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Román Lozinski: el hombre noticia

Asegura que la imparcialidad y la objetividad no tienen nada que ver con ser fiel a una balanza e insiste en que el periodista debe estar siempre en la acera de enfrente. Aparte de su colección de corbatas tiene otra de buenos cuentos y anécdotas irrepetibles, que se leen en esta entrevista

Román Lozinski: el hombre noticia

Después de haber abarcado una amplia pantalla pre-matutina durante años, Román Lozinski termina un duro 2013 en el cual Globovisión decide cambiar la línea por órdenes estrictamente administrativas y quién sabe de qué otra índole. Su salida, como la de muchos otros, implica un golpe duro al manejo de información veraz que el país mantuvo durante mucho tiempo siendo el ancla tempranera del canal y de esa Venezuela convulsa que aún vivimos. Y aún así, Lozinski es un ejemplo del que emerge sobre la crisis y se vuelve más espontáneo. Nos dice que no es un tipo de corbatas, luego de años de pulcritud y buen planchado ante la cámara madrugadora. Su tránsito por Éxitos 99.9 le está resultando más bien un alivio que aporta un poco de diversidad a su gusto y afán de comunicar. Ahora lo tendremos en la 2.0 de vuelta en la pantalla. En un formato que quizá no le convenció desde el principio, pero que definitivamente es lo suyo. Ahí va Román.
– Arrancaste el 2014 con buenos planes
– Sí. Lo nuevo es la incorporación al staff de Nelson Bocaranda en RunRun.es Voy a tener un espacio de lunes a viernes. 33 min de TV en la 2.0, con tres bloques muy bien diferenciados. Es como lo que hacía en mis inicios en Globovisión, más algunas entrevistas y probablemente algo de música y espectáculo. Es una oferta que vino con muy buen pronóstico. Mientras preparan el estudio, estamos on-line con clips de 15 segundos a través de Instagram. Y así vamos. Este salto a Internet fue una sorpresa. A mi salida del canal las ofertas me llegaron inmediatamente. Yo entendí e interpreté esto como la sustitución del medio televisivo por el Internet, pero me di cuenta de que todas pueden coexistir. Por ahora, me concentro en mi eje central laboral, en Unión Radio. No te miento si te digo que cuando salí de Globovisión pensé que era inminente mi salida del medio televisivo, al menos en la actual coyuntura. No espero ninguna oferta en TV abierta actualmente, ni la estoy buscando. La TV tradicional queda para mí en stand-by.
Uno de los momentos más conmovedores del año pasado fue cuando muchos sacaron esos comunicados respecto a la situación en Globovisión con tu salida y la de varios colegas. Fue duro, tanto para ustedes como para los televidentes. ¿Hay algo más que destacar fuera de esas palabras que dirigiste al país y a la audiencia que puedas decirnos ya pasados meses de aquello?
– Además de ratificar todo lo que escribí en mi comunicado personal y lo que se dijo en el conjunto, hay que aclarar algo muy importante. En ese momento surgió una matriz de opinión en la que se mantuvo que yo había renunciado o había abandonado mi puesto de trabajo. Eso es totalmente falso. El día que yo decido no hacer el noticiario fue por un momento muy grave en el cual renunciaba el entonces Presidente, la vicepresidenta, y demás altos cargos. En dichas circunstancias yo no quería ir al aire por ese día. Por ello comunico mi posición a la vicepresidenta, a mis superiores, y se me autoriza irme a casa. Quedo despidiéndome hasta el lunes con mi jefe inmediato. Pero el lunes había un papel en la puerta del canal en el que se notificaba la prohibición de entrada a mí y a tres periodistas de planta que estábamos en ejercicio. Eso cambió totalmente el panorama. Comprendí que la decisión entonces estaba tomada y opté por no volver.
¿Qué nos puedes decir del tema de la supuesta imparcialidad disfrazada de autocensura impuesta en los medios tradicionales?
– Hay dos conceptos, de amplio debate en el mundo, que son objetividad e imparcialidad. Ambos están absolutamente cuestionados desde el momento en que tú recibes unos valores en tu formación y que empiezas a desarrollarte profesionalmente con esos valores como marco. Ahí, de inmediato, la objetividad puede quedar cuestionada, no tanto la imparcialidad. Algunos piensan que imparcialidad es darle dos minutos al gobierno y dos minutos a la oposición. Eso no es imparcialidad. Yo lamento mucho que algunos colegas piensen que su trabajo es de “fiel de la balanza” cuando es momento de tomar partido. El periodismo siempre tiene que estar en la acera de enfrente. Esté quien esté. Comulgues o no con la ideología que gobierna. En esa acera de enfrente siempre estarán los ciudadanos y nosotros debemos ser su megáfono para amplificar denuncias y quejas.
– ¿Y en el caso específico de la Venezuela actual?
– Hay momentos en la historia en que los periodistas no solamente deben salpicarse sino mojarse. A mí lo que más me preocupa, en el caso de este gobierno, no es la censura, es la autocensura. El argumento recurrente que existe para decir que en Venezuela sí hay libertad de expresión es cuando entrevistas a un ministro o algún diputado oficialista y te dice “aquí estamos tú y yo hablando con toda libertad”. Eso no es libertad de expresión. Libertad de expresión es que tú puedas decir, dentro de todo el marco de la legalidad, lo que tú quieras sin temer a represalias. Eso, lamentablemente no se está viviendo acá.
Ahora un poco de historia familiar, ¿cuál es la ascendencia de tu apellido?
– Suelo resumir mi historia familiar así. Mi papá nació en Alemania siendo de ascendencia polaca católica. Se vino a Venezuela escapando de la guerra. Se casa con una asturiana y termina siendo el campeón de bolas criollas y Dominó en el Club Asturiano. Hoy en día vive en EEUU. Mi familia paterna vive fuera del país completamente. La materna sí se conserva en Venezuela.
Alguna anécdota relativa a tus comienzos en el medio…
– Hice mucho tiempo comerciales de TV antes de tener un programa establecido. Entre esos comerciales y mi entrada en Globovisión, fui ancla por nueve meses en un programa infantil en Televen durante los inicios de la ley resorte, allá por 2005. Fueron los primeros coqueteos por la TV. Ahí empecé a acostumbrarme al aire. Eran 40 niños de un campamento y desde las tres de la tarde hasta las siete de la noche teníamos que aparecer cada media hora tres minutos. Sin guión. Sin libreto. Solo teníamos que estar ahí e improvisar. No había ningún tipo de producción.
roman el estimulo..
– La paternidad es un tema que muchas figuras públicas aprovechan para darse mejor a conocer ¿Cómo eres tú con ese par de mellizas que trajeron al mundo y con la esfera pública?
– Yo comprendí la verdadera dimensión de la palabra amor cuando tuve a Sofía e Isabella. Se lo decía a un amigo cuando tenían año y medio – ahora tienen dos años y nueve meses -, que es increíble como con tan poquita edad hacen lo que quieren conmigo. Y él me dice “no, Román, no es año y medio, es desde que nacieron”. Y es verdad. Mi vida se desboca por complacerlas a ellas. Cualquier minuto libre que tengo al día es para estar con mis hijas. Una hora que es sagrada y que cualquier persona que trabaje conmigo lo sabe, es cuando las tengo que buscar al colegio. Y el fin de semana, dedicación absoluta. No hay manera de tumbar esos horarios con ellas.
¿Y lo de la línea de corbatas?
– Eso nació hace como año y medio estando en el canal como una motivación a hacer algo aparte. Algo de lo que no tengo pensado vivir. Un día, pensando en el reconocimiento de la gente que me paraba en la calle y después de prestar la imagen para una cantidad de marcas, pensé en por qué no sacar provecho de la misma imagen. Ahí pensé en las corbatas. Yo no soy en realidad alguien que use corbata siempre. Cuando comencé en TV, de tener cero corbatas llegué a tener 180. Una colección muy particular que además ha ido rotando con el paso de los años. Entonces dividí el proyecto entre “las corbatas que uso, las marcas que me gustan”, comprando lo que yo uso pero multiplicado y luego una segunda etapa en la que sí serán diseños propios. La corbata, para algunos es un elemento indispensable y para otros no. Para mí, cuando estoy en pantalla, es fundamental. Pero en radio y en el día a día me quedo con franela y jean. Ahora con mi entrada en Runrunes me verán con corbata nuevamente.
– ¿Por qué crees que las camisas Columbia tienen tanto éxito en Venezuela?, ¿Por qué es la favorita de los «venegorditos»?
– (Risas). Mira no lo sé, porque la verdad las camisas Regata, que yo promociono. Son más baratas y de la misma calidad y no son tan feas.
Ya sabes que esto es una revista para el público masculino ¿tienes algún tipo de petición de alguna bella venezolana que aparezca en portada?
– Yo no sé si ustedes lo han hecho. Pero cuando ves un Miss Universo y ves a las representantes de otros países y te das cuenta de que cualquiera de esas podría estar en un centro comercial caraqueño, o en donde sea. Entonces hasta tendrías 20 mujeres anónimas y espectaculares para 20 portadas. ¿Por qué no?
– ¿Cuál compañera de trabajo o colega te podrías imaginar aquí en la revista? ¿Tú crees que Gladys Rodríguez nos pose?
– (Risas) Gladys ha salido en varias portadas de otro tipo. Pero a lo mejor la llaman y les dice que sí, quién sabe. Por ejemplo, Dayra Lambis es periodista y la veo perfectamente ahí , no sé si la han tenido.
– Descríbenos a la mujer perfecta.
– La perfección nunca se alcanza, a veces es un gran valor y otras puede ser algo destructivo, o las dos al mismo tiempo. Te mentiría si te digo “inteligente” como primer término, porque obviamente no es lo primero que ves en una mujer. A un hombre le atrae una mujer por lo físico. Igual de hombre a mujer. Claro, luego vas descubriendo otras cosas de las que te enamoras. Me gusta el conjunto: bella, ojos y figura y cabello que resalten, luego la inteligencia y después la comprensión, el cariño y el compañerismo. Así es mi esposa Ana.]]>