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11 razones por las que siempre tienes “hambre”

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09/08/2016
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FOTO: PRESSFOTO / FREEPIK

¿Terminas de comer, pasan unos minutos y empiezas a sentir hambre de nuevo? Algo te trata de decir tu cuerpo así que ¡escúchalo!
El hambre es algo un poco complicado de explicar ya que puede darse por razones psicológicas y/o biológicas. También puede manifestarse posterior a la ingesta de ciertos alimentos que tienden a dar literalmente “hambre”.

Tomando en cuenta esto, aquí les dejo algunas razones científicamente comprobadas que pueden activar esa señal de hambre en el cuerpo para que las tomen en cuenta y empiecen a cambiarlas:

1. Comes demasiados carbohidratos refinados. Así ingieras un poco en cada comida, puede ser la razón por la que tienes hambre todo el tiempo.

Los carbohidratos refinados son deficientes en nutrientes, por lo tanto no te llenan. La falta de fibra saciante, en su forma original, en estos carbohidratos crean picos de azúcar en la sangre que después caen y activan las hormonas del hambre que hacen quieras buscar más… sí, lo adivinaste: carbohidratos.

2. Tienes sed: esto pasa a veces porque el hipotálamo regula el hambre y la sed, lo que hace que a veces confundas las señales del cuerpo.
Intenta tomar algo de agua y esperar 20 minutos antes de correr a comerte un pedazo de torta porque estás hambriento.

3. Comes distraída. Un estudio demostró que la personas que no están atentas al comer, sea por el televisor, ruido, o el celular tienden a comer más. Si tu cuerpo no entiende que estás comiendo, es prácticamente como si hubieses olvidado hacerlo y por eso no deja de pedir comida.

4. Siempre estás estresado. Mientras que el estrés puede quitarte el hambre, a veces, el estrés persistente o constante puede hacer lo contrario: te hace liberar cortisol, que encenderá la señal de hambre del cuerpo.

5. No duermes lo suficiente. Cuando no duermes lo suficiente, los niveles de leptina (la hormona que dice que “estás full”) decae, lo que te aumenta el apetito. También, dormir poco te hace quemar menos calorías, y aumenta el cortisol en el cuerpo, lo que te hace guardar más grasa.

6. Comes de acuerdo a las calorías, no los nutrientes. Las calorías no sacian el hambre, los nutrientes sí. El problema es que la mayoría de los snacks que compramos no tienen fibra, ni proteína ni grasa saludables; por lo tanto, el resultado de comerlas es generar más hambre.

7. Comes muy rápido. Las hormonas del hambre tardan entre 20-30 minutos en llegar a tu cerebro. Por lo tanto, comer muy rápido hace que no le dé tiempo al cerebro de avisarte que ya basta.

8. Tu Instafeed está lleno de fotos de comida. Aunque no lo creas, ver fotos de comida todo el día puede ser la razón por la que no aguantas el hambre a toda hora.
Existe algo denominado visual hunger que exagera tus ganas de comer y, aunque estés full, le envía la señal a tu cerebro de que está hambriento.

9. Tomas todo diet: aunque sabemos que evitar consumir azúcar es necesario si pretendemos comer más saludable, muchas veces los edulcorantes presentes en las cosas “light o diet” pueden disparar nuestra hambre.

10. Te saltas las comidas. Cuando no comes, tu cuerpo agota sus reservas de glucosa en la sangre, lo que promueve un aumento de la hormona del hambre (ghrelina) e incrementa tu apetito.

11. Si tienes un “metabolismo rápido”, en este caso, el que tengas hambre constantemente puede ser por el simple hecho de que quemas más calorías (incluso cuando descansas). Eso significa que tu cuerpo necesita recuperar energía constantemente.

Si algunas de estas razones te parecen conocidas, intenta cambiar el modo en cómo las realizas para disminuir tu hambre y satisfacer a tu cuerpo como debe ser.

En pocas palabras: come balanceado, seguido, sin distracciones y sigue cuentas en Instagram que te motiven, no que te saboteen (como la mía).