Qué hay detrás del aumento de la gasolina a precio internacional

Los venezolanos están a punto de pasar de tener durante décadas la gasolina más barata del mundo, a tener que pagarla a precios internacionales. Y ese viaje, sin anestesia, podría acelerar el colapso de la economía en vez de revertirlo, advierten expertos consultados por El Estímulo.

Lo que está detrás de esta medida radical es el colapso de las cuentas fiscales, el derrumbe de la petrolera estatal Pdvsa y la imposibilidad de seguir reglando una gasolina importada desde Estados Unidos a un costo de 3.000 millones este año, según varios enfoques.

La duda no es la necesidad de acabar con un subsidio regresivo que se volvió un «Hood Robin», que le quita a los pobres para darle a los más pudientes. La pregunta es si en medio del descalabro económico la economía puede asimilar de un golpe este salto a las ligas internacionales de los precios de los combustibles, mientras simultáneamente se mantiene  los incentivos al contrabando y a la corrupción, con los precios subsidiados y el control político.

Agobiado por la peor tragedia de la economía venezolanas después de la Guerra Federal de hace 150 años, Maduro enfrenta hoy presiones de dentro y fuera del chavismo para que componga los entuertos, o al menos haga algo para enfrentar el colapso de los servicios públicos, las protestas sociales, la escasez, la parálisis de la industria petrolera y el alza de los precios.

En la noche del lunes 13 de junio anunció un conjunto de medidas incoherentes que sus críticos no han dudado en calificar como “el paquetazo rojo”.

A esta hora hay más dudas que certezas, pero de las pocas cosas que se pueden sacar en claro, es obvio que fijar los precios de la gasolina a precios internacionales puede arreciar el incendio.

Por lo pronto, el anuncio de los precios internacionales de la gasolina se suma a las razones para protestar de varios gremios que se mantiene en pie de guerra contra Maduro , en demanda de salarios dignos.

“Esperamos que el pueblo reaccione, y se de cuenta de lo que significaría la internacionalización de los precios del combustible y el pueblo entienda que nos llevan a un abismo y a un genocidio en Venezuela”, dijo el activista sindical Iván Freites, uno de los pocos que se atreven a enfrentar al chavismo desde las filas de la industria petrolera que es controlada por el gobierno.

Para este jueves 16 ya han sido convocadas manifestaciones y concentraciones en Caracas por parte de los gremios que llevan semanas en lucha, aunque sus protestas no han sido masivas.

“Si en estos momentos estamos viviendo esta situación imagínate con una inflación nunca antes vista en el mundo”, señala Freites en entrevista con El Estímulo, al prever que la gasolina a precios liberados acelerará los precios internos en un país donde está ocurriendo una inflación cuyo curso exponencial marcha rumbo al millón por ciento para el cierre del año.

“La protesta ya la habíamos convocado desde la semana pasada. Comenzarán las protestas en el país, por salarios dignos y para no permitir que se sigan muriendo más niños desnutridos en hospitales ni en pueblos de Venezuela, ni más ancianos en muriendo para cobrar pensiones de hambre”, dijo este directivo de la Federación Única de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv), 

El dirigente agregó que este jueves cada quien decidirá por qué protesta participará, si será por la falta de electricidad, como en el Zulia, por gas, agua, salarios, por la situación de los hospitales o por la gasolina a precios internacionales.

Vamos a canalizarlas ese día. Las estamos convocando los trabajadores y se están sumando los partidos”, dijo.

“Rechazamos tajantemente la internacionalización de los precios de los combustibles, exigimos de manera contundente, esa es mi posición como ciudadano y dirigente”, afirmó.

“Imagínate qué va a pasar con los precios de los alimentos, que ya aumentan tres por ciento por día”, señaló.

El impacto se sentiría en las empresas cuyos hornos trabajan con gasoil, y usan plantas eléctricas, también el transporte y uso de maquinarias, explica.

Los anuncios de Maduro han dejado más dudas que certezas, más incertidumbre que datos concretos. Una de las dudas es qué entiende Maduro por “precio internacional de la gasolina”.

Pero más allá de la referencia internacional, lo cierto es que el precio de la gasolina sufrirá un aumento exponencial solamente por la vía de la reconversión monetaria. Como la nueva moneda de menor denominación será de 0,50 «bolívares soberanos», si se mantuviera la proporción eso equivaldría a un costo actual por litro de al menos Bs 50.000 de los vigentes hasta el 20 de agosto.   Una de las cosas que está detrás es que ya la importación de combustible se le está prácticamente imposibilitando al gobierno. No le queda otra que sacrificar a la gente porque , porque en esa importación los que están mandando son los cubanos y los militares”, dice Freitas.

“Prefieren mantener al gobierno cubano y a los contrabandistas con sus cuotas y someternos a pagar a precios internacionales. Lo demás es distracción, todo el mundo tendrá que pagar a lo que diga el gobierno. Es imposible que el gobierno por un carnet de la patria establezca niveles de referencia y de subsidios, dijo sobre la tarjeta de racionamiento.

Maduro ordenó que deberán pagar a precios internacionales quienes no se sometan al carnet usado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) como mecanismo de control social mediante el racionamiento de bienes y servicios del Estado.

Con la gasolina ocurrirá como con la harina, que si el consumidor quiere comporarla debe pagarla a precios del mercado negro.

En el fronterizo estado Táchira ya desde hace tiempo el gobierno ha ensayado este sistema de racionamiento en estaciones de servicio donde solo es permitido comprar 40 litros por mes por automóvil.

En Colombia y en Brasil, el precio ronda un dólar por litro, por lo que si el gobierno quiere desalentar el contrabando que es favorecido por sus propios agentes (el control de las fronteras terrestres es responsabilidad directa de agentes uniformados de la Fuerza Armada) tendría que llevar el precio interno a un dólar.

Pero si lo que quiere es cubrir los costos de producción de unos combustibles con un alto componente importado, bastaría con venderlos internamente a cerca de 0.40 dólares el litro, pues la diferencia en los países vecinos viene de la aplicación de impuestos internos.

Mercado distorsionado

Dos décadas de precios congelados de los combustibles en un país con la inflación más alta del mundo y ahora e hiperinflación hicieron que en Venezuela no haya nada más barato que la gasolina. Es tan barata que con un dólar se compra tanta gasolina para recorrer 42 millones de kilómetros…es mil veces la vuelta al mundo.

Estas distorsiones han dejado sus bajas en el mercado interno, donde ya desde hace mees son frecuentes las colas para repostar gasolina y diésel, especialmente en ciudades del occidente y del sur del país, en los estados Zulia, Táchira y en Bolívar y Amazonas (justamente los fronterizos).

Freites señala al respecto que de las 725 estaciones de gasolina que había en Venezuela hoy solo quedan 200, es decir, el 30 por ciento.

En medio de una profunda depresión económica sin precedentes en un país en tiempos de paz también ha caído el consumo interno de combustibles.

Freites cita cifras de la industria, según las cuales el consumo de gasolina está e 192.000 bpd y el de diesel para el mercado automotor en 105.000 bpd, pues han salido de circulación 1,2 millones de vehículos por la escasez de repuestos.

“Van a dolarizar la gasolina y eso lleva a dolarizar la economía y los servicios públicos, pero el salario lo vas a llevar a Petro y eso es un problema bastante grave lo que está haciendo el gobierno”, dice Freites.

El gobierno de Maduro se ha visto obligado a raciona la gasolina en todo el país mediante su tarjeta electrónica llamada “Carnet de la Patria” porque en realidad ya no puede sufragar la gasolina importada necesaria para completar el abastecimiento interno.

También enfrenta el colapso de la clave industria petrolera, por falta de inversiones y de personal.

Freites afirma que el numero de accidentes registrados entre 2003 y 2007 no ha hecho sino crecer en los últimos meses, con 540 en el período, que han dejado 182 muertos y 2.000 herido. “Son 12 por año, uno por mes. Son cifras que en cualquier país del mundo hubieran llevado a cerrar esas instalaciones”, argumenta.

Freites afirma que las refinerías del país están en buena parte paralizadas por la falta de repuestos, químicos, “no hay ni jabón”, transporte, energía y por falta de persona.

Las deserciones de trabajadores calificados y empleados llegan hasta el 85% en algunos sectores y en promedio en 50%.

“El recurso humano huyó despavorido, por los salarios de entre 2 a 25 dólares por mes”, señala.

En el pasado, año 1998, dice Freites citando su caso, un ingeniero petrolero ganaba 1.200 dólares por mes, en efectivo, pero además tenían “el mejor plan de salud del continente”, meritocracia, planes de jubilación, educación gratuita para los hijos “les daban hasta las medias, uno solo ponía el muchacho”, financiamiento de vivienda y comisariatos para alimentos a precios subsidiados.

“Todo eso nos fue arrebatado”, dice al señalar que por ejemplo el seguro médico solo cubre 1.000 millones de bolívares, cifra irrisoria (unos $200 por año) comparado con los costos de atención médica por lo que las clínicas afiliadas solo están atendiendo casos de estricta emergencia.

El economista Rafael Quiroz Serrano, un especialista en temas petroleros coincide en que uno de los grandes problemas son las fallas estructurales del sistema de refino en territorio venezolano.

Las seis refinerías en el país (incluyendo el sistema refinador Amuay Cardón y Bajo Grande, El Palito, Puerto La Cruz y San Roque) tienen capacidad de instalada para procesar 1,3 millones de barriles de crudo.

«El estado real es que en estos momentos la refinación real es de 32% de esa capacidad. Eso da cerca de 400.000 barriles por día y eso no alcanza para el consumo doméstico” y algunas exportaciones a países dela cuerdo de Petro Caribe” , dice Quiroz Serrano a El Estímulo, refiriéndose al programa de cooperación energética con las islas antillanas dela cambio de apoyo político en la OEA ideado por el finado Hugo Chávez.

Sobre la decisión de Maduro de racionar los combustibles a través del carnet de la patria, Quiroz Serrano que es “una medida antipática y repugnante a toda vista y odiosa y además anticonstitucional porque cae en la segregación y la exclusión”.

El experto cita sus propias fuentes internas para estimar que el consumo interno del mercado automotor está en 315.000 bpd, incluyendo 214.000 bpd en gasolina.

Si no se hubiera reducido el consumo interno a causa de la depresión económica la crisis sería peor, dice al recordar que según los gremios empresariales unas 3.700 industrias han cerrado sujs puertas en los últimos años y hay unos dos millones de vehículos que han quedado fuera de circulación.

“La crisis es dramática y no hay nada más patético y evidente que esa caída tan desproporcionada y fuerte que ese consumo de la gasolina”, dice el experto.

Pero otros expertos, como el también economista Luis Oliveros, apuesta a que  no pasará nada.

«Yo estoy convencido de que no habrá un aumento a precios internacionales, no vamos a un sistema de 40 dólares por tanque a una tasa de cambio paralela», dice Oliveros, quien no ve un mayor efecto en los precios.

En todo caso, apuesta la tasa de cambio que utilizaría el gobierno sería la preferencial Dicom, hoy en Bs 240.000, unas 20 veces más baja que la de las remesas, al menos en el corto y el mediano plazo, «por eso no veo una mayor incidencia en los precios».

«Si hay un aumento fuerte del Dicom, tal vez hay un efecto fuerte. Pero dentro del gobierno hay sectores a los que les conviene que el contrabando continúe y hacen mucho dinero con eso y que no les conviene un  escenario de precios internacionales donde no haya una diferencia de precios con Colombia», dice.

Tampoco espera un esquema de precios diferenciados en el mercado. «Vamos a un mismo precio», la diferencia es que quien tiene el carnet de la patria y se registró le van a a depositar la plata correspondiente.

«Al final lo que el gobierno esta haciendo es vendiendo una promesa política que  no va a poder cumplir de vender a precios internacionales», dijo.

Algunos analistas sopesan que Maduro podría estar solamente fanfarroneando, y presionado a los venezolanos para que se inscriban en el mecanismo de control social «carnet de la patria».

Por su parte, el economista y premio al Pensamiento Crítico, Víctor Alvarez, defiende el fin de los subsidios «regresivos» al recordar que el de la gasolina consume $5.000 millones cada año, cifra que alcanzaría para financiar un programa de subsidio directo a los hogares más pobres.

«Eso es lo que hay que evitar, para evitar que el gobierno imponga el carnet de la patria, genere un mercado negro y de todas formas terminemos pagando la gasolina a precio internacional», señaló.