¡Los buenos somos más!

Hace poco menos de un mes me llegó por Whatsapp el discurso pronunciado por José María De Viana en la graduación del IESA de junio de 2016. Un texto brillantemente concebido y expresado, en el que recuerda a su profesor de Mecánica Racional, el doctor Santiago Vera Izquierdo, uno de los hombres más preclaros y honestos que haya tenido el país, y quien también en aquel momento era presidente del IESA.

Discurre De Viana sobre las tres lecciones que en una clase de recuperación le dio el doctor Vera y que el paso de los años le permitió comprender y aprehender en toda su extensión: “La primera, una sorpresa escandalosa: Venezuela es un país pobre porque la riqueza de los pueblos depende de lo que producen con sus ideas y sus manos y no de los recursos naturales que tienen bajo sus pies. La segunda, la riqueza de un país se fabrica todos los días en sus empresas; y no de forma casual, sino como resultado de una actividad desarrollada de manera científica, para producir bienes y servicios. La riqueza no se hereda y si no se ha producido, no puede repartirse. Y la tercera, para que Venezuela sea un país próspero, para que se acabe la pobreza, miles de empresas deben conducirse con excelencia; y la excelencia no se improvisa, sino que requiere muchos profesionales trabajando en equipo, con conocimiento y pasión para producir riqueza”. Eso fue lo que hizo el doctor Vera Izquierdo toda su vida: sembrar riqueza a través de la búsqueda de la excelencia en educación.
Le envié el discurso a un compañero que adoraba al “viejito Vera”, como cariñosamente le decíamos en la Universidad Metropolitana. “¿Te acuerdas que Santiago Vera Izquierdo nos recibía en su casa para que le hiciéramos preguntas o simplemente para pedirle consejo?”, me preguntó. “Fue un gran tipo… Me firmó el título, un lujo… Me pregunto… ¿dónde está el país que el doctor Vera construyó?”.
Mi respuesta al rompe fue “ese país ya no existe”. Me sentí mal por decir eso. Pero esta mañana encontré que mi respuesta estaba errada, a partir de un video que me mandó mi prima Luisacristina Mayorca. El filme comienza diciendo que mucho se habla del mal comportamiento de los venezolanos en otros países: “prostitución, delincuencia, arrogancia son las noticias que más suenan. Pero hoy no he venido a decirte que estas noticias son mentiras, sino a contarte lo que nadie te cuenta…”
¿Y qué es lo que nadie nos cuenta? ¡Cosas maravillosas que hacen venezolanos en todas partes del mundo! Como Pedro Viloria, trabajador de Mac Donald´s en los Estados Unidos, quien saltó de la ventana del drive thru para salvarle la vida a una mujer que había perdido el sentido y cuyo automóvil se desplazaba sin rumbo, con ella y sus dos niños pequeños adentro. Pedro se paró delante del carro y logró detenerlo. Fue reconocido públicamente como un héroe por el Alcalde de Miami Dade, la policía y los bomberos.
Gabriel Rosario también es venezolano y vive desde hace cuatro meses en Chile. Lo entrevistan para la televisión como “un joven héroe”: se lanzó en el mar helado a rescatar a una muchacha que “se lanzó porque estaba triste”. Se siente apabullado ante las preguntas y sonríe todo el tiempo con una sonrisa luminosa.
En Perú, el video de un restaurante del Distrito de Chorrillos en Lima muestra a un mesonero venezolano que le salva la vida a una señora que se había ahogado con un hueso de pollo, practicándole la maniobra de Heimlich. En la televisión local también lo llaman héroe.
En Costa Rica, el técnico del equipo Pérez Zeledón vivió momentos de mucha angustia cuando se dio cuenta de que había perdido su billetera con $1000 adentro. José Giacone, otro joven venezolano, la encontró y se la devolvió intacta. El periodista le pregunta a José qué lo hizo devolverla cuando él (y en Venezuela) hay tanta necesidad. José le responde que por tres razones: la primera, porque cree en Dios. La segunda, porque eso fue lo que le enseñaron sus padres. La tercera, porque tiene una hija y quiere que ése sea su ejemplo a seguir.
En ese punto del video ya yo estaba con el guarapo aguado y los ojos llenos de lágrimas. Pero esa Venezuela heroica y hermosa no está sólo afuera… también está aquí resistiendo. Es la que se niega a entregarse. La que trabaja. La que emprende. La que sortea todas las dificultades. La honesta. La digna. La que no se rinde. La que se levantará sobre las cenizas de esta hecatombe y que reconstruirá el país, como lo soñó el profesor Vera Izquierdo y lo soñaron tantos otros ilustres venezolanos. Sólo falta articulación y estrategia. No es fácil, pero es posible. En la Historia, el Bien siempre termina imponiéndose sobre el Mal. Como dice el video en su frase final “¡los buenos somos más!”.]]>