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Los robos del sagrado derecho a la alimentación

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03/02/2016
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FOTOGRAFÍA: AVN | INFOGRAFÍAS: ANDREA TOSTA

Sin éxito aparente, el Gobierno busca frenar la desaparición de más de 40% de la canasta alimentaria por medio de presupuestos multimillonarios y arrestos a cabecillas de entidades del sector público. Mientras tanto los anaqueles se mantienen vacíos, las colas se alargan y las cifras de escasez se acumulan

La seguridad alimentaria del siglo XXI se mancha de corrupción con el apresamiento de 40 funcionarios de la Corporación Venezolana de Alimentos (CVAL) y la red de Abastos Bicentenario, entre los que destacan el ex presidente de CVAL, Heber Aguilar; la ex presidenta de la red de Abastos Bicentenario, Bárbara González; y la ex directora de administración de CVAL, Bárbara Figueroa González arrestados el pasado sábado 24 de enero. Los directivos fueron acusados por peculado en la legitimación de capitales producto del desvío de bienes, fondos públicos y alimentos hacia restaurantes, comedores, empresas de servicios y supermercados, donde los productos se vendían “a precios especulativos como parte del sabotaje económico“, precisó el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Gustavo González López en Venezolana de Televisión (VTV).

Según el ministro, los corruptos “se apropiaron de los fondos públicos, usaban las jornadas a cielo abierto de estos organismos para simular ventas, realizar operativos con sobreprecio y desviar los alimentos”. Incluso, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) le incautó 10 millones de bolívares en efectivo a Figueroa en tanto se efectuaba el allanamiento a su residencia. En el marco de la misma “Operación Gorgojo” —como tituló González López a las pesquisas que buscan corruptos— se practicarán inspecciones técnicas en las sedes de estos organismos y diversos allanamientos residenciales con el fin de desmantelar estas organizaciones criminales.

Como este, muchos casos de corrupción relacionados con el sector alimentos han generado revuelo en la opinión pública y acciones por parte de las autoridades. El descubrimiento de 120 mil toneladas de alimentos en descomposición en Puerto Cabello, pertenecientes a la Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos (Pdval), generó tal revuelo que, aun sin los sondeos de “Operación Gorgojo”, se detuvieron a tres presuntos responsables en mayo de 2010: el entonces presidente de Pdval, Luis Enrique Pulido; y los directores de operaciones Ronald Flores y Vilyeska Betancourt. Actualmente, siguen en libertad condicional con un juicio sin resolver.

Mucha plata y poco plato

Aunque CVAL y Abastos Bicentenario se encuentran adscritos a dos ministerios distintos —de Agricultura y Tierras y para la Alimentación, respectivamente—, ambas fueron iniciativas rojas rojitas para centralizar la distribución de alimentos y estatizar las redes de comercialización de la canasta básica. Desde que el desabastecimiento de comida comenzó a azotar a la población venezolana, los objetivos de ambas instituciones cambiaron para atender ese problema. Sin embargo, los resultados son poco alentadores: según el Banco Central de Venezuela, la inflación anualizada hasta septiembre de 2015 se ubicó en 141,5%, la más alta en la historia del país.

Dentro de las proyecciones de la CVAL esperadas para el 2015 estaban la adquisición y venta de 14.500 toneladas de productos —9.000 de víveres y cárnicos, 5.500 de hortalizas y frutas. Para ello, se presupuestaron 547.874.086 bolívares en la Ley de Presupuesto de 2015 del total, 5.472.146.556 bolívares a los que se le suman 17.829.463.471,85 de créditos adicionales que recibió el Ministerio de Agricultura y Tierras (MAT). En la práctica, la realidad quedó corta con casi diez mil toneladas menos que lo proyectado: 4.753,21 toneladas de alimentos de la canasta básica que se distribuyeron a los estados Portuguesa, Lara, Barinas, Yaracuy, Miranda, Sucre, Táchira y Distrito Capital fue el balance final que presentó la CVAL en su página oficial. Aún no está disponible la Memoria y Cuenta 2015 del MAT para confirmar tales datos.

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Desde 2010, la corporación está bajo el amparo financiero del ahora extinto MAT —dividido en enero de 2016 en los despachos de Agricultura Urbana y Producción Agrícola y Tierras—, con la distribución y siembra de rubros alimenticios como su actividad principal, financiamientos multimillonarios y metas ambiciosas. Según su Memoria y Cuenta 2014 se distribuyeron 1.350 toneladas de víveres, cárnicos, hortalizas y frutas en los centros de acopios a nivel nacional y se sembraron 2.739 hectáreas de rubros vegetales como cereales, leguminosas oleaginosas, hortalizas y frutales. Para ello, la CVAL contó con un presupuesto de 1.293.000.000 bolívares aprobado en Gaceta Oficial nº 40.313, con una abultada ñapa de 24.599.476.475,02 bolívares en créditos adicionales.

En 2013, despunta la siembra de 774 hectáreas en el Valle del Turbio, donde se obtuvo una producción de 11.449 hectáreas de rubros vegetales, con el intercambio, distribución y abastecimiento de 5.086,14 toneladas de las cosechas de vegetales, hortalizas y víveres, entre otros proyectos de menor escala, según indica su Memoria y Cuenta correspondiente. Dich0s objetivos están enmarcados en un presupuesto de 600.000.000 bolívares aprobado, más 5.819.321.519,82 bolívares en créditos adicionales.

Con el fin de lograr “la soberanía alimentaria para garantizar el sagrado derecho a la alimentación de nuestro pueblo”, la red de Abastos Bicentenario estuvo encargada de la distribución de 4% en 2014 y 5% en 2013 del total de la red del Estado. Para ello, el ministerio designó 9.191.349.123 bolívares en 2014 y 5.031.505.654 en 2013. Aún no se conocen sus resultados de 2015, pues la Memoria y Cuenta no está disponible.

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Sin embargo, los productos antes cotidianos se hacen menos frecuentes en los anaqueles de supermercados estatales y privados. De acuerdo con el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas), el desabastecimiento recrudeció en 2015 con un déficit de 24 productos —41,37% del total de la canasta alimentaria. Alimentos como leche en polvo, sardinas enlatadas a precio regulado, atún enlatado, pollo, carne de res, margarina, azúcar, pernil, aceite de maíz y huevos de gallina presentaron problemas de escasez.

Mientras se aprueba cada vez más y más presupuesto para combatir una supuesta guerra económica por medio de redes gubernamentales, el diputado de la nueva Asamblea Nacional José Guerra afirma que la escasez de alimentos se agudizará en 2016. “Muchas líneas de producción se han cerrado porque las plantas no cuentan con insumos fundamentales para producir, eso es notorio en el caso de la industria avícola, donde los alimentos balanceados están en el mínimo que permiten la operación de las granjas, de allí, el desabasteciendo de pollos y huevos”, aseguró a El Nacional.