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Mateo Manaure: “Mi concepto de paisaje es el de las vísceras”

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28/03/2018
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TEXTO: YOYIANA AHUMADA L

Junto a Alejandro Otero, Carlos Gonzalez Vogen, Omar Carreño y Pascual Navarro, Perán Erminy, Rubén Nuñez, Narciso Debourg, Dora Hersen, Aimeé Batistini y J.R. Guillent Pérez conformaron la vanguardia que escribió el capítulo de la modernidad plástica de Venezuela. Se despidió a los 91 años dejando un legado de belleza y futuridad como el artista de mayor presencia en la Ciudad Universitaria que sigue en pie pese al abandono y a la arremetida gubernamental. Seguía siendo un rebelde y sentía que aún no pagaba su deuda al país

El siglo XXI recién estaba de estreno cuando Mateo Manaure cumplió 50 años de trayectoria artística. Preparaba una retrospectiva en la Galeria Muci de Las Mercedes. Casi a finales del año que siguió al deslave de Vargas, el 21 de noviembre, abrió las puertas de su taller en La Campiña, en Caracas, y concedió esta entrevista para la desaparecida revista Primicia.

Con motivo de su muerte en 2018, rescatamos este documento histórico que escudriña en las visiones del artista plástico que adornó la Ciudad Universitaria y toda Caracas. Algunas de sus respuestas siguen tan vigentes como casi dos décadas atrás.

–¿Quién es Mateo Manaure?

–A los 21 años fui disidente, a los 73 soy un rebelde con causa. Tengo grandes amigos, pero no les pongo color porque yo considero que son mi único patrimonio.

–¿Cuánto del Cacique Manaure hay en usted?

–Cuando Juan de Ampíes vino a fundar Coro, Manaure dijo: “Aquí hay muchas tierras, déjame las mías con mi gente y quédate tú con las demás”. Y firmaron un acuerdo. Luego vinieron los welseres, a quienes la corona española dio estas tierras en concesión y sacaron a Manaure que dejó a su primo peleando y se vino para el Delta. De ahí viene este Manaure, de ahí vengo yo.

–¿Qué significa ser disidente?

–Para nosotros fue una gran responsabilidad asumir ese enfrentamiento con maestros que nos dieron lo mejor en cuanto a técnica y oficio, pero que tenían casi 50 años de atraso con respecto a lo que se venía haciendo en el mundo. El único que había llegado al impresionismo era Armando Reverón. Nosotros trajimos la modernidad a Venezuela.

¿París era una fiesta?

–En mi primer viaje yo no hice nada. Me daba terror tomar un lápiz y un pincel en mis manos, manchar una tela. Yo lo que hacía era vagar por las calles de París viendo galerías y museos. Y también bohemia.

–¿Carlos Raúl Villanueva, su guía espiritual?

–La Nena Palacios me ofreció un salón de La Casa Moderna en Chacaíto. Y a esa muestra asistió Carlos Raul Villanueva, quien al ver mi obra me dijo: “Eso es lo que yo necesito para la Ciudad Universitaria”. Así, Carlos Gonzalez Vogen y yo hicimos los murales del estadium universitario. Él nos dio un espacio para abrir la galería en el Bloque 7 en El Silencio. Ahí organizamos la primera exposición de arte abstracto en Venezuela, patrocinada por Alfredo Boulton, Leopoldo Martínez Olavarria y el propio Villanueva.

–¿Abstraccionista, constructivista o figurativo?

–Para mí tiene tanta importancia mi obra pictórica Los suelos de mi tierra como Las columnas policromadas. Mi concepto de paisaje es interior, es el de las vísceras.

–¿Realismo socialista vs arte abstracto?

–El grupo de Gabriel Bracho y César Rengifo decía que el nuestro era un arte burgués y de ellos verdaderamente revolucionario. Pero el arte abstracto está desligado de prejuicios y nos permite expresarnos en la libertad más grande. Afortunadamente esa polémica no rompió nuestra amistad.

–¿Qué siente cuando ve la Ciudad Universitaria?

–Mucha tristeza porque yo he colaborado con muchos rectores para preservar ese patrimonio y realmente duele ver la indolencia, el descuido y la desatención de la comunidad universitaria frente a esa maravilla.

–¿Qué significado tiene la columna?

–La columna es el arte religioso nuestro, los retablos, los tablones. Las columnas llamaron mucho la atención como rompimiento de la horizontalidad en el arte y también con la posibilidad del tratamiento de nuevas técnicas.

–¿Cree en el destino?

–Sí. Yo supe siempre que iba a ser pintor.