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And they did come back! ... ¡Y regresaron!

Marzo, 1942. El General Douglas MacArthur subió a bordo de una lancha torpedera de motor del tipo PT en la isla de Corregidor en las Filipinas. Al amparo de la oscuridad dejó la isla. Se fue sin hablarles a sus hombres en Bataan. No tenía nada que decirles ni cómo infundirles coraje, porque el bloqueo japonés era inminente.

And they did come back! ... ¡Y regresaron!

En declaraciones a la prensa en Adelaida, Australia, donde llegó a renovar sus estrategias, MacArthur les dijo a los periodistas : «I shall return” (“Volveré “), en referencia a que regresaría a liberar a las Filipinas.

Diciembre, 1968. Rómulo Betancourt, al enterarse de que AD, el partido que había fundado, debido a su división interna había perdido las elecciones frente al abanderado de Copei, Rafael Caldera, dijo con gran sarcasmo, parafraseando a MacArthur: “We will come back” (“Regresaremos”).

1998. Hugo Chávez, en plena campaña electoral, ofreció “freír las cabezas de los adecos en aceite hirviendo”. Ahora muchos voceros del chavismo lo niegan y hasta refieren que pertenece a las leyendas urbanas que se tejen sobre Chávez, pero yo lo oí decirlo en la Cámara de Comercio de Maracay, a un mes de las elecciones, ante una multitud que lo aplaudía frenética. No solo dijo eso. También dijo que a la Corte Suprema de Justicia había que echarle ácido muriático.

Enero, 2016. Henry Ramos Allup, recién electo Presidente de la Asamblea Nacional pronuncia un memorable discurso en cadena nacional de radio y TV, luego del discurso de memoria y cuenta de Nicolás Maduro en la Asamblea Nacional. Ramos Allup, un político experimentado, inteligente y con un olfato político que pocos tienen en este país, en media hora se las cantó clarito al Presidente de la República y a la cúpula chavista presentes en la Asamblea Nacional. El testimonio en Twitter de la periodista de El Nacional Blanca Vera Azaf, lo dice todo:

“Durante las casi dos horas que habló Nicolás Maduro en las afuera del Palacio Federal afectos al oficialismo le veían por pantalla gigante. Se escuchaban al mismo tiempo tambores, consignas y vítores. Desde las ventanas veíamos un ambiente festivo y muy ruidoso. Sin embargo, cuando comenzó a hablar Henry Ramos Allup notamos un silencio».

«Nos asomamos y a lo lejos se veía a la misma gente sin moverse. Minutos antes de que terminara de hablar Ramos Allup salí de Palacio Federal. Atravesé todo el cordón de seguridad de Casa Militar, Policía Nacional y Guardia Nacional. Justo al frente del Palacio de las Academias había una gran pantalla y esto fue lo que vi: Toda la multitud chavista y las fuerzas de seguridad en completo silencio veían el discurso de Henry Ramos Allup, atónitos, hipnotizados. Una cuadra después de silencio absoluto en medio de la multitud me monté en el carro del periódico. Estaba impresionada. Pensé: El país cambió”.

Sí, cambió el país. Y en ese cambio, Acción Democrática resucitó.

Como en los mejores tiempos de Isabel Carmona de Serra, Rómulo Betancourt, Andrés Eloy Blanco, Raúl Leoni, Gonzalo Barrios, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Juan Oropeza Riera, Leonardo Ruiz Pineda, Jesús Ángel Paz Galarraga, Carlos “Chicho” Herrera, Luis Augusto Dubuc, Tomas Pino, Ramón J. Velásquez, Luis Piñerúa Ordaz, Octavio Lepage, Carlos Canache Mata y otros tantos que con trabajo y honestidad fundaron el “partido del pueblo de Venezuela”, aglutinando a buena parte del país alrededor suyo, Henry Ramos Allup, con su discurso diáfano, directo, preciso y valiente recordó a los venezolanos los valores sobre los que se fundó Acción Democrática: “Por una Venezuela libre y de los venezolanos, pan, tierra y trabajo”.

Yo, que crecí en una familia antiadeca (mi abuelo paterno fue fundador y el primer Senador por Copei en el Táchira y por el lado de mi abuela materna, mi bisabuelo y un tío abuelo fueron ministros de Gómez y Pérez Jiménez, respectivamente), comentaba con mis amigos que jamás pensé que un adeco me haría tan feliz. Muchos de ellos se sintieron en absoluta sintonía con mi sentir.

Es hora no solo de que vuelvan los adecos, que ya volvieron. Venezuela no aguanta más. Es hora de que los valores de los fundadores se vuelvan a poner de moda: honestidad, responsabilidad, frugalidad, trabajo, libertad. Those have to come back! They will come back!

Twitter, Donald Trump y la incitación a la violencia

Si bien algunos mensajes de Trump – o incluso sus silencios en momentos claves – podrían ser considerados una incitación o bendición implícita de la violencia, el asunto siguiente es preguntarnos es si una empresa por si sola puede llegar a establecerlo