John Magdaleno: régimen autoritario venezolano es vulnerable

Encara una crisis económica profunda de siete años de recesión consecutiva, hiperinflación y un empobrecimiento masivo que le dificulta recuperar las bases de respaldo que tenía en el pasado, mientras su caudal de votos vuelve a disminuir.

John Magdaleno: régimen autoritario venezolano es vulnerable

Al contrario de lo que parece tras resultados electorales como el del 21 de noviembre, el régimen chavista autoritario que gobierna Venezuela tiene claros flancos vulnerables y buena parte de la derrota en gobernaciones y alcaldías es culpa de la propia oposición.

Al menos es lo que se desprende de un primer análisis formulado por el científico social John Magdaleno, politólogo y estudioso de transiciones en sistemas de gobierno a lo largo de la historia.

En los últimos años la mayoría de las encuestas y estudios de opinión coinciden en que el chavismo como fuerza política es una minoría en Venezuela, mientras que Nicolás Maduro tiene un alto índice de rechazo popular (como en general todos los demás políticos chavistas o de oposición).

Pero en este escenario y pese a los enormes problemas económicos y sociales que ha diario sufren los venezolanos el régimen militar cívico fundado por Hugo Chávez se afianza más en el poder.

La pregunta es inevitable para Magdaleno, uno de los principales expertos en el tema desde la óptica de la academia y la consultoría política: ¿El chavismo, siendo estadísticamente una minoría, afianza su poder político en Venezuela?

«El régimen autoritario venezolano es vulnerable. Tiene flancos débiles. No puede decirse que esta caído y que propiamente es débil. Es vulnerable, tiene flancos por donde se le puede atacar», precisa Magdaleno en comentarios para El Estímulo.

Detalles de fondo

El chavismo encara lo que Magdaleno define como problemas sistémicos en la actualidad:

«Encara una crisis económica profunda de siete años de recesión consecutiva, cuatro años de hiperinflación y un empobrecimiento masivo que en parte no contribuye en ninguna medida a que recupere las bases de respaldo que en el pasado le apoyaron», señala Magdaleno.

«Esto acaba de ser constatado con los resultados de esta elección. El caudal electoral del chavismo vuelve a disminuir. Es decir, hay un problema de fondo. La ineficacia económico financiera perturba el sistema, produce un desempeño tal que enajena al régimen de sectores que en el pasado lo respaldaron. Pierde respaldo por esta vía», señala Magdaleno.

El experto recurre a la literatura académica, como la obra del español Juan José Linz sobre la naturaleza de  los regímenes autoritarios.  

Cambios en el entorno

Una de las principales razones por las cuales los regímenes autoritarios encaran problemas, una de las dificultades recurrentes de este tipo de regímenes, «es que frente a cambios en el entorno y problemas e ineficacias que no son resueltos en ese entorno que cambia», lo encuentran con poca capacidad de ajuste, con poca flexibilidad estratégica.

Magdaleno suele usar el término «coalición dominante» para definir la conformación del chavismo en poder, el cual no es percibido como un bloque monolítico sino como una confluencia de intereses comunes.

«Asi que en efecto yo diría que es un régimen vulnerable. Esa es una primera vulnerabilidad, su desempeño económico financiero».

Su segunda vulnerabilidad, acota es que las presiones internacionales lo han expuesto a nuevas amenazas.

Por ejemplo que se socialice internacionalmente el tipo de violaciones de derechos humanos que el régimen ha cometido, y que los informes de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos en efecto ha distribuido, eso ha tenido un impacto.

«Que se haya abierto la investigación en la CPI internacional de la causa venezolana también tiene un impacto y en mi opinión puedo contribuir a alterar las dinámicas entre los factores de poder de la coalición dominante porque ahora es más costoso violar garantías, ahora si es visible la consecuencia internacional», señala sobre el juicio por delitos de lesa humanidad que enfrentan Maduro y sus colaboradores cercanos.

Ese proceso, acota, no está a la vuelta de la esquina.

«Esos procesos toman tiempo pero ahora sí es visible, el costo se eleva», dice Magdaleno.

El chavismo por venir

Aprecia otra «fuente de vulnerabilidad»  en una eventual crisis de sucesión presidencial de cara a 2024, cuando tocan elecciones.

«¿Que pasaría si entre algunos factores de poder se llegara a la convicción de que conviene que Maduro no culmine el período? Esa es la única manera que yo vería que el referendo revocatorio fuese factible, que factores de poder convinieran que en efecto no se puede permitir que Maduro culmine el mandato», dice.

Según la Constitución vigente, a un presidente en ejercicio se le puede someter a un referendo a mitad de período para revocar su mandato. Esa posibilidad encaja en 2022, pues el actual período comenzó en 2019 y es considerado ilegitimo por buena parte de la oposición y por las democracias de corte occidental de América y Europa.

«Sea que se precipite en 2024 o antes en 2022, o 23, puede haber en marcha una crisis de sucesión presidencial. Esa puede ser otra crisis de vulnerabilidad», dice.

Identifica una creciente presión fundamentalmente internacional por restituir garantías.

«Habrá que organizar a la oposición para que incremente la presión en el plano domestico esa creciente presión puede constituir una fuente de vulnerabilidad», agrega.

«Es un régimen con múltiples vulnerabilidades, con respaldos decrecientes, menos recursos económicos financieros que en el pasado, menor capacidad represiva porque el apresto operacional de la Fuerza Armada se ha venido deteriorando», advierte.

El lado opositor

Como ya habían vaticinado analistas, dirigentes políticos y encuestadoras, la oposición sufrió una aplastante derrota en las elecciones de gobernadores y alcaldes de este 21 de noviembre. El chavismo se quedó con 20 de 23 gobernaciones en disputa y con una aplastante cantidad de alcaldías.

Una pregunta que orbita en este día después es que hubiera pasado si las fuerzas democráticas opositoras hubieran presentado candidatos unitarios. ¿Habrían ganado más gobernaciones y alcaldías?

«La respuesta contundente es sí», dice Magdaleno.

«El caso emblemático por ejemplo es el estado Lara; otro caso emblemático es la disputa que durante mucho tiempo se prolongó entre (Carlos) Ocariz y (David) Uzcátegui en el estado Miranda. Debe haber tenido impacto sobre los resultados ulteriores. El problema en el estado Táchira es otro ejemplo contundente».

«Una mayor coordinación estratégica entre factores de oposición es imprescindible para poder avanzar utilizando instrumentos como una elección como esta que se acaba de celebrar en Venezuela», acota.

«Si examinas los números con detalle te vas a encontrar con que hay cinco estados adicionales donde el resultado estuvo realmente reñido. Y hay dos casos mas donde se verifica que la oposición crece de forma importante, estando no ya propiamente cerquita pero mucho mas cerca que en el pasado», dice al mencionar los estados Vargas (ahora llamado La Guaira) y Amazonas, donde la ventaja del chavismo fue de unos 8.000 y 6.000 votos, respectivamente.

Condicional para el futuro

«Si la oposición se hubiese organizado, preparado con suficiente con antelación, coordinado estratégicamente, si hubieran escogido el metido correcto para seleccionar a los candidatos que obviamente es el que debería procurarte mayor legitimación social, y no tengo dudas que para la mayor parte de las controversias la primarias es el método ideal»….

«Ahí están los disgustos, contratiempos, fracturas que generaron las designaciones a dedo por parte del G4 (grupo de cuatro partidos dominantes: Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo) y si obviamente se hubiese hecho una campaña paraguas», resume.

«Si se hubiesen hecho las cosas como corresponde de cara a una elección frente a un régimen autoritario donde tu tienes que elevar los niveles de organización y coordinación estratégica, pues la oposición ha podido obtener entre ocho y 10 gobernaciones al menos», calcula.

Eso sin contar con el efecto potencial que le agrega al caudal electoral de una coalición cuando se percibe que esta actúa de forma coordinada, coherente, estratégicamente alineada y por esa razón se vuelve competitiva, explica Magdaleno.

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