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Apología al café

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El aroma de café recién colado desata pasiones e incluso acalorados deseos. Escritores, pintores y músicos, por nombrar unos pocos, han dedicado obras a su amargor y efluvios. A continuación, una galería noticiosa que va desde máquinas de espressos, hasta baristas y libros

Contados baristas de Caracas se dan el lujo de tostar el grano de café que muelen y dan de beber. Uno de ellos es Pietro Carbone. Acaba de estrenar una tostadora fabricada en Mérida bajo sus muy precisas instrucciones. Admite tan solo quince kilos de alta calidad, de uso exclusivo para las líneas Carbone Espresso —Clásica y Orígenes— y para la Accademia del Caffé que lleva su nombre. “Tostar el café verde me permite una supervisión casi total del proceso que va del grano a la taza. Puedo ahora buscar la temperatura exacta para cada tipo y asegurar al consumidor que no tendrá un grano quemado. El control del tostado elimina el amargor y deja surgir notas dulces chocolatadas”, señala.

Carbone cree en la trazabilidad. “Los baristas debemos insistir en que el consumidor sea exigente, que conozca la zona geográfica de la que proviene el café que está bebiendo, su altitud, fecha de cultivo, tipo de tostado y para qué preparación funciona mejor”.

Señas:
Web: http://www.carbonespresso.com/
Tienda virtual: http://store664059.ecwid.com/

Una Gaggia vía el páramo

En 1945 el italiano Achille Gaggia comercializó la primera cafetera espress de pistón. Cinco años después, gracias a Giovanni Tisi, la máquina estaba ya en Venezuela. Italianos que viajaron por todo el país la dieron a conocer. Y una de ellas sobrevive en El Adalid Café Restaurante, situado en el sector Escagüey de la Troncal 7, que conduce de Mérida al Pico El Águila. Allí la especialidad son pastelitos andinos y café cuidadosamente preparado en la máquina Gaggia de los años setenta, revivida por Alexander Lara —dueño del local. Barista aficionado y apasionado, Lara apuesta al café de su tierra. Prepara un espresso perfecto y su especialidad es el capuccino, siempre con leche de ordeño que él mismo pasteuriza.

Para recordar

•La palabra café viene del italiano caffe, este del turco kahve, y este del árabe clásico qahwah (DRAE).
•Entre 1730 y 1732 el jesuita José Gumilla introdujo de manera formal semillas de café en tierras adyacentes al río Caroní.
•En 1783 había ya plantas en el Cantón de Chacao, en Caracas, desde donde se extendieron hacia el resto de las zonas del país.
• “La primera taza se tomó en el valle de Caracas a fines de 1786 en un festín musical en los predios de la familia Blandín”, asegura el historiador, médico y naturista Arístides Rojas.

En la gran pantalla

Lustroso sorbo de café el de Audrey Hepburn en la escena inicial de Desayuno en Tiffany’s (1961), película ganadora de dos Oscar basada en la novela homónima de Truman Capote. En una recién amanecida 5ta Avenida de Nueva York, Hepburn baja de un taxi —café y croissant en mano— y se queda largo rato contemplando la famosa vitrina y su propia soledad.

La frase:
“Me gusta la vida enormemente pero, desde luego, con mi muerte querida y mi café”. César Vallejo.
“Cuántas veces hemos tomado un café que sabe a ventana, un pan que sabe a baúl, un arroz que sabe a depósito, una copa que sabe a rincón”. Gabriel García Márquez.

Lecturas cafeinadas

La balada del café triste, de Carson McCullers (1951)
El librito del amante del café, de Jennie Reekie (2005)
La gente feliz lee y toma café, de Agnes Martin-Lugano (2014)