<iframe src="//www.googletagmanager.com/ns.html?id=GTM-K8BB9HX&l=dataLayer" height="0" width="0" style="display:none;visibility:hidden"></iframe>

Mario Moronta: "Aquí no hay una lucha por parte de la oposición para salir del gobierno"

Nunca ha sido lejano a la realidad que viven los venezolanos y en los últimos tiempos ha cuestionado a ambos bandos políticos, señalándolos de estar desconectados de la realidad que vive el pueblo. Monseñor Mario Moronta, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), cree que el país hace falta un cambio radical. Y eso es urgente, porque la gente está cansada de vivir entre tantos problemas mientras los actores políticos se aferran al poder

Mario Moronta: "Aquí no hay una lucha por parte de la oposición para salir del gobierno"

Monseñor Mario del Valle Moronta, obispo de la diócesis de San Cristóbal en el fronterizo estado Táchira, en los últimos días ha ofrecido declaraciones relacionadas al ámbito político que incomodan a ciertos sectores. Tranquilo y claro en su postura, el religioso accede una vez más a hablar con El Estímulo sobre la crisis política y social que atraviesa el país.

-Comencemos con una curiosidad, ¿por qué no usa su oficina para atender entrevistas y lo hace siempre en la sala?

-No hay norma establecida para recibir a las visitas, lo puedo hacer en cualquiera de los salones de casa episcopal. Recibirte en la sala es una medida práctica de cortesía, no tenemos protocolo. Además, el escritorio está un poco desordenado (sonríe luego de la confesión).

Me parece que esta sala donde recibo a las visitas es más humana y de más cercanía, además de que aprovechamos la luz exterior y apreciamos el jardín que es muy bonito.

-¿Cómo ve Monseñor Moronta el panorama político de Venezuela?

-Uno de los grandes problemas que tenemos que enfrentar de cara al futuro es el divorcio de la dirigencia política de un lado y del otro con el sentimiento del pueblo. No son todos, hay algunos dirigentes que sienten al pueblo. Les recomiendo a los que no están en sintonía leer el último documento del Papa Francisco en el capítulo 5, donde explica que la mejor política es la que se hace con el pueblo.

¿Por qué hasta ahora ningún dirigente político del oficialismo o de la oposición le ha dado acompañamiento a los inmigrantes que manifiestan que huyen del país? ¿Por qué no hacen algo para convencerlos de que ese no es el mejor camino?

Tenemos una dirigencia de redes sociales y fotografías bonitas.

El oficialismo está muy pendiente de lo que vendrá luego de las elecciones del 6 de diciembre, unas elecciones que todo el mundo sabe que están amañadas, que tienen una unidireccionalidad y son la fachada de un retrato democrático que no existe.

Tiene proyectos perentorios que no los conocemos, como la ley de la familia, donde incluyen cosas que por principios humanos no se pueden asumir y no lo dicen porque saben que tendrán dificultades.

Ellos (oficialistas) han sabido manejar muy bien la política goebbeliana de comunicación con la que pretenden convencer a mucha gente de que las cosas están bien y que el único problema en Venezuela es el bloqueo económico y la covid-19. Mientras tanto, no responden a las necesidades de la gente. Cada día vemos como sigue el problema de la gasolina peor, los servicios públicos y sigue aumentando la presencia de grupos irregulares en todo el país.

Los oficialistas se presentan como un gobierno de mártires y son un gobierno que martiriza al pueblo.

Por otro lado, a los políticos de oposición se les ha pedido que presenten una hoja de ruta, pero solo mostraron un paso: la consulta popular y nada más. Si como persona estoy animada a participar y quiero saber y tengo el derecho de saber qué viene después para que no pase lo del 16 de julio 2017, que luego de una gran movilización no quedó nada, no hay información.

-¿Por qué se da esa desconexión con el pueblo?

-Hace mucho tiempo que en la dirigencia política y social venezolana se olvidaron que son pueblo y entendieron que son más que el resto de la gente.

La corrupción también es responsable de la desconexión porque malea el corazón y la mente. A esto también se une algo que los estudiosos de la historia deberían analizarlo y entenderlo: desde hace mucho tiempo, antes de la pseudo revolución, en Venezuela se perdió la visión de país, una visión de futuro, de lo que hay que hacer.

Antes nos enseñaban a querer al país, pero después de convertirnos en la Venezuela saudita lo importante es tener dinero para gastarlo afuera. La visión se perdió en la misma escuela porque la educación fue trastocada y se convirtió en instrucción de muchas cosas, pero no de generar pensamientos.

A nosotros nos obligaban a echar pa’lante y eso no representaba un problema de clase social sino de venezolanidad. Yo sentía la venezolanidad como un orgullo y se respetaba al venezolano, no era por el dinero. Se respetaba por la honestidad, responsabilidad y la capacidad de trabajo y ahora muchas de estas cosas se han puesto en paréntesis porque frente a la honestidad se antepone la corrupción.

Se ha permitido una cultura de la corrupción, un estilo: pagar en las alcabalas para poder pasar, pagar para no hacer 10 horas de cola para comprar gasolina o pagar 120 mil o lo que sea en pesos colombianos por un recipiente de gasolina.

La capacidad de trabajo ha menguado porque ha sido más fácil enchufarse, ser corrupto y deshonesto. Ha habido un divorcio con el pueblo, no se invirtió donde se tenía que invertir, en lo social  y se abrió el compás para permitir todo y buscar la manera de aprovecharse de la gente y algunos dirigentes políticos jugaron al desastre.

Mario Moronta

-¿Cómo queda el venezolano en todo esto? 

-Ahí es donde está el drama y por eso he repetido que presenten una hoja de ruta. Somos como un conejillo de indias porque parece que lo que suceda en Venezuela será exportado a otros países.

Cuando veo este panorama se viene a mi mente algo que para muchos puede resultar imposible, algunos se burlan cuando uno lo dice y se preguntan ¿de dónde salió la idea?, pero creo que todos los sectores deberían hacer un gran esfuerzo para refundar a Venezuela. Es la única solución.

-¿Cómo se refunda Venezuela?

-De muchas formas. Una de ellas es generando un nuevo liderazgo y en eso la iglesia está trabajando, tratando de hacerlo con sus limitaciones y oposiciones porque hay gente como algunos laicos o sacerdotes que le sugieren a uno no complicarse la vida con este tema.

Refundar, además de un nuevo liderazgo implica generar acciones. Se les debe jugar con las mismas herramientas. Por ejemplo, en el caso del Estado comunal que no es un invento ni del marxismo, ni del comunismo, ni del gobierno. Lo comunal es la organización de las masas y sobre eso la Iglesia tiene mucho que aportar y tenemos nuestras propias organizaciones.

Se debe hacer una revolución como la Copernicana, aunque la palabra revolución aquí está bien desprestigiada, entonces mejor hagamos un cambio radical. Refundar la sociedad con un nuevo liderazgo y con un pueblo capaz de ser sujeto social al que se tiene que escuchar.

Ahorita al pueblo no se le escucha porque no está organizado, no tiene la fuerza social, no es sujeto, no tiene quien lo apoye. Por eso hay que refundar al país con un nuevo liderazgo y crear una conciencia en la gente de ser sujeto social y hacer lo posible para que el pueblo conspire… Ya va, vamos a explicar esta palabra mejor para que no la vayan a malinterpretar. Cuando digo conspiración me refiero a “con” e “inspire”, es decir que el pueblo se inspire, se unan para realizar algo bueno. Todos aun teniendo ideas diversas se pueden conjugar para lograr algo bueno.

La palabra «pueblo» no puede seguir siendo de desprestigio porque todos somos pueblo y quien invento la palabra del pueblo fue Dios, el pueblo de Dios es la Iglesia.

Aquí se debe aplicar la estructura de la pirámide invertida. Generalmente, el pináculo, en la parte alta de la pirámide está representado por el presidente, el obispo, los gremios y demás. En la base se ubica al pueblo que sostiene toda esa estructura. Al cambiar el modelo, el presidente se ubica en la parte de abajo junto a los poderes, gremios, así la situación cambia. No es difícil cambiar eso porque “¿yo voy a sostener al lumpen?”.

-¿Hay liderazgo para refundar a Venezuela?

-El líder según la definición de un psicólogo social es aquella persona que me ayuda a llegar donde yo quiero llegar. No es el que manda, es el que empuja.

En el mundo ha habido mucha gente que ha ejercido gran liderazgo y nunca ejercieron el poder. Uno de ellos fue Mahatma Gandi, quien no fue presidente, ni primer ministro y cuánto movió. Lo logró convenciendo a quienes tenían metas y objetivos de que todos eran pueblo y se reunía, se sentaba y los escuchaba, siempre andaba sin escoltas.

¿Por qué los militares venezolanos y la dirigencia política tienen miedo de caminar por las calles? Porque saben que quien la debe la teme y tienen miedo de perder el poder.

Las ideas diversas no se imponen, se proponen y no se trata de ver a dónde nos llevan sino a dónde elegimos ir. Todo esto implica un cambio radical y ni en la Iglesia, ni en lo político, ni en lo social estamos concentrados, estamos distraídos en muchas cosas: vamos a votar o no, vamos a sacarlo o no, si debe ganar alguien en Estados Unidos o el otro. No estamos preparados para el cambio radical que se necesita.

Unos tienen asegurado el coroto y no lo quieren perder y esto no significa que estén al servicio del pueblo. Los otros quieren llegar al poder, pero todos quieren asegurarse el primer lugar.

Nadie habla de elegir a un líder independiente que sea el que guíe, no se oye de alguien que quiera al escuchar al pueblo, a los médicos, a la Iglesia. No les gusta escuchar y se molestan cuando se les dicen las cosas.

Aquí no hay una lucha por parte de la oposición para salir del gobierno, aquí lo que hay es una lucha por permanecer en el poder (oficialistas) o llegar al poder prescindiendo de lo más importante, el pueblo.

-¿Están solos los venezolanos?

-En las últimas semanas uno ve que la gente empieza a alzar su voz por las colas de la gasolina, o en reclamos por salarios, pero uno ve a la gente sola, sin ningún acompañamiento.

En algunas partes más que en otras hay pequeñas explosiones populares y es a eso a lo que más miedo le tiene el gobierno, porque si aquí algún día se da una explosión popular (ojalá nunca la haya porque sería muy violenta y sangrienta) los primeros que tienen que correr a esconderse son los que le han fregado la vida al pueblo y ¿quién va a controlar eso? ¿lo harán con represión? ¿con bombas?

La gente empieza a alzar su voz, uno los ve como insultan a guardias y a policías. A lo mejor insultan a los que están haciendo bien las cosas porque no todos se portan mal, pero en la población existe mucho cansancio, no solo por soportar situaciones, también porque están olvidados y frente a una indefensión muy grande, por ejemplo, el caso concreto de médicos y personal de salud, solo queda protestar.

¿Cuántos médicos han muerto en Venezuela por covid-19? Muchos y se sabe que una de las razones de las muertes es que no han tenido el material de bioseguridad porque el gobierno no se los da. Pero sí hay dinero para comprar armas, para ayudar en otras partes. Hay dinero para unas elecciones, pero no hay para lo esencial como es la vida, salud, seguridad y servicios públicos.

-¿Qué está haciendo la Iglesia?

-Entre las tareas que está haciendo la Iglesia está la formación de personas (laicos). Hemos comprendido que el discurso no puede ser muy alto y por eso hemos multiplicado el trabajo social de acompañamiento y de trabajar con la gente.

Se acompaña a la gente a apuntar al futuro, tenemos una tarea intensa que requiere vencer el cansancio. Vamos a descubrir, a sentir lo que significa involucrarnos, meternos con la gente, reconocerlos, pero desde adentro con la gente, no desde afuera.

La Iglesia está tratando de interpretar los signos de los tiempos y el Papa Francisco, dijo algo que no le ha gustado a la gente: la pandemia ha descubierto nuestras miserias, pero también han aflorado bondades.