<iframe src="//www.googletagmanager.com/ns.html?id=GTM-K8BB9HX&l=dataLayer" height="0" width="0" style="display:none;visibility:hidden"></iframe>

"La enfermera no hablaba y llevaba unos guantes sucios"

La defensora de derechos humanos, Mayda Hočevar, recibió en su casa , en Mérida, la visita de una comisión que fue a hacerle un test de coronavirus… y a tomar fotos de su casa | Atrapados en la red

"La enfermera no hablaba y llevaba unos guantes sucios"

«Hoy llegó una comisión de Barrio Adentro (integrada principalmente por cubanos)  a mi casa para hacerme el test de sangre para coronavirus. La razón que alegaron fui mi viaje a Haití. Les dije que no tenía síntomas y que además había regresado hacía más de 25 días».

Este fue el primer mensaje de un hilo divulgado en la red social Twitter por la abogada y defensora de derechos humanos, Mayda Hočevar, quien de seguidas añadió: «Insistieron en la necesidad de hacerlo. Uno de los integrantes de la comitiva tomaba fotos».

En apoyo a la información divulgada por la también profesora universitaria Mayda Hočevar, el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Metropolitana puso en su cuenta oficial un tuit donde decía: «Rechazamos este acto, que parece una intimidación en contra de una defensora de #DD HH. Modus operandi similar a la situación presentada con los sres. #Pernalete el #24Mar».

Se referían al hostigamiento de que fueron objeto los padres del estudiante Juan Pablo Pernalete, asesinado en el marco de las protestas de 2017, quienes recibieron en su casa la inesperada inspección de cuatro personas que dijeron ser del Consejo Comunal y de una misión de médicos cubanos. Según escribió, también en Twitter, la periodista Antonieta La Rocca, los visitantes dijeron estar al tanto de que los Pernalete habían estado fuera del país y que el gobierno los había enviado para examinarlos. «Los señores Pernalete regresaron a Venezuela el 7 de marzo, después de realizar labores de incidencia como defensores de derechos humanos. Han transcurrido más de 14 días de esto y no presentan síntomas de ningún tipo, por lo que no han hecho llamadas al sistema sanitario activado en estos casos, ni han ingresado a la página web. Al decir que estaban bien, les pidieron que salieran a tomarse unas fotos con ellos», informó la reportera La Rocca.

Mayda Hočevar abogada y profesora de filosofía del derecho de la ULA (Universidad de Los Andes), donde también hizo una maestría en filosofía; es doctora en Derecho por la Universidad de Salamanca. Dirige el Observatorio de Derechos Humanos de la ULA, (Odhula) desde su creación, por el Consejo Universitario, en 2014.

En el Observatorio, Hočevar coordina un equipo que brinda asistencia jurídica a víctimas de violaciones de derechos humanos en la región andina, y documenta y difunde estas acciones. «Como Observatorio de Derechos Humanos universitario», explica, «visibilizamos también la situación de las universidades y las amenazas a su autonomía. También, desde 2017, hemos iniciado cursos de formación en derechos humanos, a través de diplomados. Nuestros informes pueden verse en nuestra pagina web: www.uladdhh.org.ve. Además de la defensa y promoción de DD HH, a través del Odhula hemos realizado actividades de carácter humanitario, sirviendo de canal de entrega de donaciones (básicamente, ropa, alimentos y medicinas) que hemos recibido de particulares de todas partes del mundo».

—¿En la región andina hay una situación particular, en cuanto a la vulneración del DDHH?

—Sí. Es una región muy golpeada por el colapso de los servicios básicos. Hay fallas severas de luz, de gas, de suministro de agua potable y, por supuesto, de gasolina. Debemos recordar que al joven Rufo, en el estado Táchira, le dispararon a los ojos durante una protesta por gas. También, específicamente en Mérida, que es una ciudad universitaria, los universitarios, y especialmente los estudiantes, han sido reprimidos y criminalizados por su participación en las protestas. De hecho, la creación del Odhula ocurre en el marco de las protestas del 2014 para documentar las violaciones a DD HH producto de la represión estatal. Ello nos llevó a considerar la comunidad universitaria como comunidad vulnerable, como un objetivo del gobierno. Y en 2016, preparamos, junto con otros centros universitarios de DD HH, el primer informe sobre restricciones a la libertad académica y la autonomía universitaria, que se presentó ante el Examen Periódico Universal (EPU) del Consejo de DD HH de la ONU.

—¿Ha tenido en el pasado conflictos con el régimen?

—Si bien no considero que la visita de la comisión de Barrio Adentro se pueda considerar propiamente  como un “conflicto con el regimen”, ciertamente para todo aquel que trabaja en DD HH la amenaza siempre está latente. Nuestra labor nos pone en situación de conflicto con el régimen, puesto que es renuente a someterse a los compromisos internacionales de DD HH; y además, criminaliza constantemente la labor de los defensores de DD HH.

—¿Qué ocurrió el martes 31 de marzo?

—Entre la una y dos de la tarde, se presentó a mi casa una comitiva de Barrio Adentro. Eran, al menos, cuatro personas y llegaron en un taxi. Tocaron a mi puerta insistentemente. Cuando abrí, vi tres personas afuera, todas con tapaboca, y un pequeño taxi estacionado a un lado. Me dijeron: “Buenas tardes, la estábamos llamando por teléfono, pero no nos contestaba, es para decirle que usted viajó a Haití y debemos hacerle el test de coronavirus”. Les contesté que había regresado hacía casi un mes y que no presentaba ningún síntoma. Sin embargo, me dijeron que debía hacérmelo. Fui a ponerme un tapabocas y unos lentes de sol, y fui al encuentro de esas personas. Al salir pude ver que en la parte trasera del taxi, detrás del asiento del conductor, estaba sentada una especie de enfermera, con tapabocas, bata y guantes, y tenía unas cajas sobre las piernas (los kits de prueba).

Un señor, con acento extranjero y que parecía comandar el equipo, me instaba a meterme en el carro. Le respondí que prefería quedarme afuera, ya que era importante mantener la distancia de al menos un metro, aún teniendo tapabocas. El hombre insistió: “No, no, ¿no ve que la enfermera está protegida? La que creo que era enfermera me dijo que debía pincharme para obtener una gota de sangre. Como no me sentía segura de entrar al taxi, le alargué la mano izquierda y me pinchó el pulgar. Exprimió una gota y la colocó sobre una especie de barra plástica para microscopio. Advertí que los guantes de la enfermera parecían sucios y el equipo de protección que portaba tampoco parecía óptimo. Ciertamente, pude ver que el kit se abrió delante de mí, pero no estoy segura de que los guantes no se hubieran usado antes. Todo ese proceso habrá tardado de 10 a 15 minutos. Mientras tanto, otro señor, también con tapabocas y quien se mantenía un poco alejado de la escena, tomaba fotos. Al final, me dijeron que me avisarían y que, de dar positivo, vendrían a buscarme. Les pregunté cuánto tiempo se tardaría el test, y que si eran test rápidos, pero no obtuve información precisa».

—¿Por qué le produjo desconfianza este indicente?

—Consulté con vecinos que sé que han pedido hacer el test, pues tienen algunos síntomas, y me dijeron que ellos no habían recibido la visita de Barrio Adentro. Considero que no es reprobable que se estén haciendo test a quienes han viajado fuera del país. Todo lo contrario, si se instrumentan estas prácticas y se hacen de manera seria y profesional, habría que aplaudirlo.

Lo criticable, al menos en mi experiencia, es el procedimiento. 1. Llegan en un taxi (medio destartalado) que no da garantías de limpieza ni de mínima asepsia; 2) la persona que te aborda tiene un fuerte acento extranjero y ninguno se identifica de manera formal ni explica qué operativo están haciendo; es decir, por qué hacen pruebas a gente sin síntomas; 3) dado que los equipos de protección no parecen nuevos, sientes desconfianza, da la impresión de que te pueden contaminar y, por supuesto, ellos también están expuestos; 4) la supuesta enfermera te espera sentada en el rincón del asiento trasera detrás del conductor y prácticamente no habla; 5. el señor de acento extranjero te invita a entrar en el taxi y sentarte junto a la enfermera; 6) en ningún momento la enfermera se puso guantes nuevos frente a mí. Tienes el temor de que haya usado los guantes con otras personas antes y te pueda contaminar. De hecho, los guantes lucían sucios.

—¿Cuántas personas se presentaron en su casa?

—Estoy segura de cuatro. Dos hombres y dos mujeres. Aunque podrían ser cinco, pues tengo idea de que el conductor nunca se bajó del carro. Pero no podría asegurarlo cien por cien. Llevaban tapabocas, por tanto no estoy segura de reconocerlos si los vuelvo a ver.

—¿Por qué dice “una especie de enfermera”, para referirse a la persona que estaba en el taxi?

—En ningún momento se presentó como enfermera. Presumo que lo era, pero también podría haber sido una médico.

—Usted escribió en Twitter que algunos eran cubanos, ¿cómo lo sabe?

—El que me hablaba. y que parecía comandar al grupo, tenía un acento extranjero, similar al de algunas islas del Caribe.

—¿Usted había viajado a Haití?

—Sí. Para asistir a las dos audiencias sobre Venezuela en el 175 periodo de sesiones de la CIDH. Una, sobre la situación del derecho a la educación, en la que expuse el asunto de las universidades paralelas como parte de las políticas contra la autonomía; y la otra, sobre emergencia humanitaria compleja, donde expuse la situación del Hospital Universitario de Los Andes.

—¿Ha formulado una denuncia ante algún organismo nacional y/o internacional?

—No considero que haya motivo. Ciertamente, sí insisto en que los protocolos y procedimientos deben mejorarse y se debe avisar e informar debidamente a las personas.

—¿Por qué reportó esa experiencia en Twitter?

—Debido a la manera en que fui abordada y se hizo el procedimiento, no me sentí segura. En general, tengo poca confianza en el personal de la mision Barrio Adentro, pues conozco casos de mala praxis; y tenía muchas dudas de que la prueba se me hiciera de manera correcta. Me parecia importante avisar que ese tipo de procedimientos con una comitiva de barrio adentro se estaba realizando.

A las 7 y media de la tarde de ese mismo día, la doctora Hočevar recibió un mensaje de texto al teléfono donde la informaba de que el test había dado negativo.

 

 

 

 

Humanizar la vida

Ramón Guillermo Aveledo plantea en este escrito que la inocultable depauperación socioeconómica del venezolano rebasa la opacidad oficial, que busca disimular verdades mientras se acentúan los dramas sociales agravados por el contraste entre el conocimiento público y las penurias de los ciudadanos

La voz, otra víctima del coronavirus

Cualquier consecuencia respiratoria tendrá efectos en la voz. Incluso las medidas protectoras para evitar el contagio (el uso de mascarilla o el mantenimiento de la distancia interpersonal, entre otras) afectan sustancialmente a su manejo, tanto a nivel social como en su uso profesional.