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Medidas anunciadas por Maduro agravan la crisis del país

Expertos consideran que los recientes anuncios económicos, a tenor de la actual emergencia por Covid-19, continúan en la senda del populismo clientelar. Coinciden además en señalar que las medidas atizaran la brasa de una gravísima crisis financiera y que, sin acceso al financiamiento externo, el gobierno no tendrá margen de maniobra frente a los impactos de la pandemia

Medidas anunciadas por Maduro agravan la crisis del país

Destacados economistas del país sostienen que les medidas tomadas por el gobierno de Nicolás Maduro agravarán la severa crisis económica que vive el país y no conducen a aliviar la carga que debe soportar la población ante las medidas de cuarentena y paralización.

Asimismo resaltan que el esfuerzo económico se coloca en el sector privado; en tanto que el gobierno mantiene el impuesto sobre la renta (ISLR) y se niega a flexibilizar medidas tributarias tonadas en los últimos meses como el impuesto al valor agregado (IVA) y el encaje legal de 100% que mantiene a la banca sin capacidad de maniobra económica y las fuentes de ingresos.

Entre las medidas de mayor impacto, anunciadas el domingo 22 de marzo por Maduro en cadena nacional destacan el plan de protección del Estado venezolano ante el coronavirus: salarios de nóminas de la pequeña y mediana industria mediante la plataforma Patria durante 6 meses, suspensión de pagos de alquileres de comercios y viviendas por 6 meses e inamovilidad laboral hasta diciembre. En cuanto a la banca se suspenden por 6 meses los pagos de capital e intereses de todos los créditos y restructuración del acceso a los créditos.

Y la emergencia económica

Un análisis difundido por el economista Leonardo Buniak sostiene que el gobierno debió comenzar por decretar un plan de emergencia económica, en consenso con el sector privado, para garantizar el sueldo de los trabajadores y la producción de alimentos y demás productos que ataquen a Covid-19.

Explica Buniak que dada la paralización casi total de las actividades económicas por la cuarentena decretada por el Ejecutivo Nacional y la necesidad de los trabajadores de disponer de sus sueldos, salarios, bonificaciones y otras compensaciones para adquirir bienes y servicios básicos, el sector privado de la economía debe disponer de la capacidad económica y disponibilidad de flujo de caja para sostener el pago de sus obligaciones en un contexto donde la mayoría de las empresas venezolanas están paralizadas, sin producir, vender y cobrar.

Más allá de mantener la continuidad de las remuneraciones salariales, hay que garantizar que se mantengan operativas las empresas industriales que fabrican productos que ataquen la sintomatología de Covid-19 (tales como antigripales, productos de higiene, entre otros); y también, aquellas empresas que forman parte de la cadena de valor del sector (fábricas y envasadoras de plástico, papel, cartón, artes gráficas, etc), porque la realidad es que la industria manufacturera funciona encadenada con total interdependencia entre subsectores, detalla Buniak.

Tal como lo expresó reiteradamente Conindustria, cualquier plan del gobierno debe considerar, no sólo el primer eslabón de la cadena sino, todos los demás.

En línea con lo anterior, para pagar remuneraciones salariales de los trabajadores y al mismo tiempo, incurrir en el gasto de comprar las materias primas necesarias para el proceso productivo, el sector privado deberá contar con los recursos económicos mínimos y necesarios para darle viabilidad a la misión de proveer bienes y servicios que en estas difíciles circunstancias demanda el país.

No estimulan la economía

El economista Asdrúbal Oliveros publicó en su cuenta de Twitter algunas reflexiones sobre las medidas anunciadas ya que el escenario económico que se tenía hace tres semanas, ya no existe. Es otro. “Hace tres semanas se veía capacidad de resistencia y financiamiento de la brecha externa, hoy no. La dimensión de la crisis es mucho peor. Las medidas que anunció Maduro ratifican su nula capacidad para darle estímulo a la economía en medio de su peor momento histórico. De hecho, las mismas pueden exacerbar los desequilibrios.

A juicio del director de Ecoanalítica la cooperación internacional solo será posible si se logra una hoja de ruta para la transición democrática, con acuerdos creíbles y verificables. De lo contrario, la situación en Venezuela se va a agravar con mucha rapidez. “Sino hay capacidad de facilitar esta transición, el país va a rumbo a un período de aguda tensión económica, política y social. Con resultados difíciles de predecir. En un contexto internacional, donde cada quien está lidiando con sus propios problemas”, afirmó Oliveros.

Modelo arcaico y primitivo

El economista Jesús Casique señaló que las medidas establecidas por el gobierno: inamovilidad laboral; pago de nominas durante 6 meses; suspensión 6 meses de las cuotas de crédito; y suspensión el pago de alquileres atizará la hiperinflación y la depreciación del tipo de cambio. Alertó que el país requiere financiamiento internacional pues el flujo de caja en divisas del gobierno está en caída libre y tendrá que financiar el déficit fiscal con la expansión monetaria. Esto impactará en la volatilidad del tipo de cambio e inflación en Venezuela.

El director de Capital Market Finance advirtió que el resto del mundo aplica medidas de alivio tributario y estímulo financiero al sector privado para minimizar el cierre de empresas. Nuestros empresarios están “guapeando”, apoyando la fuerza laboral por ello el gobierno debe establecer una prórroga del ISLR.

Casique reiteró que, en un escenario de servicios públicos precarios, una hiperinflación que lleva 28 meses, 25 meses en depresión, dos años de default, expropiaciones de 6 millones de hectáreas productivas y una reducción de las empresas manufactureras de 11.118 en 1998 frente a 2.849 en 2019, refleja que se aplicó un modelo arcaico y primitivo.

Sostiene que es necesario una prórroga del ISLR, suspensión de anticipos del IVA y del encaje legal marginal. Resalta que el Banco Central de Venezuela (BCV) financió el gasto público emitiendo dinero inorgánico violando la Constitución. Creó así la mayor inflación del mundo y destruyó la moneda que fue más dura que el dólar, detalló Casique.

Por ello recuerda que Venezuela desde 1999 hasta el primer trimestre de 2019 recibió por exportaciones petroleras 630.002 mil millones de dólares. Y ahora el país acarrea severas adversidades de flujo de caja con el sector petrolero diezmado. Por ello el especialista se pregunta: ¿Dónde están los reales?

No hay dinero

El economista y director de Oil for Venezuela, Francisco Rodríguez, destacó en sus redes sociales que “las medidas anunciadas por Nicolás Maduro implican costos significativos para el sector privado venezolano. La realidad es que en ausencia de financiamiento internacional, el gobierno tiene muy pocas opciones para manejar los impactos económicos de la pandemia”. Pero advirtió que “es fácil pedir al gobierno que exonere impuestos y compense a los privados. La realidad es que no tiene ingresos para hacerlo. De intentarlo, sin financiamiento externo, lo que hará será atizar la inflación y complicar aún más la situación económica de los venezolanos”.

Extremadamente grave

El economista José Manuel Puente atendiendo una entrevista con la periodista Shirley Varnagy resaltó que en los últimos 20 años Venezuela tuvo ingresos por 997 mil millones de dólares. “Si se hubiese ahorrado la mitad de esos ingresos brutos por exportación se tendría en estos momentos un ahorro de 500 mil millones de dólares. Lo que era evidente para un país petrolero que tuvo esos ingresos los últimos 20 años, para una coyuntura como esta era que tuviese un fondo de ahorro”.

Con respecto a las medidas, Puente destacó que “la situación financiera es extremadamente grave. Si ahora el gobierno plantea que va a asumir el pago de nóminas de pequeñas y medianas empresas, la única manera de hacerlo es ampliando el déficit fiscal. Para que el gobierno pueda cubrir este pago de salarios de pequeñas y medianas empresas debe realizar una inyección de bolívares o petros muy importante; y eso va a ser gasolina pura para el tipo de cambio y para la inflación venezolana”. Alertó que “el tipo de cambio lo que está haciendo es agarrando impulso para ajustarse en el futuro”. A su juicio “al final lo que uno ve, después de escuchar las medidas de Maduro, es que las medidas lo que van a hacer es agudizar la crisis”.

Lo que se requiere

¿Qué necesita el sector privado de la economía venezolana para garantizar el pago de sueldos y salarios, la producción de alimentos, medicinas y productos que minimicen los riesgos letales del coronavirus? se pregunta el economista Buniak. En su documento difundido sobre las medidas resalta que “todo se resume en condiciones económicas mínimas, explicadas por la existencia y disponibilidad de flujo de caja, de capital de trabajo para garantizar la operatividad del sector”.

Considera que el grueso de las medidas se centran una vez más en propuestas populistas de expansión de gasto público con fines clientelares.

Advierte Buniak que la resolución de mayor preocupación para el sector productivo y la industria bancaria nacional fue la de suspender los pagos de capital e intereses a todos los créditos otorgados. Supone un golpe directo al corazón del sistema bancario. La principal fuente de rentabilidad y de solvencia de una institución financiera es la contabilización de ingresos por créditos otorgados; médula del negocio de intermediación financiera.

No contabilizar ingresos por créditos durante un semestre en medio de un proceso de hiperinflación que multiplica al alza los gastos administrativos, en un contexto de país donde la colocación de créditos está extinguida por el encaje marginal del 100%, supone casi decretar la inviabilidad e insostenibilidad del sector bancario.

Urgente

Buniak alerta que se requiere con urgencia un plan de estímulos monetarios y fiscales que permitan dinamizar una economía que viene de una contracción acumulada de casi 70% en los últimos 24 trimestres.

“No es momento para una política monetaria restrictiva con un encaje que hace el crédito bancario prohibitivo; y por otra parte, con una política fiscal regresiva basada en mayores alícuotas de impuestos, multas y sanciones que reducen al mínimo el flujo de caja de las empresas y por ende su capacidad de maniobra en la actual coyuntura. Entonces, ¿hacia dónde debe apuntar la estrategia?”, reflexiona.

¿Que hacer?

Para Buniak lo primero es ordenar una drástica disminución del encaje legal marginal de 100% que se le mantiene a la banca nacional desde hace casi un año. Hoy el sistema bancario venezolano tiene un poco más de 50 billones de bolívares encajados en el BCV, lo cual constituye un verdadero gravamen al proceso de intermediación financiera en Venezuela.

En segundo lugar, en línea con lo que está ocurriendo en todos los rincones del planeta donde muchos gobiernos del mundo civilizado están diseñando ambiciosos programas de estímulos fiscales para atenuar los impactos colaterales de Covid-19, estrategias de políticas fiscal que se incluyen en la mayoría de los casos, el diferimientos de los pagos del ISLR e IVA, otorgamiento de subsidios directos a los estratos de la población de menores recursos; para Buniak resulta imperativo y necesario que el gobierno de Maduro dé marcha atrás en su empeño de asfixiar con nuevos y mayores impuestos, multas y sanciones al frágil sector privado de la economía venezolana.

“Creo necesario en el marco de la actual emergencia y que amenaza peligrosamente la salud y el bienestar de todos los venezolanos, que el Ejecutivo decrete el diferimiento de la reforma tributaria y produzca con carácter de urgencia un proceso de relajación tributaria, que suponga una extensión del plazo para la declaración y pago del ISLR, así como exonerar del pago del ISLR a personas naturales con ingresos perjudicados al estar impedidos de asistir a sus puestos trabajos”, indica.

Sin tributos durante la emergencia

Igualmente considera que es necesario suspender la imposición de sanciones tributarias por el tiempo que dure la emergencia. Debe exonerarse del pago de impuesto sobre importaciones tanto a los rubros necesarios para combatir el Covid-19 en Venezuela, como para los del rubro del sector alimentación.

“Es crítico garantizar el suministro de combustible a todo el transporte público y de carga a nivel nacional y velar por la seguridad de las cadenas de distribución de bienes y servicios desde los centros de producción hasta los anaqueles en los supermercados. De no hacer lo propio, COVID-19, va a cobrar muchas vidas en Venezuela y no por neumonía, sino por el resultado del hambre y la desesperanza. No es momento para equivocarse”, concluye Buniak.