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Maisanta, el bisabuelo de la revolución

Esta nueva biografía histórica, que recrea la vida del soldado Pedro Pérez Delgado y sus luchas en la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX, es la ópera prima de Miguel Delgado y una de las últimas voluntades de quien yace en el "Cuartel de la Montaña".En 1974 José León Tapia publicó el libro “Maisanta, el último hombre a caballo” donde narra la vida de este guerrillero, de igual forma el nombre del personaje inspiró a Andrés Eloy Blanco a escribir un corrido. Pero es el fallecido Hugo Chávez quien se transforma en el principal promotor de la vida y obra de Pedro Pérez, siendo su bisnieto no era de esperarse menos del comandante, que era un consumido practicante del nepotismo.

Maisanta, el bisabuelo de la revolución

Ahora bien, realicé el ejercicio de olvidar momentáneamente que este fue uno de los últimos caprichos de Chávez, y entré a la sala con toda la disposición de disfrutar del film, porque de eso se trata, de poder disfrutar nuestro cine. Poco me imaginaba lo que se venía.

Miguel Delgado, quien tiene una amplia experiencia como asistente de dirección en películas como Miranda regresa (2007), Hora cero (2010), Taita Boves (2010), y El regreso (2013), entre otras, es el encargado de llevar la batuta de este proyecto, haciendo su debut con esta producción. La historia real de Maisanta fue bastante anecdótica y particular, un personaje forjado en el campo, llevó una vida accidentada entre rebeliones y luchas antigobierno, en especial contra el dictador Juan Vicente Gómez, además de ser considerado un hombre carismático y buenmozo. Los ingredientes para crear un personaje  y una historia memorable están presentes, sin embargo el resultado es una torta a medio cocer.

Los hermanos José Antonio y Jose Luis Varela, a quienes les debemos los guiones de Muchacho Solitario, El hombre de las dificultades, Muerte en Alto contraste y la acertada Amor Cuesta Arriba, han sido los padres de este proyecto, sin embargo, hay un problema serio con el enfoque de este guión, y es que no es capaz de sostener la historia de principio a fin, los diálogos de los personajes no son creíbles y se perciben forzados, el uso de palabras que no pertenecen a una época y a un contexto geográfico en particular desconecta al espectador.

El enfrentamiento con el General Macías es asumido como clímax de la historia y ocurre en cuando Maisanta debe defender el honor de su hermana, marca el inicio de un tercer acto que se trunca abruptamente, el 90% de la acción que tiene lugar en el film es antes de este suceso. El director pasa una hora narrándonos una serie de hechos que perfectamente se podrían haber resumido en la mitad del tiempo. Se pasa el tiempo construyendo una historia que luce inacabada.

Lo rescatable

Existen buenos  momentos, especialmente los que ocurren entre Maisanta Joven (Gabriel Mantilla) y su padre Pedro Pérez Pérez (Alberto Alifa), obviando el hecho de que objetivamente se trata de los delirios de un seudo alcohólico educando a un niño, hay una intención clara de mostrar que el padre le inculca valores como el honor de caballeros y el respeto. Hay buena química también entre Petra (Daniela Bueno) y el Coronel Macías (Jesús Cervó), el desarrollo de esa subtrama hace que nos olvidemos que son secundarios, ambos actores tienen el magnetismo en pantalla que les falta a las escenas de la pareja protagónica (Mantilla y Velásquez).

 

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La decisión de casting es acertada, son los actores quienes llevan el peso de cargar con unos diálogos poco creíbles pero que, por momentos, los hace salir airosos. Este crédito es compartido entre 3 o más personas pero es probable que sea Maite Galán quien haya tenido mucho más que ver con todas las decisiones finales de ese nicho.

La fotografía por momentos es gloriosa, especialmente en los planos donde vemos como se construye el vínculo entre Petra y Macías, pero en otros es totalmente deplorable, la iluminación nocturna se siente absolutamente artificial, por un momento creí que estaba hecha con bombillos ahorradores, estamos claros, no esperaba un ejercicio de arte como Barry Lyndon, pero al menos simular la iluminación con velas usando otras fuentes habría sido otro el resultado. La dirección de arte está realizada con entusiasmo pero se diluye con los errores técnicos.

Los planos generales de los paisajes funcionan, la naturaleza no necesita más que buen ojo para que se transforme en “Eye Candy”, pero, de repente  surgen unas tomas extrañas e imprecisas realizadas con drones que rompen con toda la continuidad de la película. Conozco el trabajo de fotografía de Gerard Uzcátegui, suele ser impecable, pero no sé si tuvo muchas limitaciones técnicas o si en realidad se trata de un crédito compartido y vemos el trabajo de otra persona en estos planos, parecieran ser hechos en condiciones diferentes. De hecho al iniciar los créditos pensé que iba a ver un documental sobre el queso llanero o el ordeño previo al film.

 

Lo trágico

Si bien la mezcla de sonido no es absolutamente desdeñable, tenemos problemas serios y graves con la banda sonora y la musicalización. ¿Recuerdan cuando en las fiestas infantiles hacen el juego de las sillas calientes? Bueno se siente exactamente así, aparece y se diluye de manera abrupta en cada oportunidad, usando un joropo recio para indicar acción y algún pasaje llanero para los momentos románticos. Absolutamente novelesca.

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La química entre la pareja protagónica es de poca a inexistente, la diferencia de edades es evidente porque así es la historia, pero lejos de derrochar ímpetu Mantilla (Maisanta Joven) falla en mostrar algo más que una cara de muchacho malcriado y aunque Velásquez (Felicia) logra por momentos parecer genuinamente atraída por el personaje hay un muro de ladrillos entre ambos que queda en evidencia cuando realizan una escena de sexo torpemente coreografeada y pésimamente dirigida. Donde dicho sea de paso, seguimos con el cliché de mostrar desnuda a la muchacha bonita (varias veces)  y tapar a la contraparte masculina, aquí sí deberían haberse asesorado con Chalbaud, quien ha logrado planos bien compuestos con los traseros de Orlando Urdaneta y Miguel Ángel Landa sin que sean un elemento que se salga de los parámetros del guión.

Lo más grave tiene que ver con el proceso de post-producción, de entrada parecía que iba a ser una historia en la que iba alternar la infancia y adultez del personaje, una fórmula que usualmente tiene buenos resultados, pero luego de hacerlo un par de veces, nos quedamos atrapados en la línea temporal de la adolescencia de Maisanta que avanza lentamente y cuyo montaje es de lo más pedestre que he visto en el cine nacional. ¿Colorización? de haberse hecho no se ve en pantalla.

Lo real

Al finalizar la película quedé con la sensación de que a alguien se le había perdido el disco duro con la mitad de lo grabado preguntándome ¿Donde está la parte épica y revolucionaria de este nuevo personaje histórico? pero poco sabía yo en aquél momento que eso tenía una razón de ser, el presidente de la Villa Del Cine  anunció hace una semana que  hay una segunda parte por encargo del presidente Maduro, dejando claro que acá lo que se hacen son mandados. Sí, dos películas de Maisanta, una que refleja su adolescencia (Maisanta: Nace la Leyenda) y otra su adultez (Maisanta: El ultimo hombre a caballo)  que según está confirmada para comenzar a grabar en octubre. Ni  siquiera Bolívar ha logrado que se le logre financiar una bio en dos entregas (quizás porque a diferencia de Maisanta, el familiar que tiene vivo aún no es presidente).

El resultado en pantalla es una película fragmentada, donde claramente hubo problemas serios de producción y dirección, vemos la suma de muchas partes que no terminan de engranar, ni en el contenido ni en lo técnico, una Merienda de Negros, donde hay caos, confusión y metió la mano mucha gente.