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“Estamos cansados de vivir en un país controlado por pranes”

manuelARedondo
14/02/2019
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TEXTO: MANUEL ÁNGEL REDONDO FOTO: DANIEL LARA

Locutor, comunicador social y humorista, Manuel Ángel Redondo se montó en la tarima de la manifestación convocada por la oposición el pasado 12 de febrero, Día de la Juventud. Su discurso, claro, duro y al mismo tiempo esperanzador, es algo que tienes que leer. Y por eso lo tenemos aquí

Me presento brevemente porque yo no soy diputado, yo no soy político, yo no milito en ningún partido.

Me llamo Manuel Ángel Redondo, soy comunicador social de la República, trabajo en radio, soy parcialmente conocido por hacer chistes del gobierno en YouTube con un webshow de sátira política llamado “Pero Tenemos Patria”, por pasar hambre también en Youtube a través de un documental sobre el salario mínimo venezolano y por uno que otro proyecto por ahí. Sin embargo, hoy no vengo a hablarles de eso, hoy les hablo como un joven más que sigue haciendo vida en Venezuela.

Los estaré acompañando en ese evento dedicado a celebrar la vida, hoy en el día de la juventud. Una juventud que hoy más que nunca está cansada, está harta. Harta de pagar los platos rotos de un conflicto que nosotros no generamos, que no es nuestra culpa y que sin embargo nos ha hecho la vida imposible desde hace 20 años.

Es raro y hasta paradójico. Porque somos una generación de jóvenes, pero cansados. Cansados de que los problemas nunca tengan soluciones sino excusas y culpables imaginarios. Cansados de ver a nuestros amigos y familiares tener que irse caminando por una frontera buscando un mejor futuro. Cansados de ver gente comiendo de la basura y cansados de que te puedan matar por un teléfono. Estamos cansados de vivir en un país controlado por pranes y malandros. Cansados y hartos de ver a señores con escoltas y camionetas caras hablar de lo bien que está el país cuando tienen a sus hijos estudiando afuera y aún tienen el descaro de decir que este país tiene futuro estando como está.

A esa dirigencia obsoleta y en este momento ilegítima les decimos: los jóvenes de Venezuela no nos comemos más ese cuento. No somos ciegos. Los ciegos son ustedes. Ciegos y gordos de poder.

Quisiera ver si me ayudan, porque yo no soy muy especialista en materia política, y quizás me esté equivocando, pero:

¿Cómo se le llama a un régimen que no respeta los DDHH?

¿Cómo se le llama a un régimen que enjuicia menores de edad en tribunales militares y cuando le conviene políticamente, los llama “presos políticos” y juega con que los va a liberar?

¿Cómo se le llama a un gobierno que promueve la impunidad?

¿Cómo se le llama a un gobierno que no respeta las instituciones elegidas democráticamente?

Podría seguir y seguir porque la lista es larga, pero todos sabemos que a eso se le llama dictadura.

Y por eso los jóvenes estamos cansados, cansados y hartos. Pero si analizamos la historia venezolana nos damos cuenta de que la juventud siempre ha sido la gasolina de muchos cambios políticos en el país. Y sobre todo un día como hoy, 12 de febrero.

Porque un 12 de febrero pero de 1814 fue la juventud y los estudiantes quienes comenzaron a tejer el camino hacia nuestra independencia. Fueron los jóvenes quienes en 2007 salieron a defender la Constitución y ganaron, muchos de ellos hoy diputados de nuestra legítima Asamblea Nacional. Al igual que hace unos años, el 12 de febrero de 2014, cuando fuimos los jóvenes quienes salimos a las calles a seguir escribiendo esta historia de nuevo. Igual que hoy por hoy, es un joven el Presidente Encargado de Venezuela.

Ya que este evento es por la vida, nos toca recordar que no estamos todos. Faltan Bassil Da Costa, Robert Redman, Juan Pernalete, Fabián Urbina, Armando Cañizales, Miguel Castillo y cientos más. De hecho, a pocos metros de este lugar murió en 2017 Neomar Lander, un chamo de 17 años. Hasta el día de hoy se discute cómo fue su muerte o qué la ocasionó. A mi no me importa. Lo que importa es que un chamo de 17 años salió de su casa a protestar y no volvió. Un chamo salió a ejercer un derecho y recibió de recompensa que le abrieran el pecho. ¿Qué estabas haciendo tú a los 17 años?

Los jóvenes venezolanos no queremos lujos, queremos tener una vida normal, con oportunidades, con potencial a crecer.

Queremos vivir en un país donde nos alcance la plata, donde no todo sea un guiso.

Queremos un gobierno que no esté hablando de episodios del pasado ni de enemigos imaginarios, sino del presente y de soluciones a los problemas.

Queremos salarios dignos para nuestros profesores universitarios.

Queremos vivir en un país en el que informar no sea un delito.

Queremos confiar en la posibilidad de crecer en el país en el que nacimos. Que las próximas generaciones tengan que vivir lo que hoy estamos viviendo.

Por eso también queremos elecciones libres, con un Consejo Nacional Electoral que no sea eterno, donde no estemos viendo las mismas caras durante 20 años como si fuese una monarquía. No queremos ver más a Tibisay Lucena.

Por último, ya para ir despidiendo, sepan los políticos de gobierno y de oposición que la generación que viene, que se está formando, no es la misma. No tiene vicios del pasado.

Crecer en un país en crisis tiene ciertos beneficios. Nos hace más ágiles para ciertas cosas. Años de derrotas nos han hecho más fuertes. Nos quitaron el miedo.

Nosotros no vamos a decir “amén” a cualquier cosa que nos digan. No vamos a mitificar líderes. Los jóvenes de la nueva Venezuela sacamos nuestras propias conclusiones, porque defenderemos a Venezuela, no a sus gobernantes, sean quienes sean.

Los jóvenes de la nueva Venezuela no vamos a despertar todos los días esperando que algo pase. Nosotros mismos, en la calle, vamos a hacer que las cosas pasen. No vamos a esperar que la política nos dirija, seremos nosotros quienes actuemos.

“La lucha de pocos vale por el futuro de muchos” dijo Neomar, pero yo creo que ahora la lucha de todos, vale por el futuro de un país, de las nuevas generaciones que vivirán la democracia que nosotros construiremos. Somos la fuerza de los que no están y esta lucha es por el futuro del país, pero también por ellos, porque no serán en vano sus pérdidas.

Fueron los jóvenes quienes en 1814 dieron los primeros pasos para conseguir la libertad y seremos los jóvenes quienes lo volvamos a hacer. Como diría otro joven venezolano, uno burda de pana y que se llama Juan: “vamos bien”.