procedimiento por solicitar una medida de habeas corpus a favor del hermano.

Una dramática historia de venganza y rivalidad, que vivió el militar que alcanzó la mayor jerarquía y preparación dentro de la FANB de los 4 oficiales que hicieron el juramento en el Samán de Güere aquel 17 de diciembre de 1982, cuyo evento fue la semilla de un modelo militarista que condujo a la grave crisis humanitaria que vive Venezuela. Y que lo tuvo como víctima a él mismo durante tantos años.