Los memes y la mala HoRtOgrAfía

Miliber Mancilla explica algo más que chistes: te explica aquí, por si no te habías dado cuenta, que en las redes y en los memes está más que permitido romper las normas de la ortografía y todo con el único fin de cargar con un sentido extra a las palabras. En estos contextos hay comunidades que entienden, que comparten los códigos. Y que nadie se moleste, haga el favor

Los memes y la mala HoRtOgrAfía

Ya todos sabemos (y si no lo saben, lo estoy diciendo) que las lenguas están en constante cambio, no son entidades estáticas. Lo notamos por los nuevos extranjerismos (body shaming, ghosting, mansplaining), los cambios pragmáticos y semánticos de algunas palabras, y en nuevas acepciones de palabras conocidas; solo por dar unos ejemplos. Las lenguas cambian gracias a sus hablantes y estos siempre tendrán necesidades distintas. Las personas cambian (menos los onvres, los onvres nunca cambian), la sociedad cambia, el mundo cambia. Cambia nuestra forma de pensar y ver el mundo e incluso, en algunos países, hasta cambian de presidente, ¿ustedes pueden creer esto?

La vaina es que, pese a que las lenguas son dinámicas y la relación que existe entre el signo y el referente es completamente arbitraria y convencional (por ejemplo, no hay nada en una mesa que nos obligue a llamarla mesa y no de otra forma), yo no puedo agarrar un día y decidir que a la mesa la voy a llamar patilla así sea rosada con patas verdes. La convención social es necesaria, sin ella no existiría un sistema (lengua). Nos ponemos de acuerdo para llamar mesa a la mesa y silla a la silla. Por eso decimos que la lengua es dinámica, pero también es impuesta. Una vez que aceptamos llamar mesa a una mesa no podemos ir por la vida cambiándole el nombre o las reglas. Una sola persona no puede modificar una lengua porque no nos entenderíamos y ¡adivinen! las lenguas las usamos para comunicarnos con otras personas, ¡duh!

Perdón, dije tanto mesa que mesa que más aplauda.

A ver, con todo esto quiero decir que la lengua cambia, pero no a los coñacitos. Toda lengua tiene una norma: reglas gramaticales, ortográficas, de acentuación. Reglas que usamos para entendernos; sin ellas, llegaría el punto en el que cada persona tendría su propia lengua y dejaríamos de interactuar, de ser seres sociales, porque qué sentido tiene.

Así que hay que dejar de pensar en que tener una buena ortografía es solo sinónimo de escribir bonito. Tener mala ortografía (cacografía) puede hacer que creemos confusión, enviemos un mensaje poco claro y poco coherente. Incluso, hay errores que pueden ser fatales: si eres programador, posiblemente lo entiendas o también si votaste por tal personita en 1998.

Además, si de verdad quieres conseguir trabajo, no es muy conveniente que escribas “Soy hinjeniero de cistemas y sientifico de datos” en tu currículum.

¿Y en el caso de los memes?

Ah, ya va, que eso es otra cosa.

Un meme es un “texto, imagen, video u otro elemento que se difunde rápidamente por internet, y que a menudo se modifica con fines humorísticos”. Pueden ser gráficos y escritos.

La RAE también aborda reglas gramaticales y ortográficas en el lenguaje del entorno digital. Habla de la escritura en Internet. De cómo deben usarse los emojis –porque al parecer, como se nos dé la putísima gana no era suficiente– y menciona que los memes no deberían usar grafías incorrectas.

Y yo estoy en completo desacuerdo.

Por supuesto que, como ya mencioné, cada lengua debe seguir una norma, registro formal, un ideal lingüístico, pero ¿en los memes?

Cuando íbamos al colegio nos enseñaban que había grandes diferencias entre la oralidad y la escritura. Nos decían que la oralidad siempre era más espontánea (conversaciones con amigos y familiares) y la escritura era bastante formal (documentos, libros, cartas). Por supuesto que no todo lo que era oral era informal (conferencias, clase magistral) y no todo lo que era escrito debía estar en registro formal (una postal, una carta amigable o amorosa, tarjeta de cumpleaños). Sin embargo, ahora todo es bastante diferente porque con la llegada de Internet, las redes sociales y hasta una pandemia –gegege-, conversamos por WhatsApp, Telegram y nos leemos en Twitter.

La lengua oral siempre se ha definido por ser espontánea, inmediata e informal. Los gestos, las expresiones y la prosodia son características de la oralidad también. Ahora esa espontaneidad, inmediatez e informalidad son llevadas a redes sociales. Para poder expresarnos como lo hacemos en la oralidad, se utilizan elementos como las mayúsculas para ENFATIZAR O GRITAR, la vocal ‘i’ para imitir i lis dimís o en casos como “holis”, “chais”, “besis”, “lindis” y, por supuesto, emojis, memes y gifts. Nos apoyamos de todos estos elementos para expresar de manera escrita lo que en la oralidad se nos hace tan natural.

Estos recursos son usados para comunicarnos de manera informal con personas que no conocemos.

Los tuiteros crearon su propia variedad lingüística y eso es fascinante. La mala ortografía en memes es parte de dicha variedad. Y es que soy muy fan de la coma del vocativo y todo eso, pero yo no me imagino un meme de Helga Pataki diciendo: ¡Ya siéntese, señora! Ay, no, a mí dejénme el YA SIENTESE SEÑORA. Así, sin coma del vocativo y sin tilde.

Y esta mala ortografía también nos ayuda a expresar ironía, burla y una parodia a la limitación intelectual:

“Las MuGeres Solo Vuscan onVres coN Plata, por esO nAdie Eztha coNmigo”.
No, Ramón, nadie está contigo porque eres un idiota, feo y bueno, sí, eres pobre.

En este caso, cité a alguien que originalmente escribió “correctamente” todas las palabras. También se puede notar que otro de estos recursos es el uso deliberado de mayúsculas y minúsculas en una misma palabra.

¿En serio estás de acuerdo con la mala ortografía?

Ok, nos podemos calmar, porque todo hablante (dice uno que todos, pero en general sí) tiene la capacidad de distinguir contextos. Una persona cuerda que trabaje en una empresa cuyo jefe le reclama por haber eliminado unos archivos no puede responder: “No deBí aser eSo jaja”.

Y, dentro de Twitter, también se manejan distintos contextos. Hay personas que escriben tuits sin utilizar nunca estos recursos mencionados, utilizan solo un registro formal. Otras personas que solo se dedican a escribir sobre temas como historia o política. Otras personas que se limitan a interactuar sobre temas “serios” y, aun así, tienen mala ortografía, gegege.

Pero, en general, esta nueva forma de expresarnos por redes sociales no demuestra pObreSA LinGüíZthiKa porque estos formatos fueron creados en colectividad. Se usan de forma deliberada. Decimos onvres y mugeres, entendemos un “ola, fea” y no juzgamos a nadie que, en este contexto, escriba “toi solito”.

Las redes sociales son un mundo aparte, así no nos conozcamos y ni siquiera nos hayamos dado follow, vamos creando una comunidad. Sabemos que si tenemos tres gatitos podemos decir que tenemos three mimir. Igualmente, podemos decir “coño, tengo antojo de Flips” y quizás alguien nos lo lleve a las tres de la mañana (chiste interno, ¿vieron?).

En Internet hablamos distinto y eso hay que aceptarlo, así que no estén tristikos, llo zí stoi felis.