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En Isla Magarita, el Jardín de Osmar siembra esperanza y futuro

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El espacio gastronómico y creativo Valle de Dumel es sede de El Jardín de Osmar, un emprendimiento familiar, impulsado por la Fundación Fogones y Bandera, que ofrece plantas comestibles y ornamentales y brinda al cliente la posibilidad de comprar una mata y sembrar esperanza y futuro venezolano

Durante la inauguración, Sumito Estévez presidente de la Fundación Fogones y Bandera explicó que fortalecer potencialidades e impulsar el desarrollo personal y económico de quienes integran su equipo laboral ha sido uno de los principios mantenidos por él y su esposa en su experiencia como empresarios. Es por esta razón que ante el gusto por la siembra del jardinero Osmar Vásquez y sus hijas, surgió la idea de gestionar desde la Fundación Fogones y Bandera un proceso de acompañamiento para consolidar un proyecto que le permita crecer y generar ingresos para el bienestar familiar.

Orégano, albahaca, tomillo, toronjil, Yerbabuena, Rúcula, Romero, Culantro, Petunia, Cofia, Salvia y ajo de porcelana son sólo algunas de las plantas que podrás encontrar en El Jardín de Osmar, alojado en Valle de Dumel, ubicado al final de la Calle Lárez, cruce con calle El Dique, en La Asunción, Isla de Margarita. Para mayor información pueden comunicarse por el teléfono 0295-2420680.

La historia de Osmar

el jardin de osmar
Sembrar en sus hijas amor por la tierra es el sueño de Osmar Silva desde que se hizo padre. Para él trabajar en un jardín es una forma divertida de acariciar la vida y un oficio digno que siempre garantiza alimentos para la casa.

Osmar ama la tierra desde que tenía nueve años. Su bisabuelo, Erasmo López, tenía el Conuco Santa Marta de Fermín en el cerro La Aguada, del municipio Arismendi y fue precisamente allí donde desde niño aprendió a sembrar maíz, yuca, berenjena, ají margariteño, pimentón, orégano, plátano y quimbombó, entre muchos otros. Cada fruto del conuco era un manjar en las manos de su madre Silvia Silva y de su abuela Irma López, a quienes religiosamente entregaban parte de la cosecha.

Limpiar el terreno, hacer semilleros, sembrar en luna menguante, regar sin sol y hablarles diariamente a las matas para garantizar una linda flor y un buen fruto son las tareas aprendidas de su abuelo. Hacerlo con amor, paciencia y respeto ha sido la fórmula para disfrutar el oficio de jardinero que le ha permitido educar a Osmary, Yulieth y Oscarli, a quienes desde muy pequeñas les divierte estar con papá y regar matas, echar escardilla, podar hojas, cortar flores y cosechar frutos. Para ellas es una gran fiesta cuando llega el día de agarrar la berenjena, el orégano, el ají o el pimentón.

Para Osmar el proyecto El Jardín de Osmar en las tierras de Valle de Dumel, es un sueño hecho realidad, que lo conecta con la niñez, pues en estos mismos terrenos comió mango y bebió jugo de caña hasta la saciedad. Materialización de un sueño que sin duda le permitirá dejar un legado a sus hijas.

Sembrar matas, vender sus frutos o vender plantas pequeñas que puedan crecer en distintos hogares es una manera de regalar vida, una espiral infinita que se mueve al ritmo de la luna. Es por esta razón que si compras una mata para llevarla a casa, Osmar siempre te dirá: cuídala, que es un ser vivo, riégala, que el agua la alimenta y dale sol que necesita su energía. Si sigues estas indicaciones verás alegría verde en tu casa.

Si por alguna razón la mata que llevas se pone triste, entonces tienes la opción de llamar a Osmar y seguramente responderá: