Fracasó la lealtad a la revolución

El grandísimo problema de la “revolución bolivariana” fue sustituir a los mejores talentos por los más grandes jalabolas a su régimen. Como consecuencia, se pusieron en cargos públicos a fanáticos y familiares, sacrificando así el progreso en nombre del acatamiento

La falta de progreso en Venezuela se debe en gran parte a que los designados para ocupar cargos importantes no son los mejores para desempeñar un buen trabajo sino para rendir lealtad a la revolución. Esto lo sabemos porque el diputado Diosdado Cabello dijo el 30 de junio que no permitirá que opositores ocupen cargos de jefes en la administración pública. “No estamos en contra de que la gente trabaje”, dijo en su programa Con El Mazo Dando transmitido por Venezolana de Television, “pero no lo pongas de jefe (…) ¡no, no y no!”.

El argumento del señor Cabello es que en un gobierno opositor sería impensable que un ingeniero chavista ocupase un cargo importante. Ahí, en mi criterio, es donde se equivoca. Si un ingeniero tiene la mejor capacidad, destreza, técnica y visión para la construcción de un segundo puente sobre el Lago de Maracaibo en el menor tiempo y al costo más efectivo posible, ¿qué demonios le puede importar a la nación que sea del PSUV o de Voluntad Popular?

La prueba más fiel de esto la logró el ahora diputado Dante Rivas, muy chavista él, cuando estuvo al frente del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería. Una vez que se constituyó un sistema serio, rápido y efectivo para la obtención del pasaporte, con una notable simplificación de trámites, el servicio mejoró. ¿Consideramos los venezolanos que fue gracias a la lealtad del señor Rivas a la revolución que tenemos un pasaporte en la mano? Eso suena bien en la propaganda oficialista. En la práctica, los venezolanos simplemente observamos que sí existió una manera de hacer las cosas bien.

La lealtad a la revolución fue lo que marginó a Petróleos de Venezuela, S.A. a ser simplemente una caja chica que financia a pilotos que chocan y películas que los venezolanos no van al cine a ver. La lealtad a la revolución fue lo que logró que ninguno de los 20 planes de seguridad funcionase y que en las cárceles existan discotecas. La lealtad a la revolución fue lo que ocasionó que el canal que sustituyó a Radio Caracas Televisión pasase a ser menos visto que el canal de YouTube de una maquilladora amateur de 13 años que ofrece tutoriales.

¿Quién sino un leal a la revolución devuelve una ley que le otorga la propiedad de su vivienda a un ciudadano venezolano? ¿Quién sino un leal a la revolución prohíbe el envío de alimentos que forman parte de una ayuda humanitaria internacional? ¿Quién sino un leal a la revolución niega la crisis, la pobreza, el hampa y el descontento? ¿Quién sino un leal a la revolución compromete su juramente de cumplir y hacer cumplir las leyes en aras de mantenerse en el poder?

El grandísimo problema de la “revolución bolivariana” fue sustituir a los mejores talentos por los más grandes jalabolas a su régimen. Como consecuencia, la misma puso en cargos públicos a fanáticos y familiares, sacrificando así el progreso en nombre del acatamiento. Y ahora se preguntan por qué el techo de la casa se les viene encima. Eso pasa cuando botas al mejor arquitecto y pones a la cabeza a un militante de un partido que no conoce la diferencia entre un pico y una pala. Eso sucede cuando no te interesa el mejor.

“No estamos en contra de que la gente trabaje pero no lo pongas de jefe (…) ¡no, no y no!”, vocifera Diosdado Cabello, quien ha sido jefe de todo en nombre de la supuesta lealtad. Palabras de alguien que no tuvo que ser el mejor para ocupar el cargo de director de Conatel, Ministro de la Secretaría de la Presidencia, Vicepresidente de la República, Presidente temporal, Ministro de Interior y Justicia, Ministro de Infraestructura, Gobernador de Miranda, Ministro de Obras Públicas, diputado, y Presidente de la Asamblea Nacional.

La pregunta es: ¿dónde estaría Venezuela si este ciego Gobierno hubiera tenido la visión progresiva de darle todos esos cargos no al más leal de todos, sino simplemente al mejor?