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Trainer: “En dos años quiero llenar el Madison Square Garden”

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21/01/2019
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FOTOS: ALEJANDRO CREMADES @DONCREMADES

Trainer le da un toque más funky al trap venezolano. El artista en auge tiene mucho que decir, cosas que no revela a través de sus pegajosas canciones. Incluso quienes lo conocen pudieran llevarse una sorpresa con todo lo que nos contó en esta entrevista

“Le digo que lo que tengo en el cabello son experiencias, me hago uno cada semana por mujeres que chingo, encuéntrale la ciencia”

Extracto de “Funny” de Trainer feat Big Soto

 

“La piña salió porque me estaba dejando crecer los dreadlocks y por el cabello largo mi mamá no podía ver mi cara y me gritó: ‘¡Pareces una piña!’ Ahí mismo me puse una colita y me quedé ‘piña fresca’. Me gusta el nombre”.

Nacido en Caracas en el barrio El Guararataro, Trainer tiene en su sangre genes dominicanos y venezolanos, cosa que demuestra en el flow y a veces en su acento al interpretar sus temas. Y así empezó en lo suyo: “Escuchaba burda a Vico C, y en el liceo veía a los chamos improvisando. Un día entrompé a tirar líricas y la vaina se me dio. Supe que era lo mío en ese momento. Estaba como en segundo año”.

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De ahí para adelante hubo mucho trabajo de por medio y aunque hubo causalidad en los “juntes” que se hicieron en la carrera del trapero, nada fue casualidad. Incluso la decisión del género: “Yo empecé haciendo rap puro. Pero me di cuenta de que de eso ya había mucho en el país y para innovar tenía que hacer algo distinto”.

Un poco experimentado Big Soto le escribiría para elogiarlo por su trabajo, trabajo que ya no existe porque Trainer borró todos sus temas “viejos” de rap en ese entonces, e ideó junto a Episteme, Lecon, Rusty y Razzer crear un grupo llamado “Eleuce”, grupo al cual invitaría a Big Soto a incorporarse más adelante.

El primer videoclip del dúo se llama “Chamito loco”, fue un tema muy sonado en el momento pero se quedaba entre los jóvenes que se mantenían cercanos al género, emergente para ese momento en Venezuela (2016).

El tema que realmente los catapultó e introdujo para muchos a Adso Alejandro, otro gran trapero venezolano, fue “Iskiusmi panita” con un video de bajo presupuesto pero muy bien pensado y que despertó pasiones en el público.

Hoy Trainer hace el coro de un tema nuevo. Una cámara sobre un steady da vueltas en torno a él y allá al fondo tres mujeres en bikinis se mueven a ritmo de trap: así lo encontramos para esta entrevista.

“En dos años quiero llenar el Madison Square Garden” dijo un Trainer sonriente y mirando a través de sus lentes Ray-Ban. Se le ve la ambición en los ojos. Es realmente serio hasta que te adentras en una conversación con él, como si te hiciera un examen de personalidad antes de “ser pana”, lo que dispara una pregunta: ¿tendrá que ver con el ambiente en el que creció?

Un artículo de El Nacional que analiza informes policiales de las 11 zonas más violentas de Caracas dice así: “Jefes policiales y demás organismos coinciden en que El Guarataro, en la parroquia San Juan, es otro de los sectores más violentos del oeste, especialmente el barrio Los Eucaliptos, donde los funcionarios policiales no pueden entrar. Si suben más de ‘lo permitido’ son asesinados”.

“Siempre conocí al hampa, hasta hoy en día los conozco, pero he sido un chamo estudioso, en mi propio peo, sin mirar a quién. Me gustaba mi terraza y mi ganja”, dice. Pero en realidad no se ha aislado de su gente.

Trainer realizó un evento para su comunidad junto a Big Soto el 25 de diciembre, donde además de dar donaciones se presentaron “para los chamos del barrio”. Eso es lo irónico del mundo del trap en Venezuela: el estereotipo viejo del hip-hop en el que todos los raperos son dealers, o hampones -o ambas cosas- está desapareciendo. Los de la nueva generación, además de estar comprometidos con los más necesitados, tienen sentido de pertenencia (sentimiento que merma poco a poco en Venezuela) y lo más importante, han encontrado una manera mejor y más directa de lucrarse, al menos la mayoría de ellos.

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“No te puedo hablar del trap en general, porque hay gente que sí lleva un ‘malianteo’ y el dinero viene de eso, hacen la música porque quieren expresar lo que están viviendo. Pero en mi caso viene de plataformas digitales, YouTube y gracias al público que tenemos”.

Se muestra interesado por su público, entiende que su impulso fue y será la gente que lo escucha y cada vez más el público en el exterior, que se relaciona con el trap venezolano.

“Mano, donde más nos escuchan es en Chile, Argentina, Estados Unidos, Perú y Venezuela, hermano, de primero”

Trainer hizo una gira junto a Big Soto por nueve países del continente y siente mucha empatía por sus compatriotas que emigraron: “Sí nos han llegado muchas personas a contarnos que sufren de discriminación, pero a nosotros no nos ha tocado, no sé si por lo que hacemos, pero condenamos esa situación”.

El artista busca ser mejor siempre. Disfruta de lecturas de Osho y libros como “El mundo de Sofía”. Se declara fanático de la lectura sobre filosofía y explica que aunque no use estos conocimientos en sus temas esa afición le da más vocabulario y le ayuda a crear una manera propia de expresión al rapear.

“Por ejemplo, yo uso la frase ‘son unos ventiladores’ en una canción porque cuando me asomaba por la ventana mi mamá me decía ‘si eres chismoso, ¡pareces un ventilador!’, entonces de ahí saco eso. Creo que pudiéramos hacer más metáforas, poner a la gente a pensar un poco más”.

El EP “5 intenciones” es su última compilación de canciones. Cuando las grabó esas ondas de R&B no se veían tanto mezcladas en el trap nacional y él se atrevió, aunque no alcanzó sus expectativas: “Hice algo más chill, la receptividad estuvo baja. El público me pedía que no cambiara lo que estaba haciendo, pero ahora ese sonido está pegando y era en ese momento que no se procesaba”.

Pero “recuperarse” de eso no le costó mucho ya que vendría “Lírica”: un éxito monumental entre sus fanáticos. Tanto así que realizó un remix con Jeeiph y Big Soto.

Dice sentirse muy orgulloso de esa canción y también de “Nube”, “Real niggas” y “Ven, ven”. Esta última pareciera demostrar sus influencias caribeñas y es lo que más le funciona a Trainer.

Su tema “Vicio” habla de su relación, porque sí, Trainer tiene su “jevita” seria: “Es como decirle a ella mira, contigo es que quiero gastar todo, hacer todo. Estoy en un mundo donde las mujeres van a estar, pero ellas no se van conmigo pa’ Los Roques”.

La novia de Trainer no escucha trap. Disfruta más las baladas, el country y hasta el folk. “No sé si me lo vacilo, pero lo respeto. Al menos sé que no está conmigo por un faranduleo”.

Uno pensaría que a estos jóvenes músicos las mujeres les “llueven” y probablemente es así. Pero no tiene nada que ver con sexo lo más raro que le ha pasado a Trainer con una fanática.

“Lo más loco que me ha pasado, mano, fue en Maturín. Yo estaba de gira por allá con Soto cuando le metíamos duro al trap. Estábamos montados en la tarima y una chama se trató de montar para tomarse una foto con nosotros, con la mala suerte que peló un escalón y ‘clavó’ el mentón contra el piso”.

La mujer se mantenía en el piso, sangrando, mientras un centenar de fanáticos bailaban agresivamente a su alrededor. Ellos le reclamaron al público que la ayudaran. Y, claro, con sangre y todo se hicieron la foto con la fanática.

Por los videos y según sus propias líricas, se podría concluir que ser trapero en Venezuela significa llevar una vida de desenfreno a la que pocos están acostumbrados. Aunque tal parece que la realidad es otra, que estos artistas se aburrieron de ese ritmo de vida -o aprendieron algo duro-, sobre todo en cuanto a consumo de drogas se refiere.

“He visto a demasiados hermanos perdidos en eso. Mis padres siempre han estado preocupados y pendientes de advertirme sobre el peligro de las drogas”.

En su gira, Big Soto sufrió las consecuencias del abuso de sustancias y su “pana” estaba ahí para ayudarlo. Aunque Trainer no pasó por lo mismo, fue una situación que lo marcó: “Yo regresé de la gira y estaba sacudido por los ‘yeyos’ que le dieron a Soto en Argentina. Cuando llegué le dije a mi mamá ‘me metí un poco de vergas’. Me dio un lepe y me desintoxicó, como es enfermera sabía cómo hacerlo”

Aunque expresó las dificultades para dejar la marihuana, dejó de consumirla en la casa que comparte con su familia pues le parece una “falta de respeto”.

La conexión con su familia es esencial para él. Les atribuye, en parte, el deseo de hacer música ya que viene de un linaje de artistas: “Mi abuelo era bachatero y mi papá es percusionista, en mi casa siempre se escucha merengue y bachata, música de su tierra”.

Aunque Trainer disfruta de la música que oyen sus “viejos” desarrolló un gusto particular por la música electrónica, también disfruta de fiestas en las que se baila esta música: “Realmente me la paso en fiestas privadas, de Abril Love, Tony Guerra, Gustavo Domínguez y menos frecuentemente visito La Quinta Bar, me gusta el local y no hay tanto ajetreo como en otros”.

Recuerda con especial cariño una “rumba” que dice fue la mejor de su vida, cuando estaba empezando y no era tan famoso: “Cuando me inicé el trap, el manager de Jeeiph, Edinson Torregosa, me hizo una fiesta en el salón Venezuela. Junté a todos los panas y nos presentamos ahí también. Pura vaciladera y felicidad”.

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Trainer es un tipo muy familiar. Junto a sus padres ha logrado mudarse del barrio a la avenida, donde reside en un apartamento junto a ellos. Es un hogar que han “levantado” todos juntos.

“Yo colaboro con comida, mantenimiento de carros y lo que se necesite, hay que estar pendiente de mi abuelo que es diabético y cada vez que voy al exterior trato de traerle su insulina”.

Este “chamo” de 22 años esconde una humanidad que no refleja en la mayoría de sus letras y aunque crean que es apenas un trapero, es un artista en crecimiento y un joven que sueña con la grandeza en un país en crisis.