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Así es como dejé de creer en “el felices para siempre”

Titanicfeature
11/10/2017
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TEXTO: ASTRID SALAZAR (@ASTRIDSTEPHANYS) | FOTOGRAFÍA: RUSSELL CARPENTER.

Cuando era joven, bueno más joven, envidiaba el noviazgo de mi amiga Stephany. Su novio era súper romántico, todas las semanas le enviaba flores, la llevaba a comer a los mejores restaurantes de la ciudad, y ni hablar de sus escapadas quincenales a las playas más paradisíacas del Caribe.

No solo yo los envidiaba, el grupete de mis compañeras de trabajo también lo hacía. E inclusive los amigos del novio. Era inevitable, “envidia sana” le decíamos. Stephany lo sabía y muchas veces nuestras reuniones terminaban con los largos consejos de la “sabia” Stephany para tener y mantener una “pareja ideal”.

Hasta aquel 8 de julio de 2009 cuando ¡Puff! La relación entre Stephany y su novio había terminado. Todos quedamos impactados. Nadie lo creía. Pero ¿si eran los novios perfectos? No sabíamos el porqué, fue un rápido episodio para nosotros los espectadores, de un amor idealizado.

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Entonces, ya luego cuando nadie recordaba a esta ideal pareja, Stephany en el bar con unas cervezas demás lo confesó todo:

- El sexo entre él y yo, era “sexo nómina”; cada quince días. Y en los últimos momentos lo hacíamos mensual, más que por placer era por obligación.

- ¿Todas esas salidas al mar?

- Era porque sus amigos allí estaban. Yo prefiero los lugares fríos.

- ¿Y Las flores?

- Consecuencia de una discusión anterior.

En esa noche de confesiones me di cuenta que las parejas ideales solo existen en nuestra mente, una fantasía que debemos eliminar. Aunque, muchas veces tengamos una pareja modelo a seguir, como nuestros abuelos, nuestros tíos adorados que viven amándose, e inclusive la separación de nuestros padres y el jurar que uno lo hará diferente. Cuando tratamos de moldear nuestra relación de acuerdo a la de alguien más, se pierde la particularidad e inevitablemente la insatisfacción será la protagonista en tu relación, porque jamás se podrá alcanzar los parámetros de una fantasía, fundamentada en la “pareja perfecta e ideal”.

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Se debe desmitificar este canon de las parejas ideales y comenzar a diseñar nuestra propia historia a sabiendas, de una vez por todas, que la mayoría de las parejas tienen problemas, incluso aquellas que parecen perfectas. No es la falta de problemas lo que hace que una relación funcione, sino la forma en que juntos logran superarlos.

Quizás dejarse de fijar en parejas modelos sea el primer paso. Puesto que, la pareja que conforma tu amiga, o la de tus tíos, de tus abuelos, o la que conforma la de tu película favorita, no sea la pareja que te convenga a ti. Al rechazar prospectos que se salen de tu fantasía, dejas pasar, muchas veces, a la que sí te conviene.

Las relaciones no se pueden encasillar en un patrón o en un modelo a seguir. No existen dos parejas iguales, el hecho de que tu relación sea diferente, no quiere decir que sea peor que las demás, puede significar que es tan buena o mejor como cualquier otra.

Enfoquémonos en nuestra propia historia. Construyamos desde la originalidad y versatilidad, alejándonos de la “envidia sana”. “El felices para siempre” es mucho mejor escrito desde nuestras venas. Entre el dulce y amargo como el guarapo irán fluyendo las líneas, de quizás no la mejor de todas la parejas pero sí una auténtica, la tuya.

 

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Astrid Salazar | Instagram: astridstephanys | Twitter: @astridstephanys

Poeta, editora, sexóloga, docente y directora de Ediciones Dirtsa Cartonera nacida en Maracay. El poema es su lugar y la poesía el camino que transita. Piensa que la vida es más llevadera si tiene una dosis de café diaria.