Política

El liderazgo de María Corina Machado en cuatro fechas

El segundo aniversario de las elecciones primarias de la oposición, que en diversas conversaciones en redes sociales se evocó como un punto de inflexión en el devenir político, sirve de excusa para revisar la trayectoria política reciente de María Corina Machado, quien tras la consulta del 22 de octubre de 2023 emergió sin discusión como la principal voz opositora de Venezuela

maría corina
Daniel Hernández / archivo
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La dinámica política venezolana es tan turbulenta que los dos años que nos separan de las primarias de 2023 se han vivido como si fuesen 20. Aquí trazamos una suerte de línea de tiempo incompleta y arbitraria de lo que podrían ser cuatro fechas claves en la consolidación del liderazgo de María Corina Machado, el cual además ha estado bajo fuego cruzado tanto por parte del chavismo como de factores y protagonistas de otras épocas de la oposición pro-democracia.

Pese a que su discurso es fundamentalmente moral y cuasi religioso, Machado en estos dos años ha demostrado pragmatismo, flexibilidad y resistencia sostenida, con decisiones audaces que no parecían figurar en el libreto que había escrito el chavismo para estos tiempos.

22 de octubre de 2023

En las elecciones primarias de la oposición la mayoría de personas que votaron sabían de antemano que ella estaría inhabilitada en 2024, así que los votantes opositores escogieron a una líder. La fecha se erigió como un hito de afirmación ciudadana en Venezuela. Ese día, las primarias organizadas por la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), en un ejercicio autónomo, ajeno al control del Consejo Nacional Electoral (CNE), más de dos millones de votantes acudieron en un acto de desafío cívico.

Ya María Corina Machado estaba inhabilitada y desde sus diversos altavoces el chavismo había adelantado que de resultar electa en las primarias no se le permitiría inscribirse. De esa forma, su participación en las primarias trascendía la mera contienda electoral: era una apuesta por consolidarse como referente principal de la oposición. Los resultados fueron contundentes. Machado se hizo casi con el 94% de los votos.

Desde una perspectiva analítica independiente, esta fecha revela la estrategia de Machado en transformar una debilidad estructural, su inhabilitación, vista por la Unión Europea como «arbitraria y políticamente motivada», en una fortaleza simbólica. No se sometió al fatalismo de la descalificación. En cambio, utilizó las primarias para redefinir su rol, pasando de candidata a líder.

26 de marzo de 2024

Siendo claro que ella ya no sería candidata y que no tendría la potestad de designar a alguien de su confianza, Machado jugó a favor de la ruta electoral, que lucía como una cuesta empinada. Acordó con la Plataforma Unitaria Democrática y en particular con Manuel Rosales, el apoyo a Edmundo González Urrutia como candidato presidencial sustituto. El diplomático y exembajador, un perfil bajo y alejado de los reflectores políticos, nunca cercano a Machado en términos ideológicos o personales, con una trayectoria más técnica que carismática, fue seleccionado el 26 de marzo tras el bloqueo del CNE a Corina Yoris, la primera opción de Machado.

En un anuncio conjunto, Machado no solo endosó su respaldo a González, sino que se comprometió a «echarse al hombro» la campaña, como efectivamente sucedió en las semanas y meses siguientes.

Ella, con su red de voluntarios forjada en las primarias, asumió la dirección operativa: recorrió el país, organizó mítines en estados distantes como Táchira y Amazonas, y utilizó su plataforma digital para amplificar el mensaje de González. Según estimaciones de observadores independientes como el Centro Carter, que monitoreó la precampaña, estos esfuerzos elevaron la visibilidad de González de 15% a 67% en encuestas de intención de voto para julio.

No parece que Machado haya cedido la candidatura presidencial, que ganó ampliamente en las primarias, por altruismo ciego, sino por cálculo pragmático: priorizó la victoria opositora.

plataforma unitaria democrática actas
Foto: Israel Fuguemann / Cortesía

28 de julio de 2024

Con Nicolás Maduro proclamado vencedor por el CNE con 51,2% pese a actas publicadas por la oposición que mostraban una ventaja muy clara para González, aquel día y su noche, especialmente, terminaron siendo un parte aguas en la propia deriva autoritaria que ha venido atravesando el chavismo.

En medio de la tensión de aquellas horas, del descontento que comenzó a tomar calles, y de la espera de la ciudadanía por unos resultados oficiales que mostrasen lo que habían presenciado en sus centros de votación, Machado se ocupó de una operación de envergadura. Junto a su equipo, coordinado con voluntarios de mesa, inició la recopilación, digitalización y totalización de actas electorales. Más de 82% de las 30.000 actas fueron escaneadas y subidas a una plataforma digital segura.

Esta operación no fue improvisada. Machado había entrenado a miles de testigos en el uso de apps móviles para fotografiar actas en tiempo real. La digitalización, permitió una totalización independiente que fue compartida con líderes mundiales en cuestión de horas. El 30 de julio, Machado publicó el enlace a la base de datos en X, permitiendo verificación ciudadana.

Esta estrategia culminó en el envío rápido de copias físicas y digitales al exterior, a España, Colombia y la sede de la OEA, resguardándolas de posibles incautaciones.

10 de octubre de 2025

Desde Oslo, la Academia Noruega anunció lo que muchos veían como inalcanzable: el Premio Nobel de la Paz para María Corina Machado, por su «lucha inquebrantable por una transición justa y pacífica a la democracia”. El comité del Nobel destacó su rol en unir la oposición, resistir la militarización y promover vías pacíficas, criterios que alinean con el testamento de Alfred Nobel.

Como suele suceder cada vez que el premio Nobel lo gana una figura política, llovieron las voces críticas. Desde esta perspectiva independiente, el Nobel trasciende lo personal: es un mensaje nítido a quienes ejercen el poder en Miraflores sobre el papel de guardián que tiene la comunidad internacional sobre Venezuela.

Machado no es ni una heroína intocable ni una salvadora infalible, sino una líder que se ha forjado en tiempos recios. No tiene la verdad absoluta y seguramente cometió y cometerá errores en su accionar público, pero en este momento es la voz más potente que tiene la ciudadanía que adversa al chavismo.

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