El estudiante más peligroso de la UCAB

Un controversial artículo sobre los excesos de la campaña electoral interna de la Escuela De Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), desencadenó la furia de parte de la comunidad universitaria en contra del autor del explosivo documento público. Gabriel Antillano, el estudiante en cuestión, describe con buen sentido del humor como “las planchas” que deberían representarlo, solo se preocupan -según él- de hacer “rumbitas”, repartir cotufas y gastar dinero innecesariamente. Cualquier parecido con la realidad nacional, es pura coincidencia

El estudiante más peligroso de la UCAB

Gabriel no es un estudiante común. Con 22 años hilvana las ideas con notable fluidez y elocuencia para apenas estar cursando el quinto semestre de Comunicación Social.
Le interesa la historia del cine, leer “libros”, la actualidad, el arte contemporáneo, las tendencias de la industria cultural y, por sobre todas las cosas, le gusta escribir. Escribir palabras. En Castellano. Sin errores ortográficos. Con sílabas, oraciones y párrafos. Tanto le gusta, que hasta consiguió que el diario El Nacional le brindara el espacio –desde hace algo más de un año- para una columna que se llama “Opinando desde  el futuro”, junto a un grupo de cuatro universitarios más, que son sus afines y contemporáneos.
Gabriel, es lo que podría llamarse, en el sentido más académico del caso: “Todo lo que se podría desear de un estudiante de Comunicación Social”,  en cualquier parte del mundo. Sus intereses son acordes a la vocación para la que decidió formarse, e intenta – incluso antes de obtener su título- incorporarse a la vida nacional a través de los medios informativos. ¿Qué más se le puede pedir?
Y es que ciertamente, la universidad es reflejo de la sociedad a la que educa.
Es diversa, autónoma, plural, gestáltica, irregular y dinámica. Tiene que ser. Debe ser. Es la naturaleza de su existencia. El milagro sociológico de la academia no es otro que el encuentro entre maestros, alumnos y trabajadores en torno a la enseñanza superior. Y así nos lo dice el latín remoto cuando conjuga “universitas magistrorum et scholarium”. Así es.
Pero Gabriel es un “bicho raro”. Tan raro es, que cuando uno lee lo que escribe piensa que se trata de un señor de 60 años. Sus referencias no se quedan en las que impone la cultura de masas, las redes sociales o la televisión, únicamente. Y uno puede llegar a creer que se “desmarca” del estudiantado al que pertenece, cuando expresa sus opiniones desde un pódium editorial- de incidencia nacional y regional- al que no tienen acceso la gran mayoría de los estudiantes de este país. Tiene ventaja. Pero la consiguió él solito. Y se empeñó en hacerse “notar” a través de la escritura, las letras y el periodismo. De hecho, podría decirse que en este momento. En éste preciso segundo, cuando lees esto, sea  el estudiante de Comunicación Social de la UCAB más “notorio” fuera de las aulas de clases. Y por eso quisimos entrevistarlo. Y por eso le hicimos una foto. Dos. Y por eso hasta lo invitamos a que exprese aquí también sus ideas cuando le provoque, porque de eso se trata la prensa libre. A pesar de que no estemos de acuerdo con lo que tenga que decir.
Es precisamente su crítica a las elecciones internas de la ECS de la UCAB lo que lo trajo hasta la redacción de elestimulo.com para concedernos una entrevista en la que insistimos nosotros. Y no él. Nosotros.
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-En lugar de “De la UCAB al país que queremos”, ¿cuál slogan se ajustaría más a la realidad “ucabista”, en este momento?
-Mmmmm. De la fiesta a lo desconocido… (Risas)
-¿Qué música ponen en la “bailantas” electorales de la universidad?
-Fundamentalmente reguetton para todos los gustos y en todas sus variables.
-¿De cuál parte de lo que escribiste en la columna de El Nacional , te arrepientes en este momento?
-No me arrepiento de nada de lo que dije pero sí del “tono” en que lo expresé.
-¿Existe algo de “autocensura” en la Universidad a la hora de ventilar los problemas o inquietudes de la comunidad estudiantil?
-Bueno, no todos los estudiantes conocen cuales son las vías para manifestarse. Los problemas muchas veces no trascienden de los “comentarios de pasillo”. Pero sí se hacen encuestas, encuentros, foros y cosas por el estilo.
-¿Conoces sobre la historia académica de la UCAB? ¿Sobre el centro Gumilla, las investigaciones de postgrado, las publicaciones, etc?
-Sí, claro. Desde que entré en la Universidad he comprado todas las revistas “Comunicación”, conozco las publicaciones, voy mucho a la biblioteca…
-Después de lo que escribiste, ¿has recibido amenazas concretas de algún tipo?, ¿intimidaciones de alguien?
-Bueno, no directamente, pero han llovido los insultos en mis redes sociales. Me dijeron, “pobre guevón”, “Ponte una bolas” y “anda a tomarte un tetero…”, que fue el comentario que más me gustó (Risas). Pero nadie me dijo nada en la cara, más bien los comentarios a favor si me los expresaron en persona. De hecho, José Manuel Guzmán de la plancha “Somos”, me invitó a que formara parte del “círculo de críticos” de la Universidad. Eso lo aprecio mucho y me parece que de eso se trata la inclusión, el liderazgo…
-¿Y tú tienes amigos en la Universidad?
-Sí. (Risas) Bastantes…
-¿Y tienes novia?
-Si.
-¿Y no te quiere dejar después de lo que pasó?
-(Risas). No. A ella le gustó mi artículo, pero siente que lo escribí como muy molesto. Arrecho.
-¿Alguien más piensa igual que tú en la Universidad?
Sí, yo creo que sí, la nota tiene más de 300 views. Hay opiniones compartidas y hasta me dijeron que “irrespetaba a la universidad”, y no se trata de eso en absoluto. De hecho, en mi próxima columna, sigo con el tema y hablo también de todas las innumerables cosas buenas que tenemos en la UCAB. Desde “los voluntariados”, hasta los centros de estudio- concluye.
Ya veremos que más tiene que decir este “singular” estudiante de Comunicación Social.
De cualquier manera, y ya que nos metimos donde nadie nos llamó, brindamos tribuna abierta a cualquier miembro de la comunidad “ucabista” para expresarse por ésta vía.
Los tiempos son otros. En este irreconocible país en donde los “Misters” se meten a diputados, en donde los “reguetoneros” son ministros y los choferes de transporte público son pues. Lo que son. Resulta reconfortante saber que existe un estudiante de Comunicación Social como Gabriel. Este individuo que sin duda representa una verdadera “amenaza” para el intelecto de la nueva clase política. Una persona convertida en inminente “peligro” para el poder establecido. Un chamo que puede ser, quien sabe, el “arma letal” del paquidermo revolucionario que nos conduce inevitablemente a un abismo desconocido hasta ahora, para todos los venezolanos.
Resulta reconfortante saber, que “por allá viene”, una generación que quiere sembrar la esperanza. Saber. Que las sociedades continúan más allá de los buenos y los malos gobiernos.
Y saber pues, que en medio de tanta tanga, nalga y bikini, podamos disertar sobre lo que les importa –también- a los estudiantes de Comunicación Social de esta importante y emblemática Casa de Estudios.
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