Trabajadores de Sanitas Venezuela denuncian abusos y piden aumento salarial

El descontento de los trabajadores persiste en Sanitas Venezuela. Con consignas y pancartas manifestaron su reclamo ante el acoso laboral y las desmejoras salariales que sufren por parte de la empresa desde hace meses. No obstante, no solo los trabajadores se ven afectados, los clientes también sufren las consecuencias de esta situación. 

Trabajadores de Sanitas Venezuela denuncian abusos y piden aumento salarial

Representantes del Sindicato de Trabajadores Organizados de Sanitas Venezuela y Afines protestaron este lunes contra los abusos de la empresa y señalaron que se «mantendrán en la calle denunciando las precarias condiciones laborales que sufren», desde que se instaló la nueva junta directiva de la empresa el 4 de agosto de 2017.
Los trabajadores denuncian que ganan salario mínimo y que hay retraso y pago fraccionado de las comisiones desde hace tres meses, además de acoso laboral. Esta situación ha provocado renuncias masivas de personal que busca otras oportunidades, por lo que la nómina de Sanitas pasó de 1.000 a 300 trabajadores en un año.
El malestar es cada vez más evidente, incluso la semana pasada en la sede de Mene Grande en Los Palos Grandes, dos trabajadores abandonaron la empresa, pues no aguantaban la presión por parte de sus jefes, mientras que la sede de Mérida cerró sus puertas debido a que renunciaron todos los trabajadores, quienes afirmaron que es más costoso ir al trabajo que quedarse en sus hogares.
Resaltan que la empresa tampoco repone los equipos que se han dañado y que los mudaron a un espacio físico en Altamira que no posee las condiciones para los asesores que se encuentran en el grupo comercial.
Otros empleados activos por temor a represalias no se sumaron a la convocatoria. Tienen miedo y están desesperados. Afirman que «la situación actual no está fácil para perder sus puestos de trabajos».
Joubert Linares, secretario organizacional del sindicato que existe en Sanitas Venezuela, exige que se le otorgue a los trabajadores un aumento de acuerdo con sus necesidades, así como un incremento del bono de transporte que actualmente se encuentra en 4 bolívares mensuales. «Eso no alcanza en lo absoluto. Solo nos ajustan el salario cuando el presidente aumenta el salario mínimo», agregó.
A los dirigentes sindicales Kenet Rosas y Ángel Ruido se les suspendió el pago de su quincena y cestaticket (bono de alimentación) desde el 15 de febrero, sin explicación alguna afectando principalmente la manutención de sus familias al no percibir los pagos. No obstante, ellos siguen asistiendo a sus puestos de trabajo en espera que les cancelen sus salarios, pues no hay una carta de despido, ni ninguna notificación.
«No nos dejan entrar a la empresa, no nos dejan comer en el comedor, como trabajadores que somos, no tenemos identificación, no tenemos puestos de trabajo. Sufrimos daño psicológico y moral. Ellos están buscando una calificación para despedirnos, indicando que no venimos, no nos reciben los reposos médicos. Lamentablemente estamos prestando un servicio pésimo a los usuarios y eso perjudica la salud de ellos», dijo Kenet Rosas.
Explicó que anteriormente los trabajadores se dirigieron a la sede de Las Mercedes y tampoco recibieron respuestas. Asimismo, los trabajadores prepararon una propuesta de sueldo, la cual consiste en ajustar los salarios cada tres meses debido al entorno inflacionario que se vive en Venezuela. Sin embargo, la directiva sigue sin brindarles una respuesta. «Lo único que nos dicen es que no saben, que esperemos mañana y así sucesivamente», acotó.
«Nosotros somos quienes le damos la cara al usuario y el usuario se desespera porque no tiene una respuesta, estamos hablando de salud, no estamos hablando de un capricho, la gente necesita el servicio y nosotros necesitamos nuestro sueldo», puntualizó el dirigente sindical.
Contó que ha tenido que vender azúcar, café, entre otros productos, para mantener a su familia. «Los acuerdos no se cumplen, no entendemos cómo una empresa transnacional con una cartera bien considerable, nos diga que no tiene dinero», expresó Rosas.
Entretanto, Ángel Ruido contó que actualmente su esposa es quien mantiene a su familia. Su hija tiene 6 años y su madre está enferma. «¿Cómo van a quitarme el sueldo? Son unos abusadores, ahí vemos como sobrevivimos. La empresa no quiere a los empleados», agregó.
Al personal que se encuentra en el área comercial no les pagan los porcentajes correspondientes a sus ventas, que actualmente es de 7 bolívares mensuales.
«Una vez nos llegaron a decir que nos iban a quitar el sueldo y las comisiones, eso es ilegal. Desde el año pasado los pagos son lentos, dentro de dos quincenas cobramos las ventas, solo percibimos el sueldo. Nosotros tenemos familia, pateamos calle todos los días, el esfuerzo que hacemos nosotros para traer a los usuarios aquí, estamos molestos», reveló Mariela López, trabajadora y representante sindical.
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A Dayana Delgado, con 11 años de servicio en la empresa, la nueva gerencia la llamó para ofrecerle la denominada»cajita feliz», contó a El Estímulo.
«El año pasado me ofrecieron Bs 3.800.000, o sea nada, me fui al ministerio y la cuenta daba Bs 9.800.000. Si nos íbamos supuestamente nos iban a dar el doble, cuando el gerente de mi área se dio cuenta que estaba pidiendo Bs 18.000.000 se echó a reír en mi cara, me dijo que era demasiado dinero», puntualizó. 
Explicó que la empresa está apostando al desgaste, pues suspendieron los beneficios extracontractuales arbitrariamente.
«Que nos cansemos de cumplir un horario desde las 8:00 am hasta las 5:00 pm por un salario mínimo, el jefe del área comercial, Salvador Marchese, no tiene respuesta ante las irregularidades, preguntas y denuncias. Nos quitaron la fiesta de Navidad, el plan vacacional de los chamos, el obsequio por el Día de las Madres, el Día del Padre y el Día del Niño”, detalló.
Calificó como una «cacería de brujas» que los hagan firmar una lista de asistencia cuando anteriormente eso no sucedía debido a que el trabajo de los asesores comerciales es buscar a los clientes en la calle.
La Inspectoría del Trabajo realizó una visita el pasado 5 de septiembre y encontró que Sanitas Venezuela incurría en la violación de 19 artículos de la Ley Orgánica del Trabajo, 5 artículos de la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (Lopcymat) y tres artículos de la Constitución Nacional.
Desde ese momento, también existe un retraso en la Inspectoría, por lo que los trabajadores exhortaron al organismo a que retome las inspecciones en la empresa, pues las respuestas se deben dar en un plazo de 30 días y ya se cumplieron seis meses este 5 de marzo. Al mismo tiempo, hicieron un llamado al ministro de Trabajo para que considere este caso.
Los trabajadores por lo pronto mantendrán las protestas pacíficas en la calle.
De no funcionar esta medida, dijeron que se dirigirán a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ya que Sanitas es una empresa con rango internacional.
Reiteraron que tras el cambio de dueños, aún desconocen sus nombres, así como a los integrantes de la junta directiva y su presidente.
Desde la sustitución patronal, el servicio tanto para los usuarios como las condiciones laborales han desmejorado.
La empresa denuncia reiteradamente los problemas financieros debido a la negativa de la Sudeaseg de aumentar las tarifas de sus planes, pero los trabajadores de todas formas no le ven la intención a la nueva directiva de mejorar los servicios.
– Servicio para los usuarios –
Nery Díaz, usuaria con 20 años de antigüedad de Sanitas,  contó que desde hace meses la empresa de medicina prepagada no le brinda respuesta a su caso. Tiene un problema en la vesícula y debe operarse de inmediato, pero cada vez que va se le vence el presupuesto, por lo que debe esperar un mes más y esperar nueva fecha para su intervención quirúrgica.
«Soy una persona hipertensa. Nunca me envían un correo electrónico, estoy pagando un seguro que prácticamente no existe, nos quitaron las mejores clínicas ¿Por qué no nos dicen que no tienen el servicio y que están en quiebra? Mi operación cuesta ahora 140 millones, el doble, no nos engañen, es un seguro de mentira. No nos reciben en ninguna clínica. Solo el servicio está en la clínica Vidamed y el mismo médico me dijo que no fuera a ese lugar por la inseguridad. Estoy a la buena de Dios», puntualizó. 
Mientras que Edgar Rebolledo tiene tres meses solicitando una carta aval para su esposa y tampoco recibe una respuesta. Denunció que Sanitas tampoco está ofreciendo el servicio de laboratorio. «Me dicen que pague y después ellos lo reembolsan, eso es mentira. No sé sinceramente qué vamos a hacer con Sanitas, la mayoría de los médicos se han ido. Entonces uno paga y paga, se atrasa un mes y te suspenden el servicio», expresó.
Los clientes también se quejan sobre el método de pago. Alegan que les exigen el pago con tarjeta de crédito o con efectivo. «Todo es tan difícil, las medicinas no las pagan. Tengo seguro, pero no me siento asegurada», dijo una usuario, quien prefirió mantenerse en el anonimato.
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