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Valentina Inglessis y su cocina holística

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La experiencia de comer en un restaurante, más allá de lo que se puede degustar, puede marcar los recuerdos de los comensales de una forma positiva o negativa. En Mérida, la casa de Valentina Inglessis, hace de su propuesta, un  yantar inolvidable

Valentina es autodidacta en lo que a culinaria respecta. Siempre le ha gustado la cocina y, hace 22 años, se metió en los fogones con Sumito Estévez quien la invitó a formar parte de su equipo de cocina en un restaurante que iba a montar en Mérida.

Durante años trabajó en la empresa merideña La Boconesa hasta que decidió montar un restaurante en su casa.

Quien empezara su vida como biólogo molecular e hiciera posible los alimentos transgénicos en Venezuela, después de un tiempo se arrepintió de esta labor y le dio un giro importante a su visión con respecto a la manipulación de alimentos donde actualmente se enfoca en el respeto al producto y en conocer más sobre las propiedades botánicas de cada uno de ellos donde confiesa: “Fuimos pioneros en hacer plantas transgénicos. Después me arrepentí de eso. Hice una guerra para revertir eso”.

Valentina practica la cocina holística: el holismo considera que el sistema completo se comporta de un modo distinto que la suma de sus partes. Y eso se aprecia en su cocina, donde cada bocado reconforta a quien se sienta en la mesa de la cocinera merideña.

 

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La primera impresión que se tiene cuando se entra a este lugar es que la mente entra en onda alpha. El cuerpo se relaja, el estrés de la ciudad desaparece y el organismo se dispone para comer con calma y sano. La propuesta está dedicada principalmente a la gastrobotánica: investigación liderada por el cocinero español Rodrigo de la Calle, donde se investigan nuevas especies y rescatan variedades olvidadas del reino vegetal así como su aplicación en el mundo gourmet junto a Santiago Orts.

La cocinera cree que la correcta alimentación consiste en comer más proporción de vegetales y legumbres que carnes. “Nuestra boca está programada para eso: los cereales para los molares y premolares, los incisivos para frutas verduras y legumbres y los cuatro caninos para la carne”, comparte.

Al principio muchos me decían: “¡Estoy negado a comer clorofila! pero ahora hay gente que viene específicamente por eso, sonríe.

Con una capacidad para recibir a 38 personas, el menú varía de acuerdo al día de la semana:

  • Lunes de anafre y es el más criollo de toda la propuesta.
  • Martes venezolanos.
  • Miércoles vegetarianos o como la cocinera prefiere nombrarlo, de gastrobotánica.
  • Jueves de cerdo o pernil.
  • Viernes de pescado.

cocina holística, chachafruto

 

El respeto por cada uno de los productos que hay en el menú, resalta en el compromiso que Valentina ha adquirido con cada uno de sus comensales. La carne casi siempre viene del mismo proveedor. A veces recibe producto del sur del lago de Maracaibo en Venezuela.

La cocinera también ofrece los sábados y algunos domingos, talleres de cocina básica como a ella le habría gustado aprender y preparaciones con toque casero.

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En el comedor Valentina Gastronomía Holística se pueden beber jugos naturales como el de guayaba con geranio, el mango con jengibre y papelón con limón. A veces tiene jugos verdes.

Servir comida sana todos los días es la prioridad de Inglessis. No es comida muy festiva ni muy decorada pero el objetivo es que se pueda venir todos los días. De hecho ofrece tickets a sus comensales habituales quienes le transfieren y luego llegan con calma a comer en la casa.

valentina inglessis, cocina holística, mérida

Además, Valentina se preocupa por conocer a cada persona que va a comer en su casa. Quién es, qué le gusta y si tiene alguna condición alimenticia en especial.

Esta mujer se podría decir que está rodeada de pura mística. Además de disponer de un espacio lleno de buena energía que invita a quedarse, es entusiasta del tarot y algunas de sus paredes están decoradas con serigrafías hechas por su hermana Beatriz para un proyecto de diseño.

tarot2

 

 

En algunas oportunidades, en las tardes, cuando no tiene tanto trabajo, lee el tarot a algunos afortunados y les ofrece un dulcito o un café.

También tiene el proyecto Tarot en gastronomía que aspira poner en práctica en algún momento y está compuesto de ocho cartas: “Yo pienso que todo el pensamiento humano converge en la cocina. Hay relación en todo con la cocina. Algunas cartas del tarot están relacionadas con la gastronomía. El sol lo relaciono con los domingos y hablo cómo preparar un picnic. La luna es el misterio y es una receta de queso llanero. El diablo serían los anafres, carnes a la brasa, pollo a la diabola. El mago es el cocinero en sí mismo que hace magia y alquimia”, revela.

Recientemente empezó a colaborar en el portal de esnobgourmet con sus Cuadernos gastrobotánicos donde describen distintos productos y sus características y José David la cruz, cocinero del comedor, es quien ilustra los productos de botánica de los cuadernos.

 

En el menú se pueden conseguir platos de inspiración, recetas basadas en el libro de Tulio Febres Cordero de La guía de la perfecta ama de casa con sus interpretaciones personales y comparte: “Don tulio es un icono para los Merideños”.