<iframe src="//www.googletagmanager.com/ns.html?id=GTM-K8BB9HX&l=dataLayer" height="0" width="0" style="display:none;visibility:hidden"></iframe>

Maduro rompe la alianza que promovió Hugo Chávez con Guyana

Guyana en los últimos años dejó de lado el socialismo y se abrió al libre mercado, da prioridad a las inversiones extranjeras en el Esequibo, esa área rica en petróleo, gas, oro y otros minerales que perdió Venezuela. Ahora Maduro trata de recuperar el terreno cedido desde hace dos décadas por Hugo Chávez y el chavismo.

Maduro rompe la alianza que promovió Hugo Chávez con Guyana

En su acercamiento con Guyana, la prioridad de Hugo Chávez fue su proyecto político continental, en detrimento de la histórica reclamación venezolana de soberanía sobre el Esequibo, esa zona que para los guyaneses representa casi 75% de su territorio.

Para Venezuela, además de la pérdida de una región heredada desde la Independencia, el conflicto hoy significa la amenaza clara y real de perder el acceso expedito a su fachada en el océano Atlántico. 

Varios hechos marcaron un cambio de rumbo en las relaciones entre Guyana y Venezuela, que hoy reviven el conflicto oculto que está detrás del Esequibo. La más importante de ellas fue el ascenso a la presidencia en Guyana de Irfaan Ali en agosto de 2020. El presidente de entrada profundiza el viraje en la política internacional de su país, que en tiempos pasados estuvo alineada a Cuba.

Irfaan Ali, de 40 años, es presidente de Guyana desde agosto de 2020. Pertenece al Partido Progresista del Pueblo Cívico, que aglutina principalmente a descendientes de indúes que forman la mayoría étnica (40% de la población) en esta nación de solo 800.000 habitantes. Foto, archivo.

Ahora consolida el desarrollo petrolero con acuerdos con ya vigentes con empresas estadounidenses como Exxon Mobil y  Chevron, o la  China National Offshore Oil Corporation (CNOOC).

Al lado de los intereses económicos, le siguió el apoyo al Grupo de Lima y una estrecha alianza con Estados Unidos en el combate al narcotráfico en la región. En este plano busca cercar el tráfico de drogas desde Venezuela que, según el Departamento de Estado de EE.UU, ha aumentado con Nicolás Maduro en el poder.

Solo negocios, nada personal

El pragmatismo económico de Guyana dejó atrás la disputa de la vieja izquierda y el populismo.

Exxon Mobil ya cuenta con cuatro plataformas en aguas profundas en el área marítima del Esequibo y proyecta que para este año se extiendan las inversiones con nuevas instalaciones. Mientras, sus exportaciones petroleras hacia Estados Unidos van en aumento con 20 mil barriles diarios; mientras su ex aliado del chavismo que fue el más poderoso en materia energética en la región, tiene mermada casi toda su industria desde la quiebra de Pdvsa.

Guyana así apunta a convertirse en corto plazo en el país más rico per cápita en el sur de América, y en una de las naciones del mundo con más rápido crecimiento económico.

Uno de los hechos más relevantes de la alianza entre Estados Unidos y el nuevo gobierno, se produjo tras la visita que hiciera el entonces secretario de Estado Mike Pompeo en septiembre de 2020 a Guyana, en donde se reunió con el nuevo mandatario guyanés.

Pompeo cumplía una gira por países vecinos a Venezuela para consolidar la estrategia por el control del narcotráfico en el Caribe y la costa Atlántica. El manifiesto propósito fue debilitar «el tráfico ilegal desde Venezuela».

Al mismo tiempo buscó fortalecer las inversiones estadounidenses en los nuevos yacimientos. Al referirse al rol de las empresas estadounidenses Pompeo resaltó: “Ninguna operación estatal puede superar la calidad de los productos y servicios de las empresas privadas estadounidenses”.

Guyana y el Grupo de Lima

Pompeo también elogió el respaldo del presidente Irfaan Ali al Grupo de Lima, un organismo regional de naciones aliadas con Washington, que ya cuenta con 18 países que ha propugnado por una solución diplomática a la crisis en Venezuela.

“Nosotros respaldamos la necesidad de elecciones libres y justas en nuestro hemisferio” (…) . “Con urgencia, creemos que los valores y principios democráticos deben ser respetados también en Venezuela”, dijo el presidente de Guyana.

Esa ha sido la primera visita a Georgetown de un funcionario de tan alto rango estadounidense, lo que ratifica la importancia estratégica de Guyana para Estados Unidos.

“Estados Unidos está listo para ser su socio”, dijo Pompeo al nuevo presidente. Una política que seguramente será continuada por la administración de Joe Biden, ya que ha sido concertada desde el Congreso por las dos tendencias, la Republicana y la Demócrata.

La reacción de Nicolás Maduro no se hizo esperar. Acusó a Pompeo de emprender una “gira guerrerista” y de tratar de “poner a los gobiernos del continente a organizar una guerra contra Venezuela”.

“Pompeo está llamando a una guerra contra Venezuela, pero ha fracasado”, dijo Maduro.

También el Comando Sur

El 12 de enero del año en curso, el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Craig Faller, vistó Guyana para reunirse con el presidente Irfaan Ali y ratificar los temas relacionados con la seguridad. También,  y las alegadas amenazas que representan las organizaciones criminales internacionales.

A través de la plataforma Twitter, el Comando Sur aseguró que Guyana “es un socio de seguridad clave en los esfuerzos para contrarrestar las organizaciones criminales transnacionales”.

Su visita duró dos días y también conversó con el ministro de la Defensa guyanés. Se cumplió al mismo tiempo que daba inicio a las maniobras militares de vigilancia marítima conjuntas entre Guyana y Estados Unidos, destinadas a interceptar el narcotráfico cerca de la frontera venezolana.

En este caso igualmente reaccionó Nicolás Maduro calificando esos ejercicios militares como una “provocación” y “amenaza” por parte de ambas naciones.

“La operación representa una amenaza a toda la región, a la paz. Vemos estos ejercicios como una clara provocación a los intereses de la patria”, dijo también el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López.

Maduro contrataca

Durante varios años el tema del diferendo con Guyana se encontraba en segundo plano para el gobierno chavista. Este  distanciamiento fue propiciado por Hugo Chávez a cambio de su propia estrategia política en el Caribe. Pero llevó a el conflicto terminase en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Doce de los 16 jueces de la CIJ en La Haya le dieron la razón a Guyana sobre la competencia que tiene este organismo para considerar y tomar una decisión sobre el reclamo del territorio Esequibo. En la decisión se cuestiona la posición de Venezuela de abstenerse de presentar sus argumentos.

Ahora Maduro se propone un todo o nada en este diferendo territorial y reclama la soberanía total de Venezuela sobre todo el Esequibo, una ambiciosa posición que deja poco margen para negociar.  

En estos días la propaganda oficialista presenta a Maduro fotografiado señalando con un lápiz el mapa de Venezuela y el Esequibo, como quien explica una nueva estrategia sobre el tema. Tardíamente el gobierno madurista trata de recuperar el tiempo perdido y deja de lado la postura de acercamiento que manejó su padre político Hugo Chávez. Ahora exalta en su mensaje la amenaza militar a Guyana.

Decreto ambicioso

En junio de 2015 el presidente Nicolás Maduro promulgó un decreto en el que crea la “Fachada Atlántica de Venezuela”. El texto incluye coordenadas específicas que reivindican la soberanía histórica venezolana sobre las aguas del territorio Esequibo. De paso, supone cerrar a Guyana buena parte de su salida al Océano Atlántico.

Caricom apoyó de manera vehemente a Guyana en el rechazo a la pretensión de Maduro.

Las nuevas acciones del régimen de Maduro comenzaron el 7 de enero de 2021. En esta fecha firmó un decreto mediante el cual se establece el Territorio para el Desarrollo de la Fachada Atlántica de la República Bolivariana de Venezuela.

“Viene a formar parte de las acciones legales, diplomáticas y políticas por la defensa de nuestros derechos de más de 200 años”, expresó Maduro en un mensaje a través de las redes sociales.

Dos semanas después, el 23 de enero la Armada de Venezuela capturó a dos barcos pesqueros. Según las autoridades de Guyana se encontraban en la llamada Zona Económica Exclusiva, que para Guyana es parte de su territorio marítimo. La detención generó reacciones de los países miembros del Caricom quienes presionaron por la liberación de los dos pesqueros guyaneses y sus tripulantes.

Caricom, la Comunidad de Estados del Caribe, valga decirlo, es el sólido bloque regional al que  intentó acercarse Hugo Chávez mediante su diplomacia de petrodólares, con Petrocaribe. Esta es la hoy fallida estrategia de venta de petróleo con descuento a las naciones insulares cuyo peso es determinante en la OEA.

Pero inclusive desde que Chávez estaba vivo, Caricom se mantiene fue  irreductible en su apoyo a lo que califican como integridad territorial de Guyana.

El socialismo en Guyana

Durante varias décadas Guyana ha sido gobernada por líderes de tendencia socialista, especialmente dirigentes del Partido Progresista del Pueblo. De allí que el diferendo con Venezuela siempre tuvo un componente primero en la Guerra Fría (este-oeste) y el discurso antiimperialista por parte de Guyana.

Como lo refiere el abogado e internacionalista Luis E. Fidhel, en un trabajo para El Estímulo, el gobierno cubano exhibió siempre una clara posición de apoyo a Guyana. Castro se solidarizaba con las acusaciones del presidente Forbes Burnham (1964-1980/ 1980-1985) contra Venezuela.

Burnham trataba de presentar a Venezuela como un coloso regional, obsesionado con la idea de establecer un centro neocolonialista a expensas de Guyana.

En enero de 1981, los dos países firman un acuerdo por el cual Cuba respalda y defiende la “actual integridad” territorial guyanesa. La Habana de Fidel Castro reiteró apoyar totalmente el derecho de la República Cooperativa de Guyana a que su integridad territorial fuese respetada y a impulsar su propio desarrollo económico, político y social.

Venezuela «imperialista», según Cuba

Asimismo, en mayo de 1981, el diario oficial cubano Gramma editorializaba que el gobierno de Venezuela sostenía inocultables posiciones “neoimperialistas”. Afirmaba que en el ejercicio de la «rapiña territorial», no escondía sus aspiraciones expansionistas sobre Guyana y otros estados vecinos. Argumentaba que el asunto le competía a Cuba por lo que calificaba como su posición principista. La Habana iba en contra de todo acto de injusticia que pusiera en peligro la soberanía e integridad de un “Estado hermano” y la paz de la región, decía.

Paradójicamente, ahora Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro, retoma una visión similar al señalar que “Guyana no debe ser cómplice de despojos imperiales”, y los exhortó a retomar los caminos del acuerdo de Ginebra.

Fidel Castro y Burnham, en una época de estrechas relaciones que marcaron la historia de Venezuela.

Chávez se abraza con Guyana

En febrero de 2004 en la visita que hiciera Hugo Chávez a Guyana mostró cómo su prioridad era conseguir el respaldo de los países de la región a su proyecto político continental y le dio su apoyo a Georgetown en el Esequibo.

A su llegada expresó: “Bueno, feliz, feliz de estar aquí, tenía yo varios años por venir a visitar a los guyaneses, el presidente Bharrat Jagdeo, amigo y este es un día para mí y para nosotros histórico. Estamos propuestos a que a partir de hoy comience una nueva era de las relaciones entre Guyana y Venezuela, dos pueblos hermanos, dos países vecinos, buenos vecinos con un potencial de integración extraordinario para integrarnos mucho más con Guyana, con Caricom y bueno con Suramérica en primer lugar. Así que tenemos una Agenda bastante intensa de contactos económicos, políticos, sociales; van a ser 24 de una intensa actividad, pero es un día histórico”.

(…) “La integración de Suramérica, la integración del Caribe, eso es vital, sobre todo en este tiempo, en estos tiempos en los cuales el neoliberalismo ha fracasado y entonces tenemos que construir nosotros nuestro camino”.

Un periodista le preguntó a Chávez si El Esequibo estaría en la agenda con Bharrat Jagdeo y respondió: “No, no. Vamos a hablar de mecanismos de cooperación en la pesca, en la agricultura, la educación, la salud, en la infraestructura, las vías de comunicación, la energía, petróleo, derivados del petróleo, cooperación e integración. Saben que no tengo ninguna opinión al respecto. Sólo vine a hablar en primer lugar y sobre todo de la integración entre Guyana y Venezuela. Sobre todo transmitir a través de ti y el medio de comunicación para el que tú laboras un gran saludo de hermanos verdaderamente de hermanos al pueblo de Guyana”.

¡Go to Esequibo, go!

La postura de Chávez con Guyana abrió el camino a las grandes inversiones cuando determinó:

“El gobierno venezolano no será un obstáculo para cualquier proyecto a ser conducido en el Esequibo, y cuyo propósito sea beneficiar a los habitantes del área”.

Así Chávez le daba luz verde a lo que serían las intensas exploraciones en la región y las concesiones petroleras y auríferas. Hoy, esos grandes negocios e inversiones han permitido que Guyana, uno de los países más pobres de la región, pase a tener el mayor crecimiento económico de Suramérica.

Como lo refiere el periodista Víctor Amaya, mientras el entonces embajador de Guyana en Venezuela, Odeen Ishmael, aupaba la nueva postura, el lado chavista ratificaba la intención histórica de bajarle temperatura al diferendo.

“La confraternidad entre dos países socialistas implica abandonar el contencioso fronterizo, dado que los hermanos están llamados a vivir en paz”, señalaba el conspicuo chavista Elías Jaua en 2013. En esa fecha se disculpaba en Guyana por la incursión de soldados venezolanos en la zona en reclamación.

Cuando Nicolás Maduro asumió el poder en 2013 mantuvo la misma distancia del diferendo. Apenas en 2015, en el Parlamento cien por ciento chavista, habló de formar una comisión mixta para el diferendo.

De izquierda a derecha: Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, el hoy exsecretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el presidente de Guyana David Granger. Esta fue una reunión en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el 27 de septiembre de 2015. Fotografía de HO / PRESIDENCIA / AFP

Poco se supo hasta que finalmente en 2018, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, anunció que ante la falta de avance de la disputa territorial, dejaría en manos de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) la solución a la disputa entre Venezuela y Guyana por la región del Esequibo. El 30 de junio será la primera audiencia en la CIJ en La Haya.

El conflicto tiene nuevos componentes

El acuerdo entre Guyana y Estados Unidos para que embarcaciones de ambos países realicen patrullen de manera conjunta aguas del Esequibo, fue interpretado por el gobierno venezolano como un apoyo abierto de Washington a Guyana en la disputa fronteriza.

El acuerdo mostró sus primeras acciones muy pronto: al mismo tiempo que Faller visitaba Guyana y se preparaban los ejercicios militares, el buque “Stone” de la Guardia Costera de Estados Unidos interceptó una embarcación que transportaba drogas, cuando se dirigía a aguas guyanesas.

La interceptación se produjo en un punto situado al sur de la República Dominicana. Miembros de la tripulación del Stone abordaron la embarcación y se incautaron de 970 kilogramos de cocaína. La tripulación de “Stone” permaneció en la escena hasta la llegada de otra embarcación de la Guardia Costera, el “Raymond Evans”, que decomisó el contrabando y detuvo a los cuatro presuntos narcotraficantes.

El incidente ocurrió seis días después que Nicolás Maduro firmase el decreto, en el que se establece un nuevo territorio marítimo denominado “territorio para el desarrollo de la Fachada Atlántica”. Con esta jugada, el gobierno de Venezuela intenta reforzar la soberanía en la zona marítima en disputa con Guyana.

La Comisión Sectorial Parlamentaria de Relaciones Exteriores de Guyana, que reúne al gobierno y a la oposición, respaldó que se tomen todas las acciones necesarias frente a las aspiraciones de Venezuela. Se pronunció tras nuevas escaladas de tensiones entre los dos países por el territorio fronterizo.

El conflicto también entra por la frontera

Además del incidente en aguas del territorio en reclamación, desde el vecino país se enciende la conflictividad por los costados de las fronteras. Uno de ellos es la fuerte migración venezolana que día a día llega por diversas vías a Georgetown y otras ciudades guyanesas. Un país de 786 mil habitantes; al cual ahora han ingresado ilegalmente unos 36 mil venezolanos.

Desde la frontera sur con el Estado Bolívar y a través del Delta, estos migrantes venezolanos ingresan por vía fluvial a Guyana. Miles de venezolanos que huyen de la crisis económica y de la inseguridad que se ha apoderado de Venezuela, salen por la frontera marcado por el río Cuyuní. Este paso también se ha convertido en una de las nuevas rutas utilizadas por bandas criminales para el tráfico de drogas, de oro ilegal y trata de personas.

El Sindicato no conoce fronteras

Esta nueva situación ha generado enfrentamientos armados en la zona selvática y ha obligado a las autoridades militares a disponer de recursos para resguardar esta zona. Se han producido y reportado enfrentamientos armados. También han sido capturadas embarcaciones cargadas con droga, dinero en efectivo y oro ilegal provenientes del área de explotación legal e ilegal «Arco Minero». También ha sido detenidos supuestos miembros de estas bandas de origen venezolano.

Tres organizaciones armadas se reparten la ruta desde el lado venezolano, incluyendo miembros de las  guerrillas colombianas FARC y el ELN. Pero especialmente de la banda llamada “Sindicato”, que se ha especializado en el tráfico de oro, según reportes de organismos de seguridad y denuncias de políticos opositores.

Estas tres organizaciones manejan operaciones ilegales a través del Cuyuní y llevan sus mercancías hacia los poblados del norte del Esequibo y la capital de Guyana. La cocaína proveniente de Colombia se está traficando por estas nuevas rutas para ser transportadas desde los puertos guyaneses a África y Europa, según fuentes de inteligencia.

La banda delictiva venezolana que se hace llamar  “El Sindicato”, es responsable de varios ataques e incidentes en la zona fronteriza.

La soberanía y la retórica

Desde Guyana se produjo en enero una movilización militar para controlar el paso desde la frontera con el Cuyuní. Tuvo como centro el poblado de Etheringbang, paso clave del contrabando desde Venezuela.

El jefe del Estado Mayor de Guyana, brigadier Godfrey Bess, se refirió a esta situación en enero pasado y mencionó la amenaza de “El Sindicato”.

Destacó que esa organización delictiva “sigue ahí, porque todos eran conscientes de la situación en Venezuela, un país mal dirigido y con problemas económicos y sociales que obligan a los actores no estatales a sobrevivir. Bess afirmó que definitivamente ese problema afectaba a Guyana, pero la Fuerza de Defensa de Guyana, FDG, estaba atenta y seguiría trabajando para garantizar la seguridad de sus ciudadanos.

Frontera caliente

En septiembre de 2020, militares de Guyana fueron atacados por miembros de la banda “El Sindicato”, mientras patrullaban por el río Cuyuní, en la Región Siete de El Esequibo, en el Mazaruni.

El 16 de octubre de 2020 cuatro ciudadanos venezolanos fueron arrestados en un hotel en Port Kaituma, distrito Noroeste, junto con ciudadanos guyaneses. Según la policía, los venezolanos afirmaron ser mineros, pero las autoridades sospecharon que se trataba de miembros de la banda “El Sindicato”.

Durante la operación fueron incautados dos vehículos rústicos, $100 mil en efectivo y gran cantidad de oro sin procesar. En 2019, miembros de la Policía detuvieron a cinco personas en botes que viajaban por el río Cuyuní. Les incautaron granadas, varias armas y drogas. Los detenidos eran miembros de la banda venezolana.

Herencia de Pompeo

Como lo expresó un alto funcionario del Departamento de Estado sobre este nuevo conflicto regional, a periodistas en poco antes de la gira de Pompeo:

“No es solo que Venezuela produce refugiados; están produciendo problemas de seguridad para todos estos países al albergar a terroristas, albergar a narcotraficantes. Cuando intentamos prohibir las drogas, nos hemos puesto muchos más activos en eso y hemos trabajado en estrecha colaboración con todos los socios caribeños. ¿De dónde provienen? Gran parte de la actividad parece centrarse ahora en Venezuela”.

Venezuela se asigna por decreto todo el Atlántico del Esequibo y Guyana

El presidente Nicolás Maduro promulgó un decreto en el que crea la “Fachada Atlántica de Venezuela”, con coordenadas específicas que de hecho reivindican la soberanía histórica venezolana sobre las aguas del territorio Esequibo, y de paso cierra a Guyana buena parte de su salida al Océano Atlántico. Pero ahora se deja claro que los límites definitivos están por ser definidos entre los dos países.

Guyana pide a países del Caribe que se le unan contra Venezuela

El presidente de Guyana, David Granger, reiteró que su Gobierno se mantiene comprometido en mejorar las relaciones con Venezuela en vísperas de la Conferencia de la Comunidad Cribeña (Caricom) en Barbados que dura tres días. Sin embargo, la resolución del país vecino no ha mermado en cuanto a oponerse a "varias acciones militares ilegales y crecientes por parte de Venezuela en contra de la soberanía de Guyana y su integridad territorial", según la agencia de información oficial guyanesa.

El TSJ pide a España la extradición de Leopoldo López

La Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia pidió a España que extradite al líder opositor para que termine de cumplir su condena por ser "determinador en el delito de incendio, determinador en el delito de daño, autor en el delito de instigación pública y el de asociación"