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Coronavirus encuentra a Venezuela sin información epidemiológica

El país tiene alrededor de cuatro años viviendo la censura en temas de salud pública, basada en la ausencia de información epidemiológica. Su boletín de carácter semanal fue suspendido por orden de Nicolás Maduro para, sencillamente, evitar la difusión de cifras públicas de enfermedades como la difteria o la malaria, que claramente venían en aumento ante la inacción de las autoridades | por Fiorella Agredo

Podría decirse que la epidemiología es la ciencia que constituye la base de la salud pública. Se trata de una amplia investigación de eventos de la salud que permite analizar su comportamiento en las poblaciones.

Desde el año 1938, el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social creó para aquel entonces el boletín epidemiológico en nuestro país, que durante años fue el órgano informativo oficial de todos los interesados en conocer las enfermedades de impacto en Venezuela, de manera específica, por estado, municipio e incluso por grupos etarios.

El mundo está enfrentando ahora una pandemia y Venezuela no será la excepción. El coronavirus Covid-19 al parecer llegó para quedarse; sin embargo, la información oportuna y veraz se traduce en prevención. Allí es donde las autoridades juegan un papel clave. ¿Continuarán actuando bajo la premisa del secretismo y censura oficial o, por el contrario, facilitarán datos, cifras y acciones de manera pública y oportuna para combatir el coronavirus?

El histórico de información epidemiológica

Vale la pena recordar que el último boletín epidemiológico publicado se registró en 2016 (aunque previo a ello ya existían lapsos de censura). Por esa fecha, el endocrinólogo y experto en epidemiología, perteneciente a la organización Médicos Unidos por Venezuela, Marcos Lima, explicó que la censura inició producto de un incremento de 34,4 % en los casos de malaria en América, con alta incidencia en la zona del estado Bolívar en Venezuela, siendo esto un retroceso histórico en el país. “El cambio en la publicación semanal del boletín epidemiológico coincide con la aparición de diferentes epidemias. Cada vez que hay una epidemia se suspende el boletín semanal”.

Enfermedades como el AH1N1, chikungunya, zika o hasta el mismo dengue, han tocado al país y el silencio por parte de las autoridades para informar el número de casos ha sido una constante.

Ejemplo de ello se registró en 2013, cuando la titular de la cartera de salud en Venezuela para ese entonces, Isabel Iturria, manifestó: «para evitar que la gente se muera uno no debe dar el parte numérico, sino las medidas de prevención. No tiene ninguna importancia el número de casos registrados, ya que la influenza está diseminada por todo el planeta”.

A pesar de la lógica de la ministra de Salud, el AH1N1 en tiempo récord se instaló en 17 de los 23 estados y, posteriormente, alcanzó a todo el país.

Según el portal web oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los países necesitan estadísticas sanitarias para saber por qué mueren las personas o cuáles son las causas de enfermedades y traumatismos. Armados con esta información, estos pueden abordar los problemas de salud y priorizar el uso de recursos sanitarios muy valiosos.

Despido inmediato

A pesar de ello, el gobierno venezolano parece actuar de manera contraria. Es a principios del año 2017 cuando nuevamente, bajo el mandato de Nicolás Maduro, se destituye a la entonces ministra de Salud, Antonieta Caporale.

Se difundió en medios periodísticos que el despido de la funcionaria se produjo días después de que esa cartera ministerial publicara un boletín con cifras de 2016, que mostraban un incremento sustancial de la mortalidad materna e infantil y aumento de los casos de enfermedades como la malaria o la difteria, esta última erradicada hace 24 años.

Protocolo activado

El hecho de que prevalezca un silencio epidemiológico por parte de las autoridades, no quiere decir que no existan dichas cifras. Se sabe que los cientos de hospitales del país mantienen activas sus direcciones de epidemiología regionales. Sus expertos reportan con carácter semanal al nivel central (Caracas – ministerio de Salud) los datos de más de 76 patologías de reporte obligatorio. Entre las que destacan se encuentran: diarrea, rubeola, sarampión, dengue, AH1N1, chikungunya, parotiditis, entre muchas más.

El ministro de Salud conoce dichas cifras, solo que no son públicas. Así lo reportó el médico infectólogo Julio Castro, del Instituto de Medicina Tropical de la UCV en entrevista a NTN24. Castro alertó sobre tres epidemias que están activas en Venezuela, las cuales son sarampión, difteria y malaria. “El gobierno no comunica ni da ninguna cifra al respecto. Para enterarse de la situación de salud dentro del país, hay que acudir a los boletines de la Oficina Sanitaria Panamericana o a la página web de Cuba”, indicó.

Se conoció que, ante la llegada del coronavirus, centros asistenciales recibieron instrucciones del protocolo que debe ser activado. Entre las medidas a tomar, destacan:

  • Habilitar consulta de triaje para pacientes sintomáticos respiratorios, en un área aparte de la emergencia con salida independiente.
  • Los pacientes deben esperar en una “sala de espera”, en un ambiente abierto y ventilado, evitando la conglomeración.
  • Dentro de la consulta de triaje, el paciente no debe manipular puertas, manillas ni equipos médicos. Se debe buscar, bajo interrogatorio minucioso, nexo epidemiológico, de manera de cumplir con los criterios de la OMS para definir un caso sospechoso.
  • De ser detectado sospechoso, se debe colocar tapaboca al paciente y acompañante, aislarlo en área de consulta para posterior notificación de epidemiología. Estos tomarán muestra con el equipo de hisopado.
  • Se debe localizar los posibles contactos del paciente para vigilancia epidemiológica y realizar el traslado del paciente al centro centinela de aislamiento de la localidad.

Derecho a la información epidemiologica

La desinformación trae incertidumbre, especulación y toma inadecuada de decisiones. Así lo detallan miembros de la Sociedad Venezolana de Infectología a través de sus redes sociales. La información epidemiológica no solo es referencia para la comunidad médica, es un derecho de los habitantes del país a estar informados de manera certera y oportuna de lo que sucede en el territorio nacional que pueda ser perjudicial para su persona.

La Academia Nacional de Medicina realizó una declaratoria importante ante el Estado de Emergencia Nacional provocado por la pandemia del coronavirus, que reza lo siguiente: “Exhortamos al Ministerio del Poder Popular para la Salud a cumplir con sus obligaciones, de ofrecer información oportuna, veraz, continua, completa y confiable sobre la situación epidemiológica, los riesgos de enfermar; de garantizar la transparencia en las actuaciones requeridas para contener y mitigar los efectos de la pandemia”.

No queda duda que la mejor manera de prevenir no es solo en materia de cuidados y acciones de higiene. También se debe mantener un amplio conocimiento del número de casos y ubicación geográfica de los mismos en tiempo real.

Antes de la confirmación inicial de dos casos de coronavirus por parte de Delcy Rodríguez el 13 de marzo, existía temor entre la población de que hubiesen casos y que la falta de información oficial permitiera ocultarlos.

Pese a que, desde ese primer anuncio confirmando los dos primeros casos ha habido otras medidas oficiales, el gremio médico ve con preocupación que en la vocería de dichas alocuciones destacan funcionarios militares o comunicacionales que nada tienen que ver, como expertos en el ejercicio de la medicina.

¿Está el plan contra el coronavirus en manos de verdaderos expertos, de los más adecuados médicos, o lo dirigen manos inadecuadas? El tiempo y la proliferación de la enfermedad serán los verdaderos portavoces.

Con información de Cotejo.info